Los diputados socialistas se levantaron y abandonaron el hemiciclo este 19 de junio, cuando Vox defendía una proposición no de ley para pedir elecciones generales inmediatas. La portavoz del PSOE, Mar Espinar, calificó la sesión de ‘circo’ y no quiso participar en un debate que, a su juicio, no corresponde a la Asamblea de Madrid.
¿Qué pedía realmente Vox y por qué el PSOE rehuyó el debate?
La proposición, tal y como relató la portavoz de Vox, Isabel Pérez Moñino, instaba al Gobierno regional a condenar los «sucesivos y graves escándalos de corrupción» del entorno de Pedro Sánchez y a reclamar la convocatoria inmediata de elecciones. El PP apoyó la iniciativa sin enmiendas, y la diputada popular Ainhoa García Jabonero tachó a los socialistas de ‘cobardes’ mientras recordaba que las acusaciones contra Díaz Ayuso están archivadas.
Más Madrid votó en contra y cargó sobre todo contra los populares. El diputado Hugo Martínez Abarca calificó de ‘frustrante’ el caso de José Luis Ábalos, pero desvió el foco hacia la corrupción que vivió el PP en el pasado. Su conclusión fue que la corrupción de los populares fue mayor, y desde ahí no se movió.
La espantada del PSOE y el voto que nunca ocurrió
Mar Espinar justificó la salida: «No es comprensible que aquí no podamos debatir sobre los viajes de la señora Ayuso y vayamos a debatir ahora sobre la convocatoria de unas elecciones generales». En el último Pleno del periodo de sesiones en la Asamblea de Madrid, los socialistas volvieron a sus escaños para la votación, pero no pulsaron ningún botón. Ni a favor ni en contra.
Esa abstención silenciosa evita que conste un ‘no’ formal a unas elecciones anticipadas, pero también impide que los ciudadanos conozcan la posición oficial del PSOE sobre el fondo de la propuesta. La vicepresidenta, Ana Millán, señaló que lo llamativo es que la protesta no se hubiera expresado antes en la Junta de Portavoces, donde se fija el orden del día.
El PSOE dio la espalda literalmente a un debate que considera un regalo para el PP, pero evitó votar para no regalar el titular de un rechazo a elecciones.
El precedente de las mociones nacionales y la estrategia del PSOE madrileño
No es la primera vez que la Asamblea regional se convierte en un ring de la política nacional. En anteriores legislaturas, cuando Vox o el PP llevaban al pleno asuntos como la ley de amnistía o la política migratoria, el PSOE osciló entre el debate y la crítica. Esta vez ha optado por el abandono total.
Analizamos el gesto como una forma de negar legitimidad a un foro que, según los socialistas, no debería discutir la agenda del Congreso. Pero la decisión tiene un coste: la diputada Aitana Jiménez Liébana, una de las voces más rigurosas del grupo, se quedó sin poder exponer los argumentos del partido. El PSOE cede el relato a PP y Vox sin contrapeso.
El debate político madrileño refleja así la presión al Gobierno central desde las instituciones autonómicas. El PP de Ayuso usa su mayoría para amplificar el mensaje de la dirección nacional, mientras Más Madrid intenta nadar entre la crítica al PSOE y el señalamiento de la corrupción popular. El PSOE madrileño, sin capacidad de influir en un hemiciclo dominado por la derecha, recurre a la ausencia como único instrumento de bloqueo.
La pregunta incómoda queda en el aire: si la Asamblea no es el lugar para pedir elecciones, ¿por qué el PSOE no lo impugnó en la Junta de Portavoces en lugar de esperar al Pleno para marcharse? La espantada de ayer deja más dudas que respuestas sobre la estrategia parlamentaria del partido en Madrid.
