EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Comisión Europea notificó ayer a Amazon y Microsoft que sus servicios cloud (AWS y Azure) son designados preliminarmente como guardianes de acceso bajo el DMA. Google Cloud queda fuera de la investigación.
- ¿Quién está detrás? La vicepresidenta Teresa Ribera lidera la decisión desde Competencia, basándose en que AWS y Azure controlan el 60% del mercado europeo y en su dominio creciente gracias a la inteligencia artificial.
- ¿Qué impacto tiene? Si se confirma, ambas empresas tendrán seis meses para cumplir obligaciones como interoperabilidad o prohibición de favorecer servicios propios. Afecta a miles de clientes empresariales y administraciones en España que dependen de estos proveedores.
La Comisión Europea ha dado un paso que puede redefinir el mercado de la computación en la nube en Europa. Ayer, notificó a Amazon y Microsoft que, de forma preliminar, designa sus servicios Amazon Web Services (AWS) y Microsoft Azure como guardianes de acceso bajo el Reglamento de Mercados Digitales (DMA), sometiéndolos así a las estrictas obligaciones que impone la normativa europea a las grandes plataformas.
La notificación tiene carácter preliminar. Ambas compañías disponen ahora de un plazo para presentar alegaciones y tratar de evitar la designación definitiva. Si se confirma, dispondrán de seis meses para adaptar sus servicios cloud a las exigencias del DMA, que incluyen desde la interoperabilidad hasta la prohibición de prácticas que favorezcan sus propios productos en detrimento de los de la competencia.
Una designación preliminar que sortea los umbrales del DMA
La decisión de la Comisión sorprende porque ni AWS ni Azure alcanzan los 45 millones de usuarios mensuales que el DMA fija como umbral automático para considerar a una empresa como guardián de acceso. Sin embargo, el Ejecutivo comunitario se apoya en una cláusula del reglamento que permite la designación cualitativa cuando se detecta un impacto significativo en el mercado interior, una enorme capacidad operativa y una base de usuarios “amplia y consolidada”.
Ambas tecnológicas suman aproximadamente el 60% del mercado europeo de servicios cloud, muy por delante del tercer jugador, Google Cloud, que la Comisión ha dejado fuera de la investigación. Bruselas también argumenta que los elevados costes de cambio y la fidelización de los clientes refuerzan su dominio. Este enfoque no ha gustado a Microsoft, que ha criticado por carta la exclusión de Google.
La IA, factor decisivo y frente de críticas entre los gigantes

Un elemento crucial en la investigación preliminar ha sido el peso de la inteligencia artificial. La Comisión considera que, aunque la IA está impulsando la demanda de servicios en la nube, AWS y Azure capturan una proporción desproporcionada de ese nuevo negocio gracias a sus ecosistemas cerrados de herramientas de IA. La capacidad de integrar modelos como Bedrock de Amazon o los servicios de Azure OpenAI refuerza, según Bruselas, la posición de dominio.
“En Europa dependemos cada vez más de los servicios de computación en la nube, desde consumidores hasta empresas de todos los tamaños, pasando por las administraciones públicas”, recordó ayer la vicepresidenta ejecutiva y comisaria de Competencia, Teresa Ribera. “Estos servicios seguirán adquiriendo mayor importancia, por lo que es fundamental garantizar un mercado competitivo y que funcione correctamente, así como la igualdad de condiciones para todos los proveedores de servicios en la nube”, añadió.
La decisión de ignorar a Google Cloud ha enfadado especialmente a Microsoft, que teme un desequilibrio del mercado.
Microsoft no ha tardado en reaccionar. Un portavoz de la compañía trasladó ayer su preocupación por que “ignorar el creciente poder de Google Cloud y Gemini desequilibre el mercado de forma perjudicial”. La empresa de Redmond había solicitado en repetidas ocasiones que el análisis de la Comisión también incluyera a su rival de Mountain View.
El Eje del Poder Europeo
Detrás de esta decisión técnica se vislumbra el pulso estratégico de la UE por la soberanía digital. Apenas tres semanas antes, la Comisión había presentado un ambicioso paquete legislativo para reducir la dependencia de los productos y servicios digitales extranjeros, con criterios que podrían excluir a los gigantes de Silicon Valley de licitaciones públicas especialmente sensibles. La designación de guardianes de acceso en la nube se alinea con ese objetivo y tensa aún más las relaciones con Washington.
Para España, el impacto es directo. La administración pública y las grandes empresas españolas dependen masivamente de AWS y Azure, como quedó patente durante la pandemia y el despliegue de los fondos Next Generation. Un endurecimiento de las obligaciones del DMA podría forzar a los proveedores a abrir sus infraestructuras y a facilitar la migración de datos, lo que a medio plazo beneficiaría a empresas locales y reduciría los riesgos de bloqueo (vendor lock-in). Sin embargo, a corto plazo, la incertidumbre regulatoria podría ralentizar inversiones clave en inteligencia artificial que España necesita para su digitalización.
Las principales alternativas europeas, como OVHcloud o Deutsche Telekom, apenas arañan cuota, y el vacío de proveedores autóctonos preocupa a Bruselas. La Comisión espera que las nuevas obligaciones fuercen una mayor competencia y faciliten la entrada de operadores locales, aunque los analistas advierten de que la fragmentación regulatoria podría beneficiar a los gigantes chinos si la carga normativa es excesiva.
La decisión sobre el cloud se suma a una ofensiva más amplia. Hace solo unos meses, el TJUE convalidó la multa millonaria a Apple, y el Parlamento Europeo presiona para acelerar la aplicación del AI Act. El eje franco-alemán, con apoyo de España, ha insistido en que la UE no puede permitirse un nuevo ‘momento Nokia’ en la nube. Sin embargo, los países nórdicos, más favorables al libre comercio, temen que una regulación excesiva espante la inversión tecnológica necesaria para la transición digital.

