EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Toda Cataluña, con especial incidencia en comarcas del interior, el prelitoral y la depresión central.
- ¿Cuándo ocurre? El episodio arranca el domingo 5 de julio y se prolongará durante la primera mitad de la semana que viene.
- ¿Qué cambia hoy? El breve respiro de los últimos días desaparece: las máximas volverán a superar los 40 grados y el riesgo de incendio se dispara.
El Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat) ha emitido este viernes un preaviso por calor intenso que confirma la segunda ola de calor del verano. El episodio comenzará el domingo 5 de julio y situará los termómetros por encima de los 40 grados en buena parte del territorio, apenas una semana después de la primera ola, que el propio servicio calificó de histórica por su intensidad y duración.
La confirmación llega cuando muchas comarcas aún no se han recuperado del sofoco anterior. El 26 de junio se alcanzaron máximas récord en puntos del Empordà y la Plana de Lleida, y la sensación de alivio de los últimos días se esfuma antes de lo previsto.
El domingo llega la segunda ola de calor
Según el comunicado del Meteocat, la entrada de una masa de aire muy cálido de origen sahariano empujará las temperaturas al alza a partir de la jornada dominical. El ascenso será brusco: en menos de 24 horas las máximas subirán entre 5 y 8 grados en muchas zonas. El aviso se sitúa por ahora en nivel de preaviso, pero la evolución podría forzar la activación de avisos naranjas en el interior durante el lunes y el martes.
El fenómeno afectará en especial al interior, al prelitoral y a la Catalunya central. En ciudades como Lleida, Girona, Vic o Manresa los mapas probabilísticos del Meteocat apuntan a que se rozarán los 41 o 42 grados en los momentos más crudos del lunes. En Barcelona las temperaturas se mantendrán algo por debajo, pero la humedad convertirá la sensación térmica en todavía más agobiante.
Hasta 40 grados en el interior y el prelitoral
Los responsables del Servei Meteorològic insisten en que la situación es especialmente peligrosa por la falta de tregua nocturna. Las mínimas no bajarán de 24 grados en muchos municipios, lo que impedirá que las viviendas se refresquen. Eso, sumado a la repetición de olas de calor, multiplica el estrés térmico sobre la población más vulnerable.
Protección Civil ya ha trasladado a los ayuntamientos las recomendaciones operativas. Entre ellas, activar los protocolos de atención a personas mayores, reforzar la vigilancia de zonas forestales y difundir mensajes de autoprotección en redes sociales y paneles informativos.
La concatenación de olas de calor tan intensas en un mismo mes es excepcional y obliga a tomárselo en serio.
Leve alivio… y otra vez la alerta
El breve descenso de las temperaturas que trajo el inicio de julio había hecho pensar en una ventana de normalidad veraniega, pero el Meteocat ya advirtió a principios de semana de que la tregua sería corta. Ahora se confirma: el segundo episodio de calor extremo de la temporada golpea antes de que se cumplan diez días desde el anterior.
En el ámbito sanitario, el Departament de Salut recuerda que durante la primera ola de calor se atendieron en urgencias un 30 % más de casos por golpe de calor que en el promedio estival. Se insiste en la hidratación constante, evitar la actividad física al aire libre en las horas centrales y vigilar a vecinos mayores que viven solos.
Las estaciones de Rodalies y FGC han sido informadas para que adapten las instalaciones si fuera necesario —agua fresca en andenes, ventilación en talleres— y los Bombers de la Generalitat mantienen activado el nivel 2 del plan Alfa de prevención de incendios en veinte comarcas.
Mientras, los mercados y supermercados prevén un repunte en la venta de ventiladores y aires acondicionados portátiles similar al de la semana pasada, cuando se agotaron en varios puntos de Barcelona y del área metropolitana.
Qué lección deja la ola de calor anterior
La primera ola, que dejó récords de temperatura en siete estaciones meteorológicas catalanas el 28 de junio, ya demostró que los avisos del Meteocat son una herramienta útil para adelantar la respuesta ciudadana e institucional. Sin embargo, los datos del SEM revelan que los teléfonos de emergencias recibieron más de 200 avisos por lipotimias y desmayos en la vía pública, la mayoría entre las 13:00 y las 18:00 horas. La repetición tan cercana del fenómeno obliga ahora a una reacción más ágil y coordinada.
El contexto climático tampoco ofrece consuelo. Los informes del IDESCAT y del Observatori de la Salut apuntan a un verano con al menos tres olas de calor, el doble que hace una década. La adaptación de los servicios públicos al calor extremo ya no es un debate futuro, sino una tarea urgente: los refugios climáticos, los horarios escalonados en obras públicas y la revisión de los sistemas de climatización de colegios y residencias son medidas que el Govern deberá acelerar si quiere evitar colapsos como los de la ola anterior.
De momento, la orden de Protecció Civil es clara: limitar los desplazamientos innecesarios en las horas centrales del lunes y martes, seguir los canales oficiales del Meteocat y no bajar la guardia aunque las temperaturas del domingo todavía parezcan soportables. El verano ha empezado a embestir y lo hace sin pausa.

