La OTAN acelera la producción conjunta de misiles Patriot y ATACMS en Europa tras la cumbre de Ankara

La cumbre de la OTAN en Ankara cierra contratos por 3.000 millones de dólares que impulsan la producción europea de misiles Patriot y ATACMS, con Lockheed Martin y Rheinmetall al frente. España, como aliado, se beneficia indirectamente del giro hacia una defensa más autosuficient

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La cumbre de la OTAN en Ankara ha cerrado acuerdos de defensa por 3.000 millones de dólares para producir misiles Patriot, ATACMS y drones Triton en suelo europeo.
  • ¿Quién está detrás? El presidente Donald Trump, con Lockheed Martin y Rheinmetall como cabezas visibles, y la participación de RTX, Northrop Grumman y Anduril.
  • ¿Qué impacto tiene? Se fortalecerá la base industrial de defensa europea, se crearán empleos en ambos continentes y aumentará la presión sobre España para que eleve su gasto militar hacia el objetivo del 5% del PIB.

La cumbre de la OTAN en Ankara no ha sido un encuentro diplomático más. Donald Trump ha vuelto a casa con un botín de 3.000 millones de dólares en contratos que van a transformar la industria de defensa europea y a redefinir la relación transatlántica. El presidente de Estados Unidos ha logrado lo que llevaba años persiguiendo: que los aliados europeos compartan la carga de la defensa, pero esta vez con fábricas y puestos de trabajo a ambos lados del Atlántico.

Los acuerdos que cambian el tablero: misiles Patriot y ATACMS en Europa

La joya de la corona es la alianza entre Lockheed Martin y Rheinmetall. Ambas compañías han anunciado una planta de mantenimiento para los misiles PAC-3 (la versión más avanzada del Patriot) y una empresa conjunta para fabricar los ATACMS (misiles tácticos del Ejército estadounidense) directamente en el continente. La colaboración en en la producción de estos sistemas supone un salto cualitativo en la capacidad de la OTAN para repeler amenazas aéreas y terrestres sin depender exclusivamente de las cadenas de suministro estadounidenses.

No es el único movimiento. RTX (antes Raytheon) y el Pentágono estudiarán la ampliación de la producción del misil aire-aire de medio alcance AMRAAM en Europa. Northrop Grumman ha firmado cartas de intención con diez países para vender su dron de vigilancia marítima Triton, un sistema que, en palabras de su consejera delegada, Kathy Warden, “cambia las reglas del juego para el reconocimiento aliado”. Alemania y los Países Bajos, por su parte, comprarán misiles Stinger a RTX con la condición de establecer una línea de producción europea que duplique el volumen para 2030. Y Anduril suministrará misiles Barracuda-500 a Polonia, con planes de abrir una fábrica allí. Todo suma, pero sobre todo todo apunta en una dirección: la “OTAN 3.0” ya está aquí.

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Empleo y presión sobre los aliados: el doble filo de la “OTAN 3.0”

Estos acuerdos no solo refuerzan la disuasión, sino que crean puestos de trabajo. Según datos de la Casa Blanca, en 2025 —antes de la cumbre— el gasto en defensa europeo ya mantuvo casi 200.000 empleos estadounidenses: 120.000 procedentes de ventas directas de contratistas de defensa y 83.000 de empresas europeas con operaciones en Estados Unidos. Ahora, con la expansión productiva en Europa, esa cifra crecerá a ambos lados del Atlántico.

Sin embargo, la letra pequeña es exigente. Trump no ha dejado de recordar a sus homólogos que el mínimo de gasto en defensa ha pasado del 2% al 5% del PIB, con 2035 como meta. “El presidente ha priorizado el fortalecimiento de nuestra base industrial de defensa como ningún otro predecesor”, declaró Anna Kelly, portavoz de la Casa Blanca. Para países como España, que en 2023 apenas rozaba el 1,3% del PIB, el camino es empinado. Y aunque el Gobierno español no se ha pronunciado oficialmente sobre estos anuncios, fuentes diplomáticas reconocen que el mensaje de Ankara es inequívoco: quien quiera seguridad tendrá que pagarla.

Estados Unidos no regala seguridad: la factura de la defensa europea ahora se paga con fábricas y empleos a ambos lados del Atlántico.

Las empresas españolas, sin embargo, pueden encontrar oportunidades en este nuevo escenario. Indra, Navantia o las divisiones de defensa de Airbus en España ya forman parte de la cadena de suministro de la OTAN y podrían aspirar a contratos derivados de estas nuevas plantas. La clave estará en la capacidad de la industria española para integrarse en los consorcios liderados por los gigantes estadounidenses y alemanes.

La Lógica de Washington

Para entender la cumbre de Ankara hay que leerla en clave electoral e industrial. Donald Trump lleva desde 2016 insistiendo en que Europa se aprovecha de la protección estadounidense. Ahora ha encontrado la fórmula para convertir esa queja en un negocio redondo: las empresas estadounidenses ganan contratos multimillonarios, los aliados europeos asumen la producción local y el contribuyente estadounidense deja de financiar en solitario la seguridad del Viejo Continente. No es una estrategia nueva: Ronald Reagan ya presionó a la OTAN en los 80 para que los europeos incrementaran su gasto, aunque nunca con este nivel de exigencia. El salto del 2% al 5% del PIB supone un cambio de paradigma que obliga a países como España, Italia o Alemania a replantearse sus presupuestos nacionales.

El precedente más cercano es la exigencia del 2% que Trump impuso en su primer mandato y que muchos aliados incumplieron durante años. Ahora, con la guerra de Irán como telón de fondo, el Pentágono está revisando su presencia militar en Europa y ya ha retirado tropas a niveles anteriores a 2022. La lógica de Washington es clara: si Europa quiere disuasión creíble, que la pague y la fabrique. Y si de paso la industria americana se beneficia, mejor. Para España, el reto no es solo político —aumentar el gasto militar en un contexto de tensión presupuestaria— sino también industrial: o se integra en la nueva cadena de valor de la defensa transatlántica o se queda fuera del mayor rearme europeo desde la Guerra Fría.

Ficha del Caso

  • El caso: La cumbre de la OTAN en Ankara (julio de 2026) ha activado contratos por 3.000 millones de dólares para que empresas estadounidenses y europeas fabriquen misiles Patriot, ATACMS y drones Triton en Europa, en un intento de que el Viejo Continente asuma más carga defensiva.
  • Datos clave: Lockheed Martin y Rheinmetall lideran la producción conjunta; RTX estudia ampliar el misil AMRAAM en Europa; Northrop Grumman venderá drones a 10 países; el gasto mínimo de defensa exigido a los aliados sube al 5% del PIB con horizonte 2035.
  • Para España: Aumenta la presión para elevar su gasto militar desde el 1,3% actual y ofrece oportunidades a empresas como Indra o Navantia si logran integrarse en los consorcios internacionales. La disyuntiva es clara: pagar más o perder influencia en la seguridad aliada.