Donald Trump vuelve a tensar la cuerda de la OTAN al insistir en que Groenlandia debería estar bajo control de Estados Unidos. Un envite que no solo fractura la relación con Dinamarca; también coloca a España en una posición incómoda dentro de la alianza que garantiza su defensa.
Indignómetro
Nivel de impacto para España: 8/10. La presión de Trump sobre un territorio ártico de interés estratégico debilita la unidad de la OTAN, de la que España depende para su seguridad, y abre interrogantes sobre la fiabilidad de Washington como socio militar ante la creciente presencia de buques chinos y rusos en la zona.
Lo que dijo Trump sobre Groenlandia
Durante la cumbre de la OTAN en Turquía, el presidente estadounidense fue claro: «Debería estar bajo el control de Estados Unidos, no de Dinamarca». La frase, recogida por La República, la pronunció ante Recep Tayyip Erdogan y dejó al descubierto una brecha que ya parecía cicatrizada desde los intentos de compra de la isla en 2019.
Trump vinculó directamente el asunto con el deterioro de sus relaciones con la OTAN. «Eso es lo que ha perjudicado mi relación con la Otan, porque Groenlandia no ayuda a Dinamarca», argumentó, añadiendo que la isla «está rodeada de barcos chinos y rusos, y eso no va a suceder». La justificación de Washington combina seguridad nacional y un desdén explícito hacia Copenhague.
Por qué esto tensa la OTAN y afecta a España
Que un miembro fundador de la Alianza Atlántica cuestione la soberanía de otro, sin el aval del Consejo del Atlántico Norte, rompe uno de los consensos básicos de la organización. Dinamarca ha trasladado las conversaciones a la vía diplomática, pero la desconfianza se extiende a todo el flanco esteuropeo y escandinavo, donde España mantiene misiones de policía aérea y despliegues navales.
Para España, el problema no es anecdótico. Una OTAN fracturada resta capacidad de disuasión frente a Rusia en el Báltico y en el Ártico, escenarios donde los intereses españoles —desde la energía hasta la libertad de navegación— están cada vez más expuestos. Además, la presión de Trump podría empujar a otros aliados a revisar sus propios acuerdos de defensa bilaterales, diluyendo el valor del paraguas colectivo del que depende España desde 1982.
La insistencia en controlar Groenlandia no solo fractura la OTAN; también deja a España en un tablero estratégico más frágil.
El historial con la OTAN y el precedente de 2019
No es la primera vez que Trump tensa los vínculos atlánticos por una obsesión territorial. En 2019, la propuesta de comprar Groenlandia fue calificada de «absurda» por la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y desencadenó la cancelación de una visita oficial a Copenhague. Aquel episodio ya evidenció que, para la Administración Trump, los intereses económicos y geoestratégicos de Estados Unidos priman sobre las alianzas históricas.
El patrón se repite: el presidente utiliza la negociación bilateral y la presión pública para conseguir lo que no obtiene en foros multilaterales. España, con una economía abierta y una posición geográfica que la convierte en puerta de entrada a Europa desde el Atlántico, necesita que la OTAN no se convierta en un club de intereses particulares. Las declaraciones de Trump alimentan un clima de incertidumbre que, según fuentes diplomáticas europeas, ya ha frenado la coordinación de nuevas sanciones contra Rusia.
Los próximos pasos dependerán de la respuesta cohesionada de los aliados. Dinamarca ha optado por la vía diplomática, mientras que Francia y Alemania ya han expresado su malestar en privado. Para España, la prioridad será blindar la presencia rotatoria en las misiones de vigilancia aérea del Báltico y mantener abiertos los canales con Washington sin ceder en los principios de integridad territorial que sostienen la alianza.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: Donald Trump reclamó en una cumbre de la OTAN que Groenlandia pase a estar bajo soberanía estadounidense, menoscabando la relación con Dinamarca y generando nuevas fisuras en la unidad atlántica.
- Datos importantes: Groenlandia, territorio danés semiautónomo, alberga recursos minerales y rutas árticas de creciente valor estratégico; España participa en misiones de la OTAN en la zona y su seguridad depende de la cohesión aliada.
- Resumen: La presión de Trump sobre Groenlandia debilita la confianza en la OTAN y obliga a España a defender un multilateralismo que proteja sus intereses de defensa y proyección exterior.

