EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El presidente Trump ha firmado una proclamación que impone un precio mínimo de importación al polisilicio y un arancel del 15% sobre sus derivados, invocando la seguridad nacional.
- ¿Quién está detrás? La decisión se ampara en la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que permite al presidente actuar sin aprobación del Congreso. El secretario de Comercio diseñará los incentivos para la producción nacional.
- ¿Qué impacto tiene? Las grandes energéticas españolas con proyectos solares en EE.UU., como Iberdrola o Acciona, podrían ver aumentar sus costes. Al mismo tiempo, se abren oportunidades de inversión si se acogen a los nuevos incentivos.
Donald Trump ha firmado este jueves 7 de agosto una proclamación que impone aranceles al polisilicio y sus derivados, el material base de los semiconductores y los paneles solares, invocando razones de seguridad nacional.
Un precio mínimo y un arancel del 15% bajo la Sección 232
La proclamación, dictada al amparo de la Section 232 (el artículo de la ley de comercio de 1962 que permite al presidente imponer aranceles por razones de seguridad nacional sin aprobación del Congreso), establece un programa de precio mínimo de importación para el polisilicio y los productos derivados, y un arancel adicional ad valorem del 15% para los productos situados aguas abajo en la cadena, como obleas, lingotes y células solares. La medida tardará 120 días en entrar en vigor, lo que la sitúa en torno al 5 de diciembre de 2026.
Además, el texto autoriza al secretario de Comercio a poner en marcha un programa de incentivos para empresas que inviertan en construir, ampliar o modernizar fábricas de polisilicio y sus derivados en territorio estadounidense. El objetivo es revertir la hemorragia productiva: la cuota de Estados Unidos en la capacidad mundial de polisilicio ha pasado de un 50 % en 2005 a menos del 2 % en 2024, según los datos de la Casa Blanca.
El impacto en la industria solar y las empresas españolas
El polisilicio es un insumo crítico para la fabricación de paneles solares, un segmento en el que España ocupa una posición destacada como promotor e instalador. Gigantes como Iberdrola o Acciona acumulan carteras multimillonarias de proyectos renovables en Estados Unidos. El encarecimiento de los materiales importados —ya sea por el precio mínimo o por el gravamen a los derivados— amenaza con elevar los costes de construcción de nuevas plantas fotovoltaicas y, de rebote, los precios de la electricidad que generan.
El impacto directo sobre las exportaciones españolas de polisilicio es, no obstante, limitado, porque España no figura entre los grandes productores mundiales. Sin embargo, las ramificaciones indirectas sí pueden ser relevantes. El programa de incentivos abre una ventana de oportunidad para que grupos con experiencia en el silicio, como la hispano-británica Ferroglobe, estudien la posibilidad de localizar producción en EE.UU. y acogerse a las ayudas. La Unión Europea ya ha expresado su malestar por la escalada arancelaria estadounidense, aunque Bruselas aún no ha concretado una respuesta.
La apuesta de Trump por el polisilicio no es un arranque aislado: es la continuación de una guerra comercial que ya ha protegido el acero, el aluminio y los coches, y que ahora blinda la cadena de semiconductores.
La Lógica de Washington
La decisión de Trump se enmarca en una lectura muy concreta de la seguridad nacional: sin polisilicio propio, la cadena de suministro de semiconductores —esencial para los sistemas de defensa— queda en manos de rivales estratégicos, singularmente China. Durante décadas, la práctica de dumping de los productores asiáticos eliminó a los fabricantes estadounidenses, dejando una dependencia que la Casa Blanca considera inaceptable. El argumento es el mismo que llevó a Reagan a imponer aranceles al acero en 1984 bajo la misma Sección 232, y que la propia administración Trump utilizó en 2018 para el acero y el aluminio. El ala proteccionista del Partido Republicano respalda la medida, que además encaja con el relato de «reindustrialización» que apela al votante del Medio Oeste.
Para las empresas españolas, la lectura es doble: a corto plazo, los proyectos solares en Estados Unidos sufrirán una presión de costes que podría ralentizar algunos desarrollos; pero a medio plazo, el programa de incentivos puede atraer inversión extranjera, incluida la española, si las condiciones lo permiten. La clave estará en el reglamento que desarrolle el Departamento de Comercio en los próximos meses. Mientras, Bruselas estudia si responde y cómo, aunque la experiencia demuestra que Washington no suele dar marcha atrás cuando activa la Sección 232.
Ficha del Caso
- El caso: El presidente Trump recurre a la Sección 232 para imponer un precio mínimo de importación al polisilicio y un arancel del 15% a sus derivados, con el argumento de proteger la base industrial y la seguridad nacional.
- Datos clave: La cuota de producción de EE.UU. cayó del 50 % en 2005 a menos del 2 % en 2024. La medida entra en vigor en 120 días (diciembre de 2026) y se acompaña de un programa de incentivos a la inversión local.
- Para España: Las energéticas españolas con proyectos solares en Estados Unidos —Iberdrola, Acciona— verán previsiblemente un aumento de costes. A cambio, los incentivos pueden abrir oportunidades de inversión en producción de polisilicio en suelo americano para grupos como Ferroglobe.

