EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El precio medio nacional del galón de gasolina en Estados Unidos ha caído de 4,53 dólares (23 de mayo) a 3,93 dólares este martes, 60 centavos menos.
- ¿Quién está detrás? El presidente Donald Trump, que vincula directamente la bajada a la reapertura del Estrecho de Ormuz tras el fin de la guerra con Irán.
- ¿Qué impacto tiene? La caída del crudo beneficia a España como importador neto de energía, reduciendo los costes de transporte y aliviando la presión inflacionista.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este martes una caída de 60 centavos en el precio del galón de gasolina, atribuyendo el descenso al fin de la guerra con Irán y a la reapertura total del Estrecho de Ormuz. Un alivio repentino para los bolsillos de los conductores americanos que también tiene consecuencias directas al otro lado del Atlántico.
Desde una planta de camiones Mack Trucks en Macungie, Pensilvania, Trump destacó que “el precio medio de la gasolina en todo el país ha bajado 60 centavos por galón, comparado con hace poco. Tuvimos que hacer este desvío, tuvimos que ir a Irán. No se puede permitir que vuelen por los aires Oriente Medio, y luego a nosotros, si es posible”.
Según los datos de la AAA, el precio nacional del galón de gasolina regular se situaba en 4,53 dólares el pasado 23 de mayo. Este martes, la cifra se había reducido exactamente a 3,93 dólares. Una caída que acompaña al desplome del crudo Brent: de los 103,54 dólares por barril del 22 de mayo ha pasado a 77,16 dólares en la tarde del martes, según CNBC. Los precios del petróleo se acercan ya a los niveles anteriores al lanzamiento de la Operación Furia Épica, el 28 de febrero, cuando el Brent cerró en 72,48 dólares.
La reapertura del Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del crudo mundial, es la clave de este respiro. El lunes circularon 19 millones de barriles por el paso, según anunció Trump en la pista del aeropuerto regional de Reading. “Nuestro mercado bursátil está por las nubes y los precios del petróleo se están desplomando. De hecho, por un momento hoy hemos llegado a tocar los 70 dólares por barril, incluso creo que va a romper esa barrera”, añadió.
Eso supone un respiro para la economía estadounidense, que en los últimos meses había visto cómo la inflación de la gasolina se disparaba por la interrupción del tráfico marítimo en el Golfo Pérsico.
La caída del precio del crudo no es solo un alivio para el bolsillo del conductor americano: es un mensaje de que la Casa Blanca ha recuperado el control de una de las arterias energéticas del mundo.
La caída del crudo y la reapertura del Estrecho de Ormuz
Los datos respaldan la celebración del presidente. El precio del galón, que había repuntado con fuerza tras el cierre del estrecho durante el conflicto con Irán, ha retrocedido en apenas un mes hasta niveles más propios de principios de año. El Brent, el barril de referencia en Europa, se ha abaratado casi un 25% en el mismo periodo, un movimiento que los analistas vinculan directamente al restablecimiento del flujo de petróleo desde Oriente Medio.
El fin de las hostilidades ha permitido que buques cisterna vuelvan a cruzar el Estrecho de Ormuz sin las primas de riesgo que encarecían los fletes. Trump ha querido capitalizar ese logro militar con un mensaje claro: la intervención en Irán no solo ha evitado una amenaza nuclear, sino que ha devuelto la estabilidad a los mercados energéticos mundiales.
Por qué beneficia a España
Para España, el impacto es directo y positivo. Como país que importa prácticamente la totalidad del petróleo que consume, cada dólar que cae el barril se traduce en en un alivio para la factura energética nacional, para los costes del transporte de mercancías y para el precio final de los carburantes en las gasolineras.
Con un Brent rondando los 77 dólares, muy por debajo de los picos de 103 dólares de mayo, la economía española —que sigue dependiendo del turismo y del transporte por carretera— recibe un impulso inesperado. La inflación, que en los últimos meses ha sido un quebradero de cabeza para el Gobierno, podría moderarse si la tendencia se consolida durante el verano.
El descenso del crudo también aligera la presión sobre el Banco Central Europeo, que en los últimos trimestres ha tenido que lidiar con los efectos de segunda ronda del encarecimiento energético. Para las familias españolas, la gasolina más barata se nota en el día a día y puede liberar unos euros extra para el consumo en vacaciones.
La Lógica de Washington
Desde el punto de vista de la Casa Blanca, la ecuación es simple: la seguridad energética es seguridad nacional. La guerra con Irán, con toda su complejidad militar, tenía como objetivo prioritario evitar que Teherán se hiciera con un arma nuclear y mantener abiertas las rutas marítimas del petróleo. Al reabrir el Estrecho de Ormuz, Donald Trump ha logrado lo segundo y, al mismo tiempo, ha asestado un golpe definitivo a la capacidad nuclear iraní. La caída del precio de la gasolina es para él la prueba palpable de que la estrategia ha funcionado y de que el coste político de la intervención se amortiza con un alivio inmediato para el votante americano.
Este tipo de narrativa no es nueva en la política estadounidense. Cuando George H.W. Bush lideró la primera guerra del Golfo en 1991, la estabilización de los suministros de crudo desencadenó una caída de los precios que ayudó a la recuperación económica, aunque no le garantizó la reelección. En el caso de Trump, la lección es distinta: con los mercados bursátiles al alza y los carburantes a la baja, tiene argumentos sólidos para reivindicar ante el electorado que su política exterior produce beneficios domésticos tangibles. El dato de los 60 centavos de ahorro por galón es una cifra que cabe en un eslogan y que, a pocos meses de unas elecciones legislativas, vale tanto como un recorte de impuestos.
Para España, el cálculo también es netamente positivo. Una bajada sostenida del crudo reduce los costes de producción de la industria, alivia las cuentas de las empresas turísticas y suaviza la inflación que ha erosionado el poder adquisitivo de los hogares. El principal riesgo, con todo, es que la estabilidad en la región sea frágil y que cualquier nuevo shock en Oriente Medio devuelva el Brent a los tres dígitos. La proyección a corto plazo, sin embargo, es favorable: si los precios se mantienen en torno a los 70-75 dólares por barril durante los próximos meses, la economía europea —y la española en particular— podrá aprovechar un verano con carburantes más baratos y un respiro en la batalla contra la inflación.
Ficha del Caso
- El caso: Donald Trump celebra una caída de 60 centavos en el precio del galón de gasolina, consecuencia directa de la reapertura del Estrecho de Ormuz tras la guerra con Irán.
- Datos clave: Gasolina de 4,53$ a 3,93$ (23 mayo vs. 23 junio); Brent de 103,54$ a 77,16$ por barril; 19 millones de barriles cruzaron el estrecho el lunes; 60 centavos de ahorro por galón.
- Para España: Alivio inmediato en la factura energética, reducción de costes de transporte y menor presión inflacionista, con efectos positivos sobre el consumo y el turismo.

