Arranca la huelga indefinida de handling en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat: 2 millones de afectados

Casi dos millones de pasajeros pueden sufrir demoras y cancelaciones en sus vuelos de agosto y septiembre. Los servicios mínimos oscilan entre el 35 % y el 80 % según la ruta, pero la normalidad no está garantizada.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Pasajeros con vuelos en el Aeroport Josep Tarradellas Barcelona-El Prat operados por las aerolíneas atendidas por Groundforce (Air Europa, Lufthansa, Air France, KLM, Qatar Airways y otras).
  • ¿Cuándo ocurre? A partir del martes 4 de agosto de 2026 a las 00:00 horas, de forma indefinida al menos hasta septiembre.
  • ¿Qué cambia hoy? Los servicios de facturación, embarque y asistencia en tierra tendrán retrasos y cancelaciones parciales, con servicios mínimos de entre el 35 % y el 80 % según la ruta.

La huelga indefinida convocada por el sindicato CGT en Groundforce, la empresa de handling del grupo Globalia, arranca este martes 4 de agosto a las doce de la noche. El paro pone en jaque la operativa del Aeroport Josep Tarradellas Barcelona-El Prat en plena campaña estival: 11.600 vuelos programados hasta septiembre y una previsión de cerca de dos millones de pasajeros afectados. La plantilla, integrada por 1.179 trabajadores, denuncia el grave deterioro de las condiciones de prevención de riesgos y salud laboral.

El paro indefinido se decidió tras varios meses de intentos de diálogo sin respuesta satisfactoria de la dirección. Según CGT, que ostenta la mayoría en el comité de empresa, la sobrecarga en los servicios de rampa, equipajes y pasajeros se ha vuelto insostenible. “Es la última herramienta que tenemos. La empresa no ve más que números y nosotros no vemos más que enfermedades”, lamentan desde el sindicato. La alta rotación de personal y la falta de formación adecuada elevan el riesgo de accidentes a diario, añaden.

Los vuelos y aerolíneas afectados

Groundforce presta asistencia en tierra en El Prat para una veintena de aerolíneas internacionales. Entre ellas figuran Air Europa, Lufthansa, Air France, KLM, Qatar Airways, United Airlines, Turkish Airlines o Air China. En total, para los meses de agosto y septiembre las compañías clientes de Groundforce tienen programados en Barcelona unos 11.600 vuelos, lo que supone una oferta de 2,4 millones de asientos. Con las tasas de ocupación típicas de estas fechas, la afección real podría rozar los dos millones de viajeros, según el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.

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El aeropuerto barcelonés ya arrastraba este verano episodios de congestión en los mostradores de facturación causados, en parte, por la falta de personal. La huelga convierte esos cuellos de botella puntuales en un escenario de incertidumbre diaria que ningún plan alternativo puede absorber del todo.

Servicios mínimos: qué operativa está garantizada

El ministerio ha fijado servicios mínimos escalonados para amortiguar el impacto. Para las rutas con obligación de servicio público o que conectan con territorios no peninsulares, se garantiza el 80 % de la operativa en agosto y el 77 % en septiembre. En el caso de los vuelos internacionales y de los nacionales cuya alternativa de transporte público supere las cinco horas, los servicios mínimos bajan al 58 % en agosto y al 57 % en septiembre. Las conexiones peninsulares con alternativa inferior a cinco horas solo tendrán asegurado un 35 % en agosto y un 36 % en septiembre.

Es decir, quien vuele a Canarias o Baleares verá menos cancelaciones que quien tenga un trayecto entre Barcelona y Madrid, donde el tren de alta velocidad resta presión a la vía aérea.

Los servicios de tierra, que el pasajero nunca ve pero sufre directamente cuando fallan, quedan ahora bajo mínimos en el principal aeropuerto catalán.

Esta situación ya se vivió en marzo de 2026, cuando CCOO, UGT y USO convocaron otra huelga indefinida en la misma compañía, que afectó a doce aeropuertos españoles. Aquel precedente, aunque finalmente desconvocado, mostró la fragilidad de un servicio donde la externalización y la contención de costes han debilitado la plantilla. En esta ocasión, sin visos de desconvocatoria, la Generalitat y el Gobierno central se limitan a monitorear la evolución de los paros mientras las aerolíneas recomiendan a los pasajeros consultar el estado de sus vuelos en sus canales oficiales.

La huelga deja al descubierto una tensión que va más allá de un conflicto laboral puntual: el modelo de handling en los aeropuertos españoles, sometido a concursos de licencias cada vez más ajustados, desplaza la precariedad hacia los trabajadores y, en último término, hacia los viajeros. En un verano récord de tráfico aéreo en Cataluña, la paciencia de los pasajeros será tan necesaria como la voluntad de las partes para alcanzar un acuerdo que, a pocas horas del inicio, no asoma en el horizonte.