El Gobierno invierte 8 millones en barreras flotantes contra narcolanchas en el Guadalquivir a su paso por Sevilla

El Consejo de Ministros autoriza la instalación de tres barreras en el cauce del Guadalquivir para frenar el acceso de narcolanchas hasta Sevilla. La inversión se enmarca en el Plan Especial contra el Narcotráfico impulsado por el Gobierno desde 2018.

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes una inversión de 8 millones de euros para instalar tres barreras flotantes en el cauce del Guadalquivir, con el fin de impedir que las narcolanchas sigan accediendo hasta el puerto de Sevilla.

Así lo ha confirmado el delegado del gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, que ha enmarcado esta actuación en el Plan Especial de Lucha contra el Narcotráfico, en vigor desde 2018. “Es una más de las muchas medidas que estamos desplegando”, ha señalado el representante del Ejecutivo central, que recordó los buenos resultados obtenidos en el Campo de Gibraltar, donde las barreras disuasorias ya han reducido significativamente los alijos.

La inversión, que se licitará de manera inminente a través del Ministerio del Interior, permitirá colocar tres barreras físicas a lo largo del río, a su paso por la provincia de Sevilla. Serán elementos flotantes de alta resistencia, diseñados para detener embarcaciones de hasta 16 metros de eslora, las mismas que las mafias utilizan para transportar hachís desde el norte de Marruecos.

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EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Consejo de Ministros ha aprobado 8 millones para instalar tres barreras flotantes que frenen la entrada de narcolanchas por el Guadalquivir.
  • ¿Dónde y quién? Se ubicarán en el cauce del río, en la provincia de Sevilla. Lo ha detallado el delegado del Gobierno, Pedro Fernández.
  • ¿Qué supone para los ciudadanos? Refuerza la seguridad fluvial y dificulta la actividad de las redes de narcotráfico que buscan introducir droga en la capital andaluza.

El Guadalquivir se ha consolidado como un corredor atractivo para el contrabando marítimo. La ausencia de barreras físicas permanentes y la profundidad de su canal, apto para buques mercantes, han permitido que en los últimos años las narcolanchas penetren sin apenas obstáculos hasta las dársenas de la capital hispalense.

Según datos facilitados por la Delegación del Gobierno en Andalucía, en los últimos doce meses se han interceptado en el tramo sevillano del río más de una veintena de embarcaciones rápidas vinculadas al narcotráfico, algunas con cargamentos de hachís valorados en más de dos millones de euros.

El Guadalquivir se ha convertido en los últimos años en una ruta alternativa al Estrecho para las mafias, que buscan puertos menos vigilados como el de Sevilla para introducir su mercancía.

Fuentes del Ministerio del Interior han explicado que la elección de barreras flotantes, similares a las ya operativas en puntos del Campo de Gibraltar y en la ría de Huelva, busca dotar a la Guardia Civil de una herramienta disuasoria fija que complemente las patrullas marítimas y los controles del Servicio de Vigilancia Aduanera.

La Junta de Andalucía ha recibido con satisfacción el anuncio. Fuentes de la Consejería de la Presidencia han valorado la medida como un paso necesario, si bien recuerdan que la comunidad sigue reclamando un refuerzo de las plantillas de la Guardia Civil y una mayor coordinación con la Policía Nacional. El Gobierno andaluz ha evitado cualquier reproche público al Ejecutivo central, centrando su discurso en la colaboración institucional. “Esto demuestra que cuando se trabaja de la mano, las soluciones llegan”, han señalado desde San Telmo.

La Lectura Andaluza

La proliferación de narcolanchas en el Guadalquivir era una asignatura pendiente de la seguridad nacional. El Plan Especial contra el Narcotráfico, puesto en marcha en 2018, ha permitido intervenir en Andalucía más de 1.500 embarcaciones rápidas y desarticular cientos de redes. Sin embargo, el desplazamiento de las rutas hacia el río se ha hecho evidente en los últimos tres años. Que la inversión llegue ahora responde, en buena parte, a las presiones del sector portuario y de los ayuntamientos ribereños, que veían cómo el puerto de Sevilla quedaba señalado como una zona vulnerable.

El puerto hispalense movió en 2025 más de 4,3 millones de toneladas de mercancías y sostiene unos 20.000 puestos de trabajo. Proteger ese flujo económico frente a la amenaza del crimen organizado es una prioridad que trasciende lo policial. La instalación de barreras fijas supondrá, además, un ahorro en costes de patrullaje y una mayor previsibilidad para las navieras que operan en el estuario del Guadalquivir. Aunque los plazos exactos dependen del proceso de licitación, la previsión es que las tres barreras estén operativas antes del verano de 2027.

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Mientras tanto, la Guardia Civil mantendrá el refuerzo de medios aéreos y marítimos que ya se aplica en la zona. El mensaje de Pedro Fernández deja poco espacio a la duda: Sevilla va a dejar de ser una puerta de entrada para la droga. Y eso, en una tierra que tanto depende de su imagen de seguridad para el turismo y para los negocios, es una noticia que se recibe con alivio.