Adiós al pollo aburrido: el truco de la pasta de curry para un curry verde de pollo con verduras en 30 min

La pasta de curry verde comprada convierte un simple pollo en un guiso aromático que evoca los puestos callejeros de Tailandia. El secreto: dorar las especias y añadir las espinacas al final para un color vibrante.

Odio el pollo a la plancha. No porque sea malo, sino porque es un aburrimiento con patas. El drama de la pechuga —si no la marinas, si no la acompañas— es que siempre sabe a lo mismo. Pero un día, en un ataque de desesperación culinaria, agarré un bote de pasta de curry verde de un supermercado asiático y, en menos de 30 minutos de trabajo, estaba cenando un plato de cuchara que olía a Bangkok. Desde entonces, este curry verde de pollo —que reinterpreta la receta de Liliana Fuchs en Directo al Paladar— se ha convertido en mi comodín para esas noches en las que quiero que la cena sea mucho más que proteína reciclada.

La magia de este plato no está en la lista de especias exóticas, sino en la pasta de curry verde industrial. Comprar un buen tarro (que se conserva meses en la nevera) te ahorra el tedio de majar hierba limón, galanga y guindillas frescas. De verdad, merece la pena. Y ojo, porque aquí el verdadero juego comienza cuando la sofríes.

Yo antes cometía el error de echar la pasta directamente al caldo. No lo hagas. Dorarla junto al ajo, el jengibre y las especias secas despierta unos aromas que transforman la cocina en un mercado callejero. Eso sí, controla el fuego: un minuto de más y se quema.

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El secreto del éxito

  • Buena pasta de curry verde: busca una con alto contenido en especias y poco aceite. Dos cucharadas bastan para un guiso para dos.
  • Sofrito de especias: pocha la pasta con ajo, jengibre y un pellizco de comino antes de añadir líquidos. Ese paso abre los aceites esenciales y elimina el sabor a crudo.
  • Espinacas fuera del fuego: incorpóralas al final, con solo el calor residual, para que no se pasen y conserven un color verde vibrante.

Ingredientes

  • 15 g de pasta de curry verde
  • 4 contramuslos de pollo deshuesados (o 2 pechugas grandes)
  • 200 ml de leche de coco ligera
  • 2 zanahorias medianas
  • 1 nabo blanco pequeño
  • 5 g de jengibre fresco
  • 2 dientes de ajo
  • 2 g de comino molido
  • 2 g de comino en grano (opcional, aporta textura)
  • 2 g de pimentón picante (o dulce si no toleras el picante)
  • 200 g de arroz bomba (o el que tengas en casa)
  • 2 manojos de espinacas frescas
  • Cilantro fresco, zumo de lima, sal y aceite de oliva virgen extra

Cómo preparar este curry verde paso a paso

Seca el pollo con papel de cocina, retira los excesos de grasa, salpimienta y, si usas contramuslos, deshuésalos y trocea cada uno en dos pedazos. Reserva.

En una olla amplia, calienta un chorro de aceite de oliva. Añade el ajo y el jengibre picados y sofríe un minuto justo hasta que empiecen a bailar. Incorpora la pasta de curry, el comino y el pimentón, y remueve sin parar durante 2 minutos. Verás cómo la mezcla suelta un perfume que te hará cerrar los ojos.

Baja el fuego y vierte la leche de coco. Remueve para integrar y deja que coja temperatura sin llegar a hervir; así los sabores se amalgaman mejor. Añade las zanahorias troceadas y el nabo, y a continuación los trozos de pollo. Sube el fuego hasta que rompa a hervir, tapa y reduce al mínimo. Cocina 25 minutos.

El curry verde es ese plato que te hace parecer un experto sin haber pisado Tailandia. La pasta comprada es el único atajo que necesitas.

Transcurrido ese tiempo, destapa y echa el arroz junto con 250 ml de caldo de pollo o agua. Vuelve a llevar a ebullición y cuece a fuego suave, destapado, entre 15 y 18 minutos, hasta que el arroz esté tierno y el caldo casi absorbido. Vigila la textura; si ves que se seca antes de tiempo, añade un chorrito más de agua.

Fuera del fuego, incorpora las espinacas troceadas y remueve solo un par de veces. El calor residual las cocerá lo justo. Prueba y corrige de sal, pimienta y un golpe de zumo de lima. Sirve espolvoreado con cilantro fresco y, si te atreves, una rodaja fina de guindilla.

Variaciones y maridaje

Si quieres convertirlo en un plato vegano, sustituye el pollo por tofu firme cortado en dados y saltéalo antes de añadir las verduras. La leche de coco ya le da la untuosidad que necesita.

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Para una versión sin carne pero con más chispa, los garbanzos cocidos funcionan de maravilla y absorben toda la salsa. Añádelos junto con el arroz.

En cuanto al maridaje, un blanco con acidez —un verdejo o un albariño— corta la grasa del coco y refresca el picante. Si eres más de cerveza, una lager bien fría también pega.

El curry se conserva en la nevera hasta 3 días y congela sin las espinacas. Al recalentarlo, hazlo a fuego lento con un poco de agua para que no se pegue. Si te pica la curiosidad por los distintos tipos de curry, la Wikipedia tiene una guía completa.