La Comunidad de Madrid aprueba 60 millones para la reforma integral del estadio de Vallecas

El proyecto eleva el aforo a 18.500 espectadores con una nueva grada y actualización de accesibilidad. Las obras, de 24 meses, se compatibilizarán con la actividad del Rayo Vallecano.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Vecinos del distrito de Puente de Vallecas, aficionados del Rayo Vallecano y usuarios del estadio para eventos sociales y deportivos.
  • ¿Cuándo ocurre? La obra arrancará en los próximos meses, con un plazo de ejecución de 24 meses sin interrumpir la actividad del club. Estará lista para 2029.
  • ¿Qué cambia hoy? Se aprueba la inversión de 60 millones de euros y se presenta el proyecto arquitectónico, que amplía el aforo a 18.500 espectadores y dota al barrio de un espacio multifuncional.

La Comunidad de Madrid ha aprobado esta semana el informe para la remodelación integral del Estadio de Vallecas, una inversión de 60 millones de euros que promete poner al recinto del Rayo a la altura de las exigencias de LaLiga y de las competiciones internacionales. El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Mariano de Paco, presentó el proyecto tras el Consejo de Gobierno, subrayando que en 2029 el barrio contará con «un estadio a la altura de cualquiera de los de su categoría a nivel europeo.

¿El Rayo se queda o se va? La eterna discusión de fondo

Para entender la decisión hay que partir de una realidad que el propio consejero reconoció: la propiedad del club, encabezada por Raúl Martín Presa, ha manifestado en más de una ocasión su deseo de construir un nuevo estadio. La Comunidad, sin embargo, defiende que la reforma es la vía más rápida y eficaz para garantizar que el Rayo disponga de unas instalaciones de primer nivel mientras siga jugando en Vallecas, el tiempo que el club decida.

«Nosotros nunca vamos a ir contra una empresa ni contra su crecimiento, pero desde la institución defendemos el servicio público», enfatizó De Paco. La reforma se plantea como un proyecto con vocación de permanencia para el distrito: incluso si el Rayo se marchara en el futuro, el complejo albergará federaciones deportivas y eventos sociales, convirtiéndose en «un espacio para todos».

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Así cambia el estadio: nueva grada, 18.500 butacas y un edificio anexo

El cambio más visible será la construcción de una nueva grada en el fondo orientado hacia la calle Teniente Muñoz Díaz, recuperando la configuración que el campo tuvo entre 1955 y 1970, cuando contaba con graderíos en sus cuatro lados. Con esta ampliación, el aforo pasará de los actuales 14.500 espectadores a 18.500.

El proyecto, firmado por los arquitectos Julián Zapata Jiménez y Pablo Moreno Mansilla, contempla además una profunda actualización interior: modernización de vestuarios, sala de prensa palco, y la creación de nuevas dependencias para federaciones, además de la mejora de la accesibilidad y los servicios para los espectadores. La fachada se diseña como una «doble piel ligera, translúcida y permeable» que permitirá ver parte de la estructura original, respetando el grado de protección parcial con que cuenta el estadio en el Plan General de Ordenación Urbana.

A la actuación principal se suma un edificio multifuncional con aparcamiento subterráneo en una parcela de la Comunidad en la calle Arroyo del Olivar, que conectará directamente con el estadio. La inversión global asciende a los 60 millones, sin contar los cerca de 3 millones ya ejecutados en mejoras previas.

La Comunidad invierte en un símbolo de barrio mientras el club guarda en el cajón el plano de su futuro estadio. El dinero público compra tiempo y arraigo, pero no una certeza.

Análisis: 60 millones públicos y la incógnita del proyecto definitivo

Que una administración autonómica destine 60 millones a la reforma de un estadio privado no es una decisión frecuente. En las últimas dos décadas, las grandes inversiones en recintos deportivos de Madrid han llegado de la mano de promotores privados —el Wanda Metropolitano costó más de 300 millones financiados por el Atlético— o de fórmulas mixtas con fuerte peso del capital, como la reforma del Santiago Bernabéu. La diferencia de Vallecas es que el peso recae casi íntegramente en el presupuesto público, con la promesa de buscar financiación privada para los «grandes proyectos estratégicos», según De Paco.

El riesgo es conocido en Puente de Vallecas: ¿qué ocurre si el Rayo abandona el estadio tras la reforma? La Comunidad insiste en que el complejo mantendrá un uso social y deportivo, pero el plan B aún carece de concreción. Mientras, el distrito gana un equipamiento modernizado y la posibilidad de acoger eventos que hoy se escapan por las limitaciones del campo. El tiempo dirá si los 60 millones consolidan un icono o construyen un puente hacia el adiós del Rayo a su casa de siempre.

Las obras, que durarán 24 meses y se compatibilizarán con la actividad del club, apuntan a 2029 como el horizonte para ver el resultado.

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