Los incendios más graves jamás registrados en España y Francia han calcinado ya más de 330.000 hectáreas y han puesto en jaque al sector vitivinícola mundial, que concentra en estos dos países cerca de una cuarta parte de la superficie de viñedo del planeta.
Una emergencia nacional sin precedentes en dos potencias vitivinícolas
A mediados de julio, las llamas comenzaron a devorar el territorio de ambos países. España decretó por primera vez en su historia la emergencia nacional por incendios forestales, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, calificó la situación como la más grave desde la Segunda Guerra Mundial.
En Francia, más de 160.000 hectáreas han ardido y se han registrado más de 13.500 focos en lo que va de temporada. El incendio más extenso, en el departamento de Gironda, al oeste de Burdeos, ha quemado unas 42.000 hectáreas y ha provocado la mayor evacuación en tiempos de paz desde la guerra. Aunque se encuentra estabilizado, las autoridades advierten de que podría seguir activo durante semanas o meses.
En España, el fuego que avanza por la provincia de Ávila ya es el mayor del que se tiene registro. Solo en la Comunidad de Madrid ardieron 28.000 hectáreas y más de 55.000 personas fueron evacuadas o confinadas en sus hogares. Al menos una persona ha fallecido. En total, entre ambos países, se han evacuado a unas 330.000 personas.
El 25% del viñedo mundial, bajo amenaza: humo, sequía y daños a largo plazo
📊 Impacto ecológico en cifras
- Superficie quemada: Más de 330.000 hectáreas, la peor cifra conjunta registrada en España y Francia.
- Viñedo en riesgo: Cerca del 25% de la superficie vitícola global (España con 919.000 ha y Francia con 740.000 ha, según la Organización Internacional de la Viña y el Vino).
- Personas evacuadas: Aproximadamente 330.000 entre ambos países.
- Cosechas ya mermadas: La vendimia francesa de 2025 fue un 16% inferior a la media quinquenal; la española, un 15% menor.

A pesar de la cercanía de las llamas a la prestigiosa región vinícola de Burdeos, los viñedos no han sufrido daños directos. Según el Consejo del Vino de Burdeos, las uvas aún no han alcanzado el grado de madurez que las hace vulnerables a la contaminación por humo, un fenómeno conocido como ‘smoke taint’ o mancha de humo. “Las uvas están todavía como pequeños guisantes duros”, explicó la experta en vino Nicolle Croft a CNN. La sensibilidad a los compuestos volátiles del humo aumenta a partir del envero, cuando las uvas cambian de color, y hasta la vendimia.
La preocupación más inmediata para el sector es la sequía. Según la Organización Internacional de la Viña y el Vino, España posee la mayor superficie vitícola del mundo, con 919.000 hectáreas, y Francia la segunda, con 740.000; juntas suman el 23,7% del total global. Ambas entraron en esta campaña con cosechas ya mermadas: la vendimia francesa de 2025 fue un 16% inferior a la media de los últimos cinco años y la española un 15% por debajo.
Los daños directos del fuego en los viñedos que sí resulten alcanzados van mucho más allá de la cosecha de este año. Pueden destruir sistemas de riego e infraestructuras, dañar el sistema vascular de las cepas y aumentar el riesgo de erosión del suelo durante la siguiente temporada, sobre todo si a finales del verano llegan lluvias intensas.
El golpe económico puede ser considerable. El viñedo español y francés no solo es el mayor del mundo en extensión; su producción conjunta representa cerca del 40% del vino mundial en valor, según datos de la OIV. La menor cosecha del año anterior ya tensionó los precios, y los incendios añaden incertidumbre sobre la vendimia de este año.
Los incendios no han tocado las uvas, pero la sequía y las infraestructuras quemadas ponen en riesgo la próxima cosecha y la viabilidad a largo plazo de miles de hectáreas.
El cambio climático como acelerante y la urgencia de adaptar el sector
La ola de calor que ha acompañado a los incendios es la cuarta del verano y los científicos señalan al cambio climático como un factor que multiplica la frecuencia e intensidad de estos episodios. Un estudio de atribución citado por Grist apunta a que el calentamiento global ha hecho que estos incendios monstruosos sean al menos un 30% más probables en la región mediterránea. La combinación de temperaturas extremas, paisajes inflamables y sequía prolongada crea un polvorín.
La respuesta política, sin embargo, ha estado marcada por la polarización, según Greenpeace España, que critica la falta de gestión forestal preventiva y la escasa inversión en en adaptación climática. El sector vitivinícola, motor económico de zonas rurales, necesita incorporar en sus planes de negocio modelos de cultivo más resilientes, desde variedades resistentes a la sequía hasta la reconstrucción de suelos y la instalación de sistemas de alerta temprana.
La Unión Europea, a través de su Estrategia de Adaptación al Cambio Climático, insta a los Estados miembros a reforzar la prevención de incendios y a impulsar la agricultura resiliente. Sin embargo, los fondos destinados a la gestión forestal siguen siendo insuficientes, denuncian las organizaciones ecologistas.
La adaptación no es ya una opción: es la única estrategia para que regiones como Burdeos o La Rioja sigan produciendo vino en las próximas décadas.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: La reducción del 25% de la superficie vitícola amenazada obliga a redoblar la inversión en prevención de incendios y en variedades de uva más resistentes al estrés hídrico, lo que puede asegurar cosechas futuras.
- Modelo que cambia: La viticultura tradicional, basada en la estabilidad climática, debe transitar hacia una agricultura de precisión y cultivos adaptados, abandonando prácticas expuestas a la erosión y a la falta de agua.
- Para las próximas generaciones: Preservar el patrimonio vitícola europeo pasa por acelerar la transición ecológica del campo, con suelos vivos, cubiertas vegetales y sistemas agroforestales que frenen los incendios y mantengan un paisaje productivo y habitable.

