El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) correspondiente a julio de 2026 ha dibujado un escenario adverso para el Partido Popular. El estudio, realizado entre los días 1 y 6 de julio, sitúa al PP en el 25,1 % de estimación de voto, lo que supone un descenso de dos puntos respecto al mes anterior y amplía la distancia con el PSOE hasta los 7,9 puntos. El dato irrumpe en un clima político marcado por la condena al exministro socialista José Luis Ábalos por el ‘caso mascarillas’ y la imputación de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, por el ‘caso Leire’, y sin embargo no penaliza al partido que sustenta al Gobierno.
La paradoja es evidente: el PSOE sube 1,7 puntos tras un mes duro en los juzgados. El barómetro del CIS, que puedes consultar en la web oficial del organismo, recoge esa resistencia del electorado socialista incluso en un contexto de noticias judiciales adversas. Fuentes de la dirección nacional del PP consultadas por esta redacción admiten que “el efecto desgaste de la corrupción ajena no se está trasladando automáticamente a nuestra intención de voto”, y avanzan que Génova 13 reorientará su estrategia de comunicación en los próximos días.
La encuesta certifica que los casos de corrupción del entorno del Gobierno no rebajan las expectativas electorales del PSOE ni mejoran las del primer partido de la oposición.
La paradoja Ábalos: por qué la corrupción no penaliza al PSOE
El barómetro es el primer estudio publicado tras hacerse pública la condena a Ábalos y la citación judicial de Mercedes González. Los analistas de la sede popular observan un “efecto blindaje” del votante socialista, que tiende a refugiarse en el Gobierno ante los ataques, en lugar de castigarlo. De hecho, el propio CIS refleja que la gestión del Ejecutivo obtiene una valoración ligeramente al alza, a pesar de los escándalos.
Esa dinámica no es nueva: en 2018, la moción de censura contra Mariano Rajoy tras la sentencia del caso Gürtel activó una movilización frentista que apenas dañó al PSOE en las urnas. La lectura estratégica es otra: los fallos judiciales que deberían erosionar la credibilidad del Gobierno se convierten en mecanismos de cohesión de la izquierda cuando el PP los instrumentaliza sin un proyecto de alternativa claro. Así lo reconocen fuentes del GPP del Congreso: “Les estamos haciendo el trabajo a ellos”.
El retroceso popular: el análisis que se impone en Génova
El desgaste del PP en el CIS no se explica solo por el ruido en los tribunales. El equipo de Feijóo ha dedicado buena parte del último mes a subrayar las contradicciones del caso Ábalos, pero el barómetro sugiere que ese discurso ha tenido un eco limitado. La encuesta otorga al partido un 25,1 % de estimación, lo que supone perder dos puntos en un mes en el que, en teoría, su adversario debería estar contra las cuerdas.
En la cúpula popular ya hay voces que piden un cambio de tono. El propio Elías Bendodo, coordinador general del PP, ha transmitido en reuniones internas la necesidad de “abandonar el síndrome del reproche permanente” y construir un relato propositivo que conecte con las preocupaciones reales de los ciudadanos. El dato del CIS refuerza esa tesis.

El Eje del Poder Popular
El retroceso en el barómetro activa varios focos de tensión en la estructura territorial del partido. Los barones autonómicos, especialmente Isabel Díaz Ayuso y Juanma Moreno, llevan tiempo insistiendo en que la estrategia nacional debe pivotar más sobre la gestión de las comunidades gobernadas por el PP que sobre la oposición en Madrid. “En Andalucía, el CIS nos da mejor que la media”, subrayan fuentes del Gobierno andaluz, y en la Comunidad de Madrid sostienen que la política fiscal y de vivienda está blindando su electorado.
La cúpula, sin embargo, teme que una competición de liderazgos autonómicos acabe difuminando la figura de Feijóo como alternativa presidencial. La disputa latente entre Génova y Sol se activa cada vez que una encuesta nacional muestra debilidad. Ahora, el dato de julio obliga a buscar un equilibrio delicado: reforzar el perfil gestor desde los territorios sin que ello se lea como una enmienda a la dirección nacional. En ese contexto, la cumbre de presidentes autonómicos populares prevista para septiembre en Toledo se perfila como una cita decisiva.
El precedente más cercano que analiza el equipo de Feijóo es la legislatura 2018-2019, cuando el PP de Pablo Casado intentó capitalizar el desgaste judicial del PSOE con una oposición de choque y acabó cediendo espacio a Vox y a Cs. Ahora, con Vox estabilizado en el entorno del 13 %, Génova se resiste a repetir aquel error y apuesta por ampliar la base con un discurso de centralidad, aunque el CIS de julio demuestra que ese espacio aún no está consolidado.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: “Necesitamos ofrecer a los españoles una alternativa de gestión, no solo de denuncia”.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP).
- Próximo hito: Comité de Dirección ampliado, previsto para la última semana de julio, donde se decidirá si hay relevos en la portavocía nacional.
