En la catedral de St Giles de Edimburgo, el rey Carlos III y el príncipe Guillermo han presidido este miércoles la ceremonia anual de la Orden del Cardo, la más alta distinción de la caballería escocesa y una de las citas más solemnes del calendario de la monarquía británica. El acto, encuadrado en la Semana Real —conocida como Holyrood Week—, ha congregado a los principales miembros de la familia real en un despliegue de pompa y protocolo que subraya la continuidad institucional de la Corona.
Una ceremonia centenaria cargada de tradición
La Orden del Cardo, cuyos orígenes se remontan a 1687 cuando fue formalmente restablecida por el rey Jacobo VII de Escocia, es la segunda orden de caballería del Reino Unido, solo por detrás de la Orden de la Jarretera. Su número de miembros está limitado al soberano y a dieciséis caballeros y damas, más un pequeño grupo de miembros de la realeza. A diferencia de otros honores, los nombramientos los realiza el monarca a título personal, sin asesoramiento ministerial, en reconocimiento a servicios excepcionales prestados a Escocia.
La ceremonia anual se celebra en la capilla del Cardo de la catedral de St Giles, completada en 1911. Los miembros procesionan desde la vecina Signet Library hasta el templo, ataviados con la característica capa de terciopelo verde oscuro —forrada de seda y adornada con la estrella de plata de la orden en el hombro izquierdo— y el llamativo sombrero negro de terciopelo rematado con plumas de avestruz blancas. Al cuello, un collar dorado decorado con cardos del que pende la insignia de San Andrés, patrón de Escocia.
El príncipe Guillermo, la próxima generación de la Orden
El príncipe de Gales, nombrado caballero real de la Orden en 2012 por la reina Isabel II, ha ocupado su lugar entre los miembros vistiendo el manto distintivo. Su presencia escenifica la transición generacional dentro de la institución. Desde el 9 de septiembre de 2022, apenas veinticuatro horas después del fallecimiento de Isabel II, Guillermo ostenta también los títulos de duque de Rothesay —que recibe automáticamente el heredero al trono escocés— y de duque de Cornualles, a los que se sumó ese mismo día el de príncipe de Gales por decisión de su padre.
Junto a Guillermo, la reina Camila —instalada en la Orden en 2024— y el duque de Edimburgo, Eduardo, han acompañado a Carlos III como soberano de la orden. La princesa Ana, miembro desde el año 2000, también ha formado parte de la procesión. La imagen de varios miembros de la realeza compartiendo el espacio ceremonial refuerza, en clave institucional, el mensaje de cohesión dinástica que la Casa de Windsor ha buscado proyectar tras los años convulsos del Brexit y los reajustes familiares.
En el Reino Unido, la pompa de la Orden del Cardo actúa como un activo diplomático y un recordatorio de la profundidad histórica de la monarquía.
La Semana Real escocesa como escaparate del soft power británico
La Semana Real, oficialmente conocida como Holyrood Week, constituye uno de los momentos más importantes del calendario de la realeza británica. Más allá de lo protocolario, la agenda en Escocia cumple una función de cohesión territorial: la Corona se presenta como un símbolo compartido por las distintas naciones del Reino Unido en un momento en el que el debate sobre la independencia escocesa sigue presente en la vida política.
Ese mismo telón de fondo sitúa la ceremonia de la Orden del Cardo como un recordatorio de los vínculos históricos que unen a la monarquía con Escocia. La participación activa de Carlos III y Guillermo, junto a otros miembros de la casa real, convierte el acto religioso y caballeresco en una declaración de estabilidad que trasciende las coyunturas electorales.
De forma paralela, la presencia mediática de la familia real en Escocia se ha visto reforzada en los últimos días por el reto solidario de la princesa de Gales. Catalina completó el National Three Peaks Challenge —ascendiendo Ben Nevis, Scafell Pike y Snowdon— para recaudar fondos para el Royal Marsden Cancer Charity, el hospital oncológico donde recibió tratamiento. Aunque no ha asistido al servicio del Cardo, su iniciativa ha mantenido a Escocia en el foco de la agenda real, alimentando un relato de servicio público y superación personal que complementa el mensaje institucional de la ceremonia.
Claves del Protocolo y Estado
- Contexto del acto: La Orden del Cardo es la máxima distinción de Escocia y su ceremonia anual refuerza el vínculo de la monarquía con la nación escocesa en un marco de tradición centenaria.
- El detalle de protocolo: Las capas verdes, los collares dorados y la procesión desde la Signet Library subrayan el rigor ceremonial de una orden cuyo acceso depende exclusivamente de la decisión personal del monarca.
- Próximos pasos: La agenda de la Semana Real escocesa continúa con actos oficiales de los miembros de la familia real en Edimburgo y otras localidades, reforzando la presencia de la Corona en el territorio.
