Trump levanta las sanciones a Turquía y abre la puerta a los cazas F-35 en la cumbre de la OTAN

La decisión de la Casa Blanca, anunciada en Ankara, sortea la prohibición del Congreso y genera un choque diplomático con Israel. Para España, la medida introduce una nueva variable de incertidumbre en la cohesión de la OTAN.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Donald Trump ha levantado las sanciones de defensa contra Turquía y ha abierto la puerta a venderle cazas F-35, durante la cumbre de la OTAN en Ankara.
  • ¿Quién está detrás? La decisión parte de la Casa Blanca, con el respaldo de Recep Tayyip Erdogan, y se enfrenta a la oposición del Congreso de Estados Unidos y de Israel (Benjamin Netanyahu).
  • ¿Qué impacto tiene? Para España, la medida introduce incertidumbre en la cohesión de la OTAN y puede afectar a la estabilidad del Mediterráneo oriental, área de creciente interés español.

Donald Trump ha elegido Ankara para desempolvar una promesa que lleva años en el congelador diplomático. Este martes, durante el primer día completo de la cumbre de la OTAN, el presidente estadounidense anunció el levantamiento de las sanciones que pesaban sobre Turquía desde 2017, en virtud de la ley CAATSA (la Countering America’s Adversaries Through Sanctions Act, la norma que castiga a quienes hacen negocios con los sectores de defensa de Rusia, Irán o Corea del Norte). Y acto seguido, confirmó que su Administración está estudiando la venta de cazas F-35 al país euroasiático.

“Es una decisión que vamos a tomar”, declaró Trump en una comparecencia conjunta con Recep Tayyip Erdogan. Y añadió una frase que ya circula por las cancillerías europeas: “Turquía ha sido, en muchos sentidos, mucho más leal que otros países que creemos que son leales”. El mensaje, lanzado en en la capital turca, no solo desafía al Congreso estadounidense: es un guiño a la relación personal que ambos líderes cultivan desde el primer mandato de Trump.

Erdogan, por su parte, interpretó el gesto como una confirmación de lo que ya había escuchado en privado. “Creo que el presidente Trump me ha hecho una promesa por separado”, dijo. “Esperamos que esa promesa se materialice en los próximos encuentros de la cumbre”. El líder turco dejó claro que espera que los F-35 —“el mejor avión del momento, con diferencia”, en palabras de Trump— acaben en la Fuerza Aérea turca.

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El obstáculo del Congreso y la reacción de Israel

venta F-35 Turquía

El problema es que el anuncio de Trump choca con una barrera legislativa sólida. La venta de F-35 a Turquía está prohibida por el Congreso desde que Ankara compró el sistema antimisiles ruso S-400, una adquisición que activó automáticamente las sanciones de la CAATSA. Además, la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA, por sus siglas en inglés) incluye desde hace años una cláusula específica que impide transferir la tecnología del caza de quinta generación a los turcos. Trump no explicó cómo piensa sortear ese veto.

Las primeras críticas no llegaron desde Washington, sino desde Jerusalén. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, fue contundente la noche anterior en una entrevista televisiva: “No creo que se les deban dar F-35 ni los motores de sus cazas”. La preocupación de Israel es estratégica: unos F-35 en manos turcas alterarían el equilibrio militar en el Mediterráneo oriental, justo cuando las tensiones por la exploración de gas y la influencia en Siria están al rojo vivo.

La decisión de Trump no es solo una cesión a Erdogan: es un movimiento que redibuja las lealtades dentro de la OTAN mientras pone a prueba la paciencia de sus propios legisladores.

En el Capitolio, el malestar es palpable. Varios senadores republicanos han recordado que la prohibición de los F-35 es una de las pocas líneas rojas que el Partido Republicano —incluso el ala más trumpista— había mantenido frente a Turquía tras la compra de los S-400. Ahora, la Casa Blanca parece dispuesta a desafiarlos.

La Lógica de Washington

Para entender este giro hay que mirar más allá de la coyuntura. Trump siempre ha mantenido una relación transaccional con Erdogan, similar a la que su Administración ha cultivado con otros líderes de Oriente Medio. En su primer mandato, ya evitó sanciones más duras tras la invasión turca del norte de Siria en 2019, y ahora parece premiar la lealtad de un socio que ha mantenido una posición ambigua respecto a Rusia, pero que resulta clave para la seguridad del flanco sur de la OTAN. El precedente histórico no es exacto, pero recuerda al Richard Nixon que visitó Pekín en 1972 para redibujar alianzas por encima del escepticismo del Congreso. Trump está utilizando su margen de maniobra en política exterior para reconfigurar relaciones que considera estratégicas, aunque sea a costa de enfrentarse a su propio partido.

Para España, la lectura no es cómoda. Madrid ha sido un socio fiable de la OTAN y de Washington, pero esta medida introduce una variable de incertidumbre. Si Turquía obtiene los F-35, la cohesión de la Alianza podría resquebrajarse aún más —ya lo está por las diferencias sobre el gasto en defensa— y la inestabilidad en el Mediterráneo oriental, donde España tiene intereses energéticos y migratorios crecientes, podría agravarse. Las exportaciones españolas a la región no se verán directamente afectadas, pero un flanco sur más volátil siempre se traduce en mayor presión migratoria y más incertidumbre para las inversiones.

La próxima ventana clave serán los debates presupuestarios en el Congreso. Aunque Trump intente eludir la prohibición mediante una orden ejecutiva o una exención de seguridad nacional —algo que los juristas de la Casa Blanca ya están explorando—, los legisladores podrían bloquear la transferencia de fondos. Y mientras tanto, la cumbre de la OTAN seguirá su curso con el eco de una promesa que, de cumplirse, reescribiría las reglas del juego en el Mediterráneo.

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Ficha del Caso

  • El caso: Donald Trump anuncia en Ankara el fin de las sanciones a Turquía y la posible venta de F-35, chocando con el Congreso y con Israel.
  • Datos clave: Ley CAATSA de 2017, prohibición del NDAA, oposición de Benjamin Netanyahu. Trump dice que “considerará” la venta del caza de quinta generación.
  • Para España: La medida sacude la cohesión de la OTAN y añade riesgos en el Mediterráneo oriental, donde los intereses españoles son cada vez más relevantes.