La guerra de Irán dispara el petróleo a 94 dólares y hunde el consumo de combustible en la eurozona

Eurostat confirma una caída del 3,5% en las ventas de combustible en abril, la mayor desde 2023. Seis países registraron descensos de dos dígitos. El barril de Brent ronda los 94 dólares y la inflación de la zona euro escala al 3,2%.

La guerra de Irán ha encendido la mecha del mercado petrolero. El crudo Brent se instaló en los 94 dólares por barril y el cierre de facto del estrecho de Ormuz ha estrangulado los suministros. El resultado: los conductores europeos están pisando el freno al consumo de combustible como no se veía desde 2023. Los datos de Eurostat, recogidos por el Financial Times, dibujan un desplome que ya se nota en los surtidores y en los bolsillos.

El desplome del consumo de combustible en Europa

Las ventas de carburante en la eurozona cayeron un 3,5% en volumen interanual en abril. Es la contracción más abrupta desde octubre de 2023, según el informe de Eurostat publicado el fin de semana. Alemania, Noruega y Austria lideran la lista de países con retrocesos de doble dígito. Seis economías europeas registraron descensos del 10% o más, un varapalo que revela la dimensión del ajuste en los hábitos de movilidad.

El precio medio de la gasolina en la Unión Europea tocó los 1,8 euros por litro a principios de junio, muy por encima de los 1,5 euros que se pagaban antes del estallido del conflicto a finales de febrero. En el caso del diésel, doce países de la UE vieron cómo su precio se disparaba más de un tercio en abril respecto al año anterior, con un incremento medio del 33,7% en todo el bloque.

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El precio del crudo y el shock en los surtidores

El conflicto en Irán ha provocado el cierre de facto del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. A eso se suman los daños en instalaciones petroleras clave del golfo Pérsico. El barril de Brent ronda los 94 dólares, una cifra que, aunque muy inferior al pico de más de 120 dólares alcanzado en las semanas más calientes de la guerra, sigue siendo un lastre para las economías europeas.

La prima de riesgo geopolítico mantiene el crudo en niveles elevados pese a la frágil tregua entre Estados Unidos e Irán. Los mercados no terminan de creerse una desescalada real, y cada repunte de tensión se traduce en nuevos sobresaltos para los consumidores.

petróleo Brent

La factura energética y la inflación desbocada

Los efectos de segunda ronda ya golpean la economía europea. A finales de marzo, fuentes comunitarias revelaron que la factura de importación de combustibles fósiles de la UE había saltado en 14.000 millones de euros. Y la inflación general de la eurozona escaló al 3,2% en mayo, frente al 3% de abril, una tendencia que inquieta al Banco Central Europeo.

El encarecimiento de la energía se filtra en toda la cadena de suministro. Los transportistas trasladan a los precios finales el mayor coste del diésel, y los hogares sufren un doble impacto: la subida de la calefacción y la del transporte. El poder adquisitivo se resiente y el consumo privado muestra signos de debilidad.

Reacciones en otros países y delincuencia en las gasolineras

El fenómeno no es exclusivo de la eurozona. En el Reino Unido, la gasolina alcanzó las 1,59 libras por litro y los delitos de «llenar y huir» en las estaciones de servicio se dispararon más de un 20%, según la firma de seguridad Forecourt Eye. La inflación británica, medida por el IPC, subió al 3,3% en marzo, se moderó al 2,8% en abril pero los analistas avisan de que el alivio puede ser pasajero.

Al otro lado del Atlántico, los conductores estadounidenses también aprietan el cinturón. El precio medio nacional de la gasolina llegó a 4,16 dólares por galón el 8 de junio. Moody’s Analytics calcula que el hogar medio de EE.UU. ha gastado casi 450 dólares más en energía desde que comenzó el conflicto, con un coste acumulado cercano a los 60.000 millones de dólares.

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Impacto geopolítico y perspectivas de mercado

La guerra de Irán ha devuelto a la agenda la vulnerabilidad energética de Europa. Aunque los inventarios de crudo se mantienen por encima de los mínimos históricos, cualquier escalada en Oriente Medio puede volver a disparar los precios. La tregua es frágil y los analistas no descartan una segunda ola alcista si la diplomacia fracasa.

La Agencia Internacional de la Energía ya ha advertido de que la demanda mundial de petróleo se ralentizará en 2026 por el deterioro económico. Pero, de momento, el factor geopolítico sigue mandando sobre los fundamentales del mercado. Los automovilistas europeos, entretanto, siguen apurando el depósito y modulando el acelerador a la espera de un alivio que, por ahora, no llega.