Una nueva doctrina estadounidense está alterando el mapa de América Latina, donde las grandes empresas españolas tienen cientos de miles de millones invertidos. Brian Winter, vicepresidente de Americas Society/Council of the Americas, acaba de publicar en Foreign Affairs un análisis demoledor: esta región se ha convertido en el mayor éxito de la política exterior de Donald Trump. Y eso, para España, tiene consecuencias inmediatas.
Indignómetro
Nivel de impacto para España: 8/10. Las inversiones españolas en América Latina superan los 150.000 millones de euros, según datos del ICEX. La nueva política de Washington puede desestabilizar sectores estratégicos como las telecomunicaciones, la banca y la energía, y debilitar la posición de España como interlocutor natural entre Europa y la región.
La estrategia de Trump en el continente: petróleo, inmigración y minerales críticos
En la cumbre del G-7 de junio, el presidente estadounidense no dejó de presumir de la captura de Nicolás Maduro en apenas 48 minutos. «Pagamos el coste de la guerra 40 veces, sacando millones de barriles de petróleo», afirmó. La operación, que respondía a sus prioridades internas —frenar la inmigración ilegal, reducir las muertes por sobredosis y garantizar el suministro de minerales críticos—, es la carta de presentación de una doctrina que mira al sur con más intensidad que ninguna administración en 40 años.
Trump ha redoblado la presión sobre China, que ha ganado influencia en la zona. Para Washington, asegurarse el acceso al litio, el cobre o el petróleo latinoamericano es una cuestión de seguridad nacional. Y en esa partida, las reglas están cambiando.
La administración también ha condicionado la ayuda y los acuerdos comerciales al control migratorio y a la lucha antidroga, sin demasiado margen para la diplomacia tradicional. «No encaja en una gran teoría de política exterior, sino en las necesidades domésticas de Trump», explica Winter.
Así afecta el giro a las inversiones y el papel de España
Para España, América Latina no es un mercado más. Telefónica, BBVA, Santander e Iberdrola facturan miles de millones en la región y tienen allí una base de clientes y empleados que sostiene sus cuentas globales. Cualquier alteración en el marco regulatorio, arancelario o diplomático puede tocar directamente la estabilidad de estas compañías.
Además, España ha ejercido durante décadas como puente entre la Unión Europea y Latinoamérica. El acercamiento forzado de los países de la región a Estados Unidos reduce el espacio para que las empresas españolas operen con un sello europeo propio y aumenta el riesgo de verse arrastradas a tensiones comerciales cruzadas.
Winter apunta que la política de Trump ha conseguido alinear a varios gobiernos latinoamericanos, pero «ese alineamiento puede ser frágil si las condiciones económicas se deterioran». Las inversiones españolas necesitan estabilidad; un giro brusco en las alianzas políticas podría generar inseguridad jurídica y encarecer los costes de financiación.
Los analistas advierten que las multinacionales españolas podrían enfrentarse a nuevas barreras si Washington decide castigar a quienes mantengan relaciones comerciales con países no alineados. Las inversones en energía y minería son especialmente sensibles.
El precedente de las relaciones hispano-estadounidenses y la carta europea
No es la primera vez que una potencia extracontinental redibuja el mapa latinoamericano ignorando la presencia española. Desde la Doctrina Monroe del siglo XIX, pasando por la guerra hispano-estadounidense de 1898, Estados Unidos ha marcado el ritmo geopolítico de la región. Pero la diferencia ahora es que España juega una partida económica de primer nivel, con inversiones productivas y un arraigo social que va mucho más allá del legado histórico.
Conviene recordar que las empresas españolas no son meros inversores: son socios locales que crean empleo, transfieren tecnología y pagan impuestos. Telefónica da servicio a más de 200 millones de clientes en América Latina, y Santander tiene allí uno de sus principales motores de beneficio. Defender esos intereses exige una diplomacia activa y, sobre todo, una Europa que no deje sola a España.
El acuerdo comercial UE-Mercosur, aún pendiente de ratificación, podría ser un contrapeso a la influencia estadounidense y un seguro para las inversiones españolas. Pero la dinámica actual lo aleja. La única salida pasa por reforzar la presencia institucional europea y evitar que la política de Washington se convierta en el único marco normativo de la región.
En 48 minutos, la operación que capturó a Maduro, según Trump, ejemplifica un intervencionismo que redibuja el mapa de influencias y arrastra décadas de presencia empresarial española.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: La nueva política de Estados Unidos hacia América Latina, descrita por Brian Winter en Foreign Affairs, reordena las prioridades de Washington y afecta a los socios tradicionales de la región, especialmente a España.
- Datos importantes: Las empresas españolas tienen más de 150.000 millones de euros invertidos en América Latina, según el ICEX. La administración Trump ha condicionado acuerdos a la lucha contra la inmigración y el acceso a minerales críticos.
- Resumen: España debe reforzar su posición como puente europeo y proteger un tejido empresarial que representa un pilar de su economía y de su influencia exterior.
