EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Vecinos y trabajadores del entorno de Cuzco, y todos los usuarios de la Línea 10 entre Nuevos Ministerios y Plaza de Castilla.
- ¿Cuándo ocurre? Desde el 4 de julio hasta finales de agosto de 2026. Luego, el corte se reduce a Nuevos Ministerios-Cuzco hasta final de año.
- ¿Qué cambia hoy? Tendrás que usar el autobús gratuito habilitado para cubrir el tramo cerrado. Afecta a trayectos habituales hacia Castellana, Sanchinarro o el norte.
La estación de Cuzco, en la línea 10 de Metro de Madrid, echará el cierre el próximo 4 de julio. No será un corte breve: la Comunidad de Madrid ha confirmado que la suspensión del servicio se prolongará, como mínimo, hasta los últimos días de agosto. Durante ese tiempo, el tramo sin trenes se amplía al corredor completo entre Nuevos Ministerios y Plaza de Castilla. Para los miles de madrileños que usan esta parada a diario, la vuelta del verano se hará un poco más cuesta arriba.
Qué pierden los viajeros de la L10 durante el verano
Los andenes de Cuzco dejarán de recibir convoyes desde primera hora del sábado 4 de julio. No se trata de un cierre de fin de semana: la interrupción se mantendrá ininterrumpidamente durante casi dos meses. Según el comunicado de la Consejería de Transportes, la afección se extiende a las estaciones de Nuevos Ministerios, Santiago Bernabéu, Cuzco y Plaza de Castilla, un tramo que vertebra la movilidad del norte de la capital.
Para compensar la ausencia de metro, la Comunidad mantiene —y refuerza— el servicio especial de autobuses gratuitos que ya cubría el corte previo en la L10. Los vehículos recorrerán el mismo itinerario, desde Nuevos Ministerios hasta Plaza de Castilla, con paradas intermedias en Santiago Bernabéu y Cuzco. La frecuencia se ajustará a la demanda, aunque en horas punta la experiencia de cortes anteriores invita a armarse de una buena dosis de paciencia.
El movimiento de viajeros que absorbe la L10 en esa zona ronda los 30.000 desplazamientos diarios en días laborables, de acuerdo con los últimos datos abiertos del Consorcio Regional de Transportes. La alternativa sobre ruedas alivia, pero no sustituye la capacidad de un tren cada pocos minutos. Para muchos vecinos de Cuzco, el trajín de tomar un bus lanzadera y luego hacer transbordo en Nuevos Ministerios o en Plaza de Castilla añadirá entre 10 y 20 minutos extra al trayecto habitual.
Por qué la retirada del amianto en Cuzco es crítica ahora
El motivo de fondo de estas obras no es baladí. Con un presupuesto de 1,7 millones de euros, los técnicos van a proceder a las labores de impermeabilización de la infraestructura y, sobre todo, a la retirada del amianto de la bóveda de la estación y de los cuartos técnicos. Se trata de un material cuya presencia, aunque encapsulada, obliga a actuar con protocolos estrictos que alargan los plazos de intervención.
Fontanería y seguridad laboral se dan la mano en una estación que no había sido sometida a una renovación profunda en décadas. El amianto, prohibido en España desde 2002, sigue presente en muchas instalaciones construidas antes de los noventa, y el suburbano madrileño no es una excepción. La Comunidad de Madrid ha insistido en que la retirada se hace “con todas las garantías” para los trabajadores y usuarios, aunque los calendarios electorales no suelen casar bien con cierres en periodo estival.
Las prisas por quitar el amianto son lógicas, pero la coincidencia con el verano convierte las obras en un dolor de cabeza para quienes no se van de vacaciones.
Una vez finalicen las tareas en Cuzco, previstas para finales de agosto, el corte en la L10 no desaparece del todo: se reducirá al tramo entre Nuevos Ministerios y Cuzco, y así se mantendrá hasta finales de 2026. El servicio especial de autobuses seguirá operando todo ese tiempo, según confirma la nota del Gobierno regional.
La renovación de la L10 y el ‘efecto Santiago Bernabéu’ que el usuario no ve
Mientras los andenes de Cuzco se convierten en una zona de obras, a apenas unos metros la renovación integral de la estación de Santiago Bernabéu alcanza ya el 45 % de ejecución. Los trabajos de excavación bajo la losa de cubierta y la construcción del nuevo nivel intermedio avanzan sin detenerse. El proyecto, largamente demandado por los vecinos del distrito de Chamartín, busca ampliar vestíbulos y mejorar los accesos, pero añade otra pata al rompecabezas de movilidad del verano madrileño.
Observamos con cierta inquietud cómo la acumulación de obras simultáneas en la L10 —Santiago Bernabéu y Cuzco, más la prolongación del corte hasta diciembre— pone a prueba la capacidad de la red de autobuses sustitutivos. El plan de incidencias de Metro no detalla, por ahora, refuerzos adicionales en superficie para absorber el previsible trasiego extra de viajeros cuando ambas estaciones estén patas arriba.
En esta redacción entendemos que la retirada del amianto es una obligación sanitaria ineludible, y que las mejoras en la L10 eran necesarias desde hacía años. Sin embargo, la comunicación institucional ha sido escasa: el aviso oficial llegó a finales de junio, dejando apenas una semana de margen a los usuarios para reorganizar sus rutinas. El precedente del corte de la L1 en 2022, con servicios de autobuses colapsados durante días, aún colea en la memoria de muchos madrileños. La Comunidad de Madrid haría bien en evitar que se repita aquella imagen este verano.

