PAU 2026 matemáticas: la nota media en Cataluña cae a un 4,18, la más baja en una década

El examen de matemáticas en la fase general suspende con un 4,18 de media y reabre el debate sobre la exigencia de las pruebas. A pesar del batacazo en esta materia, el 95,68% de los estudiantes catalanes supera las PAU con una media de 6,4, casi idéntica a la del año anterior.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los 40.000 estudiantes que se presentaron a las PAU 2026 en Cataluña y, por extensión, a los futuros preuniversitarios que preparan la selectividad.
  • ¿Cuándo ocurre? Las calificaciones se han publicado este mismo miércoles 23 de junio de 2026, tras las pruebas realizadas a principios de mes.
  • ¿Qué cambia hoy? La nota media de matemáticas cae al 4,18, la más baja en una década, y reabre el debate sobre la dificultad del examen y su impacto en el acceso a la universidad.

La nota media de matemáticas en las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) 2026 en Cataluña se ha desplomado hasta un 4,18, la más baja en al menos diez años. Es la única materia suspensa de la fase general, y se sitúa dos puntos por debajo del 6,12 que obtuvo el curso pasado. Los datos los ha difundido el Consell Interuniversitari de Catalunya (CIC) esta misma mañana.

El batacazo es tal que las quejas de estudiantes y familias llegaron a plantearse en en el Parlament hace apenas unos días, antes incluso de que se conocieran las cifras oficiales. Las reacciones, ahora con el 4,18 sobre la mesa, no han tardado en multiplicarse.

En contraste con el varapalo matemático, el resto de materias ha mantenido el tipo. El 95,68% de los alumnos ha superado las PAU, un porcentaje ligeramente superior al 94,97% del año anterior. La nota media global de la fase general se ha quedado en un 6,403, prácticamente calcada al 6,440 de 2025.

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La nota de acceso a la universidad, que pondera un 60% el expediente de bachillerato y un 40% la calificación de las PAU, sí ha experimentado una leve mejora: se sitúa en un 7,167, unas centésimas por encima del 7,134 del curso pasado. El peso del bachillerato ha compensado en parte la caída de la asignatura estrella de ciencias.

¿Por qué un 4,18 rompe una década de estabilidad?

La puntuación media de matemáticas llevaba años moviéndose entre el 5 y el 6,2, con pequeñas oscilaciones según la promoción. El salto a un suspenso neto —y tan abultado— no se explica solo por la dificultad del examen. Fuentes del Departament de Recerca i Universitats apuntan a una prueba con un diseño más exigente en la parte de razonamiento y a un menor tiempo efectivo para resolver los problemas, según el testimonio recogido de los propios estudiantes.

Un 4,18 en matemáticas no es un tropiezo puntual: es la primera vez en diez años que una materia troncal de la fase general suspende con esta contundencia.

La polémica ya está servida y amenaza con condicionar las notas de corte de carreras como Ingeniería, Física o Matemáticas, donde la calificación de esta asignatura suele ser determinante. Las universidades catalanas esperan una ligera bajada en las notas de acceso de los grados científicos, aunque la compensación del expediente puede amortiguar el impacto.

Las claves del examen que enfadó a miles de estudiantes

Desde el mismo día de la prueba, las redes sociales se llenaron de quejas sobre la complejidad de los ejercicios. Muchos alumnos denunciaron que los problemas exigían un nivel de abstracción y una gestión del reloj que no esperaban. El CIC, sin embargo, ha defendido la corrección técnica del examen y ha recordado que la curva de resultados de este año se ajusta a la de otras comunidades con pruebas similares.

La cuestión de fondo, no obstante, va más allá de una edición concreta: pone sobre la mesa el debate recurrente sobre la idoneidad de las PAU como filtro único para el acceso a la universidad. Mientras tanto, los estudiantes que hayan suspendido matemáticas aún tienen la oportunidad de presentarse a la convocatoria extraordinaria de julio.

El Departament d’Educació ha anunciado que analizará los resultados pormenorizadamente antes del inicio del próximo curso, pero descarta cambios inmediatos en la estructura de la prueba. La sensación entre los docentes consultados es que el examen de 2026 pasará a la historia como un punto de inflexión.

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