Microsoft ha anunciado un nuevo incremento en los precios de sus consolas Xbox, el tercero desde mayo de 2025, que entrará en vigor el 1 de agosto. La medida, que encarece las versiones de 512GB y 1TB hasta los 500 y 800 dĂłlares respectivamente —entre 455 y 730 euros al cambio actual—, responde a una crisis de memorias que ha disparado los costes de los componentes en más de un 250%. La compañĂa sigue asĂ la estela de Apple, que ya revisĂł al alza sus Mac y iPad por el mismo motivo.
Claves de la operaciĂłn
- La memoria se ha encarecido un 250% y Microsoft anticipa otro doble en 2027. La escasez de semiconductores NAND y DRAM, agravada por tensiones geopolĂticas, ha hecho insostenible mantener los precios anteriores.
- Microsoft prescinde del modelo de 2TB y sube hasta 150 dólares los modelos de 1TB. La consola más afectada es la Xbox Series X con lector de discos, que pasa de 650 a 800 dólares.
- La financiaciĂłn sin intereses se convierte en la Ăşnica válvula de escape. La compañĂa lanza programas de pago aplazado para amortiguar el golpe al consumidor, una estrategia que ya ha aplicado en otros mercados.
El anuncio llega en un momento especialmente delicado para la industria del videojuego. La crisis de los semiconductores, que parecĂa remitir, se ha recrudecido por la combinaciĂłn de aranceles, demanda disparada de hardware para inteligencia artificial y la concentraciĂłn de la producciĂłn en un puñado de fábricas asiáticas. Microsoft ha reconocido en un comunicado oficial que lleva meses negociando con proveedores para evitar este golpe, pero que la situaciĂłn es insostenible: «Los precios del almacenamiento y la memoria para consolas han aumentado más de 2,5 veces y esperamos otra duplicaciĂłn para otoño de 2027».
La subida no es un caso aislado. Sony revisó el precio de la PlayStation 5 dos veces (en agosto y marzo pasados), Nintendo planea encarecer la Switch 2 en septiembre y Valve ha fijado su esperada Steam Machine en 1.049 dólares, un 17% más de lo que muchos anticipaban. «El hardware gaming está pagando los platos rotos de una cadena de suministro que prioriza los servidores y los centros de datos», comentan desde la consultora Omdia. El coste de fabricar una consola se ha disparado un 40% en el último año, lo que deja poco margen a los fabricantes para absorber el incremento sin trasladarlo al cliente.
La tercera subida en catorce meses
Desde mayo de 2025, los precios de las Xbox Series X|S se han revisado al alza en tres ocasiones. La primera coincidió con los aranceles impuestos por la administración Trump a los productos fabricados en el extranjero. La segunda, en octubre, fue un anticipo de la actual crisis de memorias. La de ahora es la más agresiva: la Series S de 512GB pasa de 400 a 500 dólares, la de 1TB sube a 600, y las Series X con 1TB se van a 750 (solo digital) y 800 (con disco). Además, se elimina la versión de 2TB, un movimiento que simplifica la gama pero que elimina la opción más cara del catálogo justo cuando el almacenamiento está por las nubes.
Microsoft lleva tres subidas en poco más de un año y aĂşn no ha tocado techo: la propia compañĂa anticipa otro doblete en costes de memoria para 2027.
Para mitigar el impacto comercial, la compañĂa ha activado opciones de buy now, pay later y financiaciĂłn a interĂ©s cero, que presenta como «programas para hacer las consolas Xbox más accesibles». En la práctica, es la primera vez que Microsoft apuesta por el pago fraccionado como herramienta de venta directa en su ecosistema de hardware, una estrategia que recuerda a las operadoras de telecomunicaciones más que a una empresa de entretenimiento.
El efecto dominĂł en el mercado de las consolas
El encarecimiento de la RAM y el almacenamiento golpea a todos los actores por igual, pero cada uno reacciona segĂşn su modelo de negocio. Sony, que ya habĂa subido la PS5, mantiene un catálogo de servicios y exclusivos que le da cierto colchĂłn; Nintendo, con su estrategia de hardware propio y ciclos largos, ha retrasado la decisiĂłn hasta septiembre; Valve, que entraba por primera vez en el hardware de sobremesa con precios prometidos de 900 dĂłlares, se ha visto obligada a fijar su Steam Machine en 1.049. «El aficionado al PC está acostumbrado a precios altos, pero el de consola tiene un umbral de resistencia muy definido», explica Javier AndrĂ©s, analista de la industria del videojuego.
Para Xbox, la situaciĂłn es especialmente compleja. Microsoft ha construido su estrategia de hardware en torno a la accesibilidad: ceder margen en la consola para ganar en suscripciones y servicios. Con el Game Pass como eje, cada euro que sube la barrera de entrada al ecosistema es un euro que resta posibles suscriptores. La compañĂa no ha desglosado cuántos usuarios de Game Pass proceden de ventas de consola frente a otros dispositivos, pero en el Ăşltimo informe de resultados insinuĂł que la adquisiciĂłn de nuevos miembros se habĂa ralentizado en el Ăşltimo trimestre.
ÂżUn golpe definitivo para la accesibilidad del gaming?
La pregunta que sobrevuela el sector es si el precio de las consolas ha alcanzado ya un punto de ruptura psicolĂłgico. En Estados Unidos, una Xbox Series X con lector de discos costará 800 dĂłlares, casi un 60% más que en su lanzamiento en 2020. En Europa, los precios suelen ser aĂşn más altos por la fiscalidad y los costes de distribuciĂłn. Un informe de la AIE cifra en 2.100 millones de hogares los que tienen una consola conectada; de ellos, un 62% declarĂł en 2025 que el precio era el principal factor de compra. Si ese umbral se sigue alejando, la migraciĂłn hacia el juego en la nube o los dispositivos mĂłviles podrĂa acelerarse, precisamente el escenario que Microsoft lleva años dibujando con Xbox Cloud Gaming.

La lectura de moncloa.com: el precedente de la estrategia de accesibilidad de Microsoft en España
En España, Xbox ha competido histĂłricamente con un perfil de precio ajustado y una fuerte apuesta por Game Pass, que se lanzĂł aquĂ en 2017 con una agresiva campaña de captaciĂłn. El mercado español ha sido tradicionalmente sensible al precio del hardware, como demuestra la buena acogida de la Xbox Series S (la más barata) frente a la Series X. Esta nueva subida, que Microsoft aĂşn no ha detallado para el mercado europeo, amenaza con erosionar esa ventaja competitiva. Iberdrola, Santander o TelefĂłnica no son competidores directos, pero sĂ referentes para entender cĂłmo una empresa puede perder la conexiĂłn con el consumidor cuando la asequibilidad se resiente: la comparaciĂłn con TelefĂłnica y sus constantes revisiones de tarifas en plena guerra del low cost es pertinente. Si el precio se convierte en un problema crĂłnico, Microsoft podrĂa acelerar su transiciĂłn hacia un modelo de suscripciĂłn pura, donde la consola sea solo un terminal de acceso más, pero eso choca con el deseo de los estudios de tener un pĂşblico amplio y con la propia inercia de un mercado que todavĂa compra consolas en formato fĂsico.
El prĂłximo movimiento de Microsoft tendrá que verse en las cifras del tercer trimestre. Si las ventas de hardware caen más de un 15% interanual, la presiĂłn para reaccionar será difĂcil de contener. Mientras, los jugadores miran de reojo el precio de la Steam Machine y esperan a que Nintendo mueva ficha. La crisis de las memorias no va a desaparecer, y el sector de las consolas, que parecĂa ajeno a los vaivenes de la industria de semiconductores, se ha cerrado de golpe la puerta de la asequibilidad.
