La presidenta de Navarra, María Chivite, propuso este viernes extender el uso del euskera en la Administración foral más allá de la zona vascófona, durante la última comparecencia en la ponencia parlamentaria que actualiza la Lorafna.
En su intervención, Chivite defendió que la Administración navarra, ‘incluso fuera de las zonas vascófonas, debe, al menos en cierta medida, euskaldunizarse’, una expresión que aplicó sobre todo a la atención directa al público y que supuso un paso más respecto a lo que había adelantado la semana anterior en el Pleno del Parlamento de Navarra.
La propuesta de ‘euskaldunizar’ la Administración
La presidenta articuló su planteamiento sobre dos ideas: la euskaldunización de la Administración y el conocimiento del euskera por parte del «mayor número posible de navarros». Señaló que el modelo D —enseñanza en euskera— ha sido el principal vehículo de normalización y destacó que su extensión fuera de la zona tradicionalmente vascófona ha permitido que la lengua sea accesible al conjunto de la ciudadanía.
Chivite evitó en todo momento emplear el término ‘oficialidad’ y se ciñó al concepto de ‘lengua propia’, que ya recoge la Ley Foral del Euskera de 1986. Su objetivo es elevar ese reconocimiento al Amejoramiento, la norma institucional básica de la comunidad, para otorgarle «el máximo rango normativo».
La propuesta no modifica el actual artículo 9 de la Lorafna, que declara el castellano lengua oficial en toda Navarra y el euskera solo en la zona vascófona, pero sí daría cobertura legal a políticas lingüísticas más amplias en todo el territorio foral.
La zonificación, una línea roja con horizonte flexible
Al ser interpelada por los portavoces, Chivite fue tajante: ‘no ha sido mi planteamiento’ eliminar la zonificación lingüística heredada de los años ochenta. Sin embargo, sugirió que esa zonificación podría revisarse a medida que cambie la realidad sociolingüística navarra, impulsada por un sistema educativo que garantice el acceso a la enseñanza en euskera desde la voluntariedad.
Javier Esparza (UPN) reclamó mayor concreción sobre si ‘lengua propia’ implicaba oficialidad y hasta dónde llegaría el Gobierno. Adolfo Araiz (EH Bildu) valoró positivamente el avance, pero recordó que «las lenguas las hablan las personas y no los territorios». Pablo Azcona (Geroa Bai) defendió que la reforma debería declarar el euskera lengua oficial en toda Navarra.
Chivite elevó la apuesta lingüística al Amejoramiento sin tocar la zonificación, un equilibrio que deja abierta la puerta a cambios futuros según evolucione la realidad social.
El Amejoramiento como paraguas y el horizonte del 29 de septiembre
La presidenta aprovechó su intervención para abrir el debate de una reforma más amplia de la Lorafna, que blinde competencias y servicios ante lo que describió como un contexto de recorte de derechos en otras comunidades. También propuso incorporar al texto cuestiones como el Defensor del Pueblo, la relación con la Unión Europea o el compromiso con la igualdad de género.
La comparecencia cerró el ciclo iniciado en mayo de 2024, en el que han participado expertos, académicos y expresidentas. Las conclusiones de la ponencia se conocerán en el Parlamento de Navarra el próximo 29 de septiembre, una fecha que marcará el punto de partida para una eventual negociación con el Gobierno central.
Cualquier modificación del Amejoramiento exige un acuerdo previo entre los Gobiernos navarro y español y la ratificación posterior del Congreso, donde se tramita como ley orgánica. Con las elecciones forales de 2027 en el horizonte, el euskera se confirma como uno de los temas clave de la próxima legislatura.
