BlackRock elige España como su mayor apuesta de inversión global para la segunda mitad de 2026

La gestora estadounidense supera su apuesta por EE.UU. y eleva al Ibex 35 como su mercado favorito. Los 104.000 millones ya invertidos se concentran en banca, renovables y utilities que se beneficiarán de los fondos europeos.

BlackRock, la mayor gestora de activos del planeta con más de 10 billones de dólares bajo gestión, ha situado este lunes a España como su principal apuesta de inversión a escala global para la segunda mitad de 2026. Lo ha hecho en boca de Javier García Díaz, responsable de Ventas de la firma para la península ibérica, durante un encuentro con inversores en Madrid. La decisión consolida una tendencia que la gestora de Larry Fink viene anticipando desde hace meses, pero la declaración de hoy eleva la apuesta por el mercado español por encima incluso del estadounidense, algo sin precedentes recientes.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? BlackRock, el mayor inversor institucional del mundo, declara a España como su mercado con mayor convicción para la segunda mitad de 2026.
  • ¿Quién está detrás? La gestora estadounidense, con 104.000 millones de euros ya invertidos en el país, ve valor en el Ibex 35, la banca y las infraestructuras verdes.
  • ¿Qué impacto tiene? Para España, refuerza la imagen de destino fiable en un momento de dudas sobre el crecimiento europeo y podría acelerar nuevos flujos de inversión extranjera.

La gestora, que ya es el mayor inversor privado del Ibex 35 y principal accionista de muchas de sus grandes compañías, ha construido una posición de 104.000 millones de euros en activos españoles. De ellos, aproximadamente la mitad está en renta variable cotizada. España es nuestra principal apuesta desde el punto de vista del mercado’, subrayó García Díaz, en una declaración que los analistas locales interpretan como un espaldarazo a la economía española en un entorno en el que la locomotora alemana apenas carbura.

BlackRock no es ajena al paí­s: la penetración de sus fondos en el ahorro familiar y en los planes de pensiones nacionales es muy elevada. Pero la novedad es que, por primera vez, la firma estadounidense eleva España al primer puesto global de sus convicciones, un espacio reservado tradicionalmente a Estados Unidos o a gigantes asiáticos. De hecho, la gestora es importadora neta de capital hacia España, un flujo que en otros mercados europeos no se da con tanta intensidad.

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Qué ve BlackRock en la economía española que no ve en el resto de Europa

La respuesta está en la combinación, difícil de replicar, que destaca el equipo de BlackRock: crecimiento económico superior a la media de la Eurozona, un superávit por cuenta corriente cercano al 2% del PIB, una inflación controlada y una mejora notable del mercado laboral. A eso se suma una valoración que, incluso tras el rally bursátil de los últimos ejercicios, el gestor considera atractiva. ‘Seguimos viendo mucho valor. Vemos crecimiento de beneficios por encima del 10%, y la composición del mercado nos invita a ser optimistas’, explicó García Díaz.

A diferencia de otros índices europeos muy tecnológicos o industriales, el Ibex 35 tiene un peso extraordinario de la banca y de las utilities, dos sectores que la gestora neoyorquina identifica con claros catalizadores. En banca, la foto es casi impecable: balances saneados, rentabilidad sobre capital en máximos desde 2008, márgenes altos y una ola de fusiones que añade incentivos extra para el inversor. BlackRock no oculta su entusiasmo por el sector financiero español, al que califica de ‘gran motor del mercado’ y una de sus principales ideas de inversión en el país.

Los números macro respaldan el discurso. España cerrará 2026 con un crecimiento estimado por la Comisión Europea en torno al 2,1%, casi el doble que la media de la Eurozona. La economía ha sabido absorber el shock energético, mantener las exportaciones y beneficiarse de los fondos del plan Next Generation EU, que empiezan a ser visibles en infraestructuras y renovables. Y eso lleva al otro argumento: el atractivo de la transición energética.

De las infraestructuras verdes al superávit exterior: los motores de la apuesta

BlackRock lleva tiempo tomando posiciones en el sector de las energías renovables españolas, un área donde el país es líder europeo. La firma considera que el despliegue de los fondos europeos, las subastas de renovables y el hidrógeno verde crean un ecosistema de inversión con visibilidad a una década. No es casual que la gestora haya elevado su exposición a compañías como Iberdrola o a los gestores de redes que transitan hacia un modelo descarbonizado.

Pero hay más. El superávit por cuenta corriente, tradicionalmente una rareza en una economía del sur de Europa, refleja un cambio estructural profundo. España ya no es un país que necesite financiación externa constante, y eso, en un mundo con tipos de interés aún elevados, es un plus que los gestores valoran. BlackRock lo sabe: ‘Somos importadores netos de capital, algo que en otros mercados de BlackRock no ocurre’, admitió Javier García Díaz, confirmando que la historia ha cambiado y que el mundo del dinero lo está comprando.

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gestora fondos España

El giro de BlackRock confirma que el mercado está dispuesto a pagar una prima por los países que combinan crecimiento, estabilidad exterior y reformas.

El Eje del Poder Europeo

La decisión de la mayor gestora del mundo tiene una lectura que trasciende las finanzas. En un momento en que el eje franco-alemán, tradicional brújula de los inversores, sufre un frenazo industrial —especialmente Alemania, cuyo PIB apenas crece—, España emerge como el motor del sur. Frente a la parálisis germana y la incertidumbre política en Francia, la economía española ofrece un cóctel de reformas, estabilidad política relativa y oportunidades sectoriales que BlackRock ha decidido premiar. Eso sí, el Banco de España y la Comisión Europea llevan meses alertando sobre la necesidad de no relajar la consolidación fiscal: el crecimiento no puede ser excusa para aparcar la regla de gasto. Con un déficit estructural aún por encima del 3% y una deuda pública que roza el 110% del PIB, la confianza inversora es un voto de fe que exige contrapartidas.

Para Moncloa, la noticia es oro político. Refuerza el relato de una economía robusta y silencia, al menos temporalmente, a quienes vaticinan un frenazo. Sin embargo, en Bruselas la lectura es matizada. La misma gestora que hoy ensalza al Ibex podría dar un portazo si la disciplina presupuestaria se relaja. La historia europea reciente está llena de ejemplos: Grecia 2010, Italia 2011. España, que hoy presume de superávit exterior, debe demostrar que ha aprendido la lección y que la fiesta no se pagará con déficit. La próxima revisión de la regla fiscal europea, prevista para otoño, será el verdadero examen.

Mientras tanto, la apuesta de BlackRock ya mueve dinero: algunos fondos de pensiones y aseguradoras internacionales están empezando a replicar la estrategia, elevando el peso de la deuda y la renta variable españolas en sus carteras. Si el flujo se acelera, España podría cerrar 2026 con una entrada neta de inversión extranjera directa récord. Pero la sombra del proteccionismo, las tensiones comerciales y un posible recalentamiento del sector servicios son riesgos que el inversor institucional monitoriza de cerca. La fiesta ha empezado, pero nadie quiere ser el último en retirar la silla.