Rusia lanza 74 misiles y 496 drones sobre Kiev: al menos 21 muertos y 130 edificios dañados

Zelenski acusa a los aliados de no entregar a tiempo las defensas antiaéreas prometidas. Polonia ha activado cazas F-16 y Kyiv anuncia un día de luto.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Un ataque masivo con 74 misiles y 496 drones impactó Kiev la madrugada del 2 de julio, dejando al menos 21 muertos, más de 90 heridos y 130 inmuebles dañados. Es el bombardeo más cruento sobre la capital desde mayo.
  • ¿Quién está detrás? Rusia, que justifica la ofensiva como represalia por los recientes ataques ucranianos a sus refinerías. El Kremlin asegura que continuará aumentando la presión.
  • ¿Qué impacto tiene? Zelenski culpa a los aliados por no entregar las defensas antiaéreas prometidas a tiempo. Polonia desplegó cazas F-16 y la cumbre de la OTAN en Turquía, la próxima semana, se perfila como un punto de inflexión en el apoyo militar a Ucrania.

Rusia ha lanzado la madrugada del 2 de julio uno de los mayores ataques aéreos sobre la capital ucraniana desde el inicio de la invasión, con un saldo de al menos 21 civiles muertos, más de 90 heridos y daños en 130 inmuebles, según el Ayuntamiento de Kiev. La combinación de 74 misiles —incluido un número inusualmente alto de balísticos— y 496 drones saturó las defensas de la ciudad, obligando a miles de residentes a refugiarse en el metro.

El presidente Volodímir Zelenski interrumpió su visita oficial a Irlanda y regresó de inmediato a la capital. Visiblemente frustrado, recorrió un edificio residencial de nueve plantas parcialmente destruido y responsabilizó a los socios internacionales por la falta de sistemas antiaéreos: “Si nuestros aliados hubieran cumplido con lo prometido a tiempo, creo que hoy podríamos haber salvado más hogares y más vidas”, declaró. La interceptación de misiles balísticos fue especialmente baja, confirmó el portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, Yuri Ihnat, lo que evidencia la escasez crónica de munición para las baterías Patriot.

Armamento empleado y bajas confirmadas

El Ministerio de Defensa ruso calificó la operación de “ataque masivo” con armas de alta precisión lanzadas desde aire, tierra y mar, dirigido contra infraestructuras militares, energéticas y aeropuertos de Kiev y otras localidades. Moscú sostiene que fue una respuesta a los golpes ucranianos sobre refinerías en territorio ruso, entre ellos el alcanzado anoche en la región de Nizhni Nóvgorod, donde un trabajador falleció.

Publicidad

La Fuerza Aérea ucraniana detalló que la oleada incluyó drones Shahed-136 de fabricación iraní y misiles de crucero Kalibr e Iskander. La magnitud de la operación —casi 500 drones en una sola noche— duplica el récord anterior y revela una intención deliberada de saturar los sistemas de defensa. Los equipos de rescate, más de 600 efectivos, seguían trabajando por la noche entre los escombros de varios edificios, mientras los heridos superaban ya los 90, incluidos niños, sanitarios y conductores de ambulancias.

El Instituto Nacional de Bioquímica de Kiev quedó calcinado; su laboratorio de última generación, un referente para la ciencia médica ucraniana, quedó inservible. La embajadora de la UE en Ucrania, Katarina Mathernova, denunció que el ataque alcanzó también un alojamiento diplomático. Nadie resultó herido, pero el edificio ardió.

La combinación de misiles balísticos y drones saturó las defensas ucranianas, dejando a Kiev sin capacidad de interceptación suficiente.

Reacción internacional y preparativos defensivos

Polonia, país miembro de la OTAN y fronterizo con Ucrania, puso en el aire cazas F-16 como medida preventiva. Finlandia impuso una restricción temporal de vuelo en el este del golfo de Finlandia. Ambos gestos evidencian el temor a que los proyectiles erráticos o una expansión no deseada del conflicto alcancen territorio aliado.

La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, adelantó que propondrá sanciones a más entidades que sostienen el complejo militar-industrial ruso. “Cuanto más ataque Moscú a civiles, más sanciones deben imponerse”, escribió en X. Entretanto, el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, convocó una jornada de duelo para el viernes 4 de julio. La mayoría de los 130 inmuebles dañados se encuentra en el centro histórico de la capital.

Equilibrio de Poder

La escalada rusa sobre Kiev sitúa la cumbre de la OTAN la próxima semana en Turquía en un punto de máxima tensión. El presidente ucraniano confirmó que sus negociadores mantuvieron contactos con la administración estadounidense en los últimos días y confía en reunirse con Donald Trump al margen de la cita. La vuelta a la Casa Blanca del republicano, que condiciona el apoyo militar a un aumento drástico del gasto en defensa por parte de los aliados, coincide con una guerra que se recrudece y que Moscú presenta como triunfo ante su opinión pública.

Para España, la presión es doble. Por un lado, los bombardeos sobre infraestructuras energéticas ucranianas y los contraataques de Kiev sobre refinerías rusas —que ya obligan a Rusia a importar gasolina desde la India— inyectan volatilidad a los mercados globales de hidrocarburos, de los que nuestro país sigue dependiendo para el suministro de gas y petróleo. Por otro, la cita de Turquía pondrá sobre la mesa la exigencia de Trump de elevar el presupuesto militar al 5 % del PIB, una cifra que triplica el actual compromiso español y que obligaría a reasignar fondos desde Sanidad o Educación.

Publicidad

El mensaje de Moscú es inequívoco: los ataques no cesarán y cualquier negociación pasa por la rendición de Ucrania. Putin rechaza la oferta de diálogo lanzada por Zelenski y refuerza su posición con una demostración de fuerza sin precedentes sobre la capital. Si los aliados no cierran las brechas de la defensa aérea, nuevos golpes como el de ayer serán inevitables. El Consejo Europeo y la cumbre de la OTAN marcarán en los próximos diez días hasta qué punto Occidente está dispuesto a sostener a Ucrania sin que la guerra se convierta en un enfrentamiento directo con Rusia.