El turismo en Ourense es de paso: la escasa oferta cultural limita su impacto económico

Los visitantes alaban el patrimonio románico, la tranquilidad y la gastronomía. Sin embargo, la falta de oferta cultural y el abandono urbano convierten la ciudad en destino de paso y limitan los beneficios económicos.

Ourense, la ciudad de las Burgas, atrae a miles de visitantes cada año con su puente romano, sus aguas termales y una gastronomía que enamora. Sin embargo, la falta de una oferta cultural consistente y la degradación de parte de su casco histórico están convirtiendo la capital de provincia en un destino de paso, lo que reduce las pernoctaciones y el impacto económico que el turismo podría generar en la comarca.

Patrimonio y termalismo: la carta de presentación de Ourense

Los testimonios recogidos por La Región entre turistas de distintos puntos de España y México coinciden en señalar el atractivo del Puente Romano y de As Burgas. Juan Antonio, procedente de Bilbao, destaca «el estilo románico muy característico» de la arquitectura ourensana, mientras que Alba, de Girona, valora «la tranquilidad con la que puedes pasear». La ausencia de masificación es, de hecho, uno de los reclamos que más repiten los visitantes. Inés, de Sevilla, subraya el contraste verde de la provincia, aunque lamenta que la piscina termal permaneciera cerrada durante su estancia, una queja generalizada entre quienes eligen Ourense en verano.

El termalismo, una seña de identidad que la Xunta de Galicia ha promocionado como eje del turismo interior, funciona como principal gancho. No obstante, la oferta se limita a las pozas al aire libre y algún circuito termal; falta, como apuntan Sonia y Carlos desde Barcelona, «un museo o centro de interpretación que explique la historia termal» de la ciudad. La Ribeira Sacra, declarada paisaje cultural de la humanidad y aspirante a Patrimonio de la Humanidad, se convierte en otra visita obligada desde Ourense, pero el regreso a la capital no siempre se traduce en más noches de hotel.

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Falta de oferta cultural y abandono urbano: el lastre para la economía local

La escasez de actividades más allá del paseo y el baño termal es la nota recurrente en las críticas. Vanesa, una de las turistas catalanas, resume la sensación: «Hay pocas cosas que hacer más allá de pasear y bañarse». El mercado de la ciudad muestra puestos cerrados, los restos romanos distintos del puente «están un poco olvidados», como señaló Guadalupe desde México, y el casco antiguo exhibe edificios apuntalados que, en palabras de Adrián desde Tenerife, «dan tristeza». Esta percepción de abandono, sumada a la falta de un programa cultural estable –más museos, rutas guiadas o festivales–, induce a los turistas a acortar la estancia.

Los datos agregados, aunque no oficializados para este año, muestran una tendencia que preocupa a los hosteleros locales: la estancia media en la ciudad ronda apenas 1,5 noches, muy por debajo de los 2,3 del conjunto de Galicia, y el gasto diario por visitante se concentra en alojamiento y restauración, con escaso desembolso en ocio o compras. «.

La riqueza patrimonial de Ourense no se traduce en pernoctaciones largas ni en un gasto turístico que dinamice la economía local.

La situación contrasta con otras ciudades gallegas como Santiago de Compostela o A Coruña, donde la oferta cultural, los eventos y las infraestructuras mantienen una ocupación más elevada a lo largo del año. En Ourense, el tren turístico que comunica con las termas solo funciona los fines de semana, y las obras en la autovía que une la ciudad con Vigo complican los accesos, según relataron varios encuestados. Esta desconexión logística agrava el problema.

El Laboratorio Gallego

El caso de Ourense ilustra con nitidez los retos del modelo turístico del PPdeG, que gobierna la Xunta con mayoría absoluta desde 2009. El Plan Director de Turismo de Galicia 2023‑2026 apuesta por el termalismo, el rural y la desconcentración del turismo costero, y en esos ámbitos la provincia de Ourense ha conseguido avances: la Ribeira Sacra sigue su camino hacia la declaración de Patrimonio de la Humanidad y las rutas de enoturismo ganan adeptos. Sin embargo, la falta de inversión en la oferta cultural urbana –museos, rehabilitación del casco histórico, programación estable– lastra la capacidad de la capital para retener visitantes. El BNG, primera fuerza de la oposición, ha presentado varias iniciativas en el Parlamento para dotar a Ourense de un centro de interpretación termal y de un plan de recuperación del casco viejo, mientras que el PSdeG critica la desatención de la Xunta hacia la ciudad, la tercera de Galicia en población.

A escala nacional, la apuesta por el turismo de interior es una línea transversal que comparten el Gobierno central y las comunidades autónomas; FITUR ha dedicado ediciones recientes a potenciar las ciudades medianas como alternativa a la saturación de la costa. Lo que ocurre en Ourense evidencia que el patrimonio por sí solo no basta: sin una oferta cultural activa, los visitantes pernoctan poco y el gasto se evapora. El debate sobre el reparto de los fondos europeos Next Generation para la rehabilitación de cascos históricos podría, si se concreta para Ourense, ser un revulsivo en los próximos años. De momento, la proyección es que, sin una intervención decidida, la ciudad seguirá siendo un lugar de paso, una postal bonita pero poco rentable para la economía local.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Turistas de toda España y del extranjero señalan que Ourense carece de suficiente oferta cultural y que el casco antiguo está degradado.
  • ¿Quién está detrás? Visitantes y hosteleros locales; la Xunta, gobernada por el PPdeG, centra sus esfuerzos en el termalismo y el rural, mientras BNG y PSdeG piden más inversión cultural.
  • ¿Qué impacto tiene? La estancia media se reduce a 1,5 noches y el gasto se concentra en alojamiento y restauración, limitando el retorno económico para la ciudad y la provincia.

Ficha del Caso

  • El caso: Ourense, ciudad termal del interior gallego, seduce por su patrimonio románico, su gastronomía y la Ribeira Sacra, pero una oferta cultural raquítica y el abandono urbano frustran las expectativas de los visitantes.
  • Datos importantes: Estancia media en torno a 1,5 noches frente a 2,3 de la media gallega; quejas reiteradas por el cierre de la piscina de As Burgas, los edificios apuntalados y la ausencia de museos termales.
  • Resumen: La falta de una estrategia cultural lastra la capacidad de Ourense para retener turistas y maximizar el impacto económico, un problema compartido por otras ciudades del interior español que aspiran a diversificar el modelo turístico nacional.