RFK Jr. arremete contra CNN y los ‘expertos’ en vacunas: la política sanitaria Trump sacude a la industria farmacéutica

El enfrentamiento entre Robert F. Kennedy Jr. y Dana Bash en la CNN evidencia la nueva política sanitaria de Washington, basada en el escepticismo hacia el establishment médico. La industria farmacéutica europea observa con preocupación el giro de la administración Trump.

Washington amaneció este domingo con una sacudida en las ondas. El secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., protagonizó un bronco debate en la CNN en el que cuestionó la autoridad de los ‘expertos’ en vacunas y acusó a la presentadora Dana Bash de repetir como un ‘loro’ las consignas del establishment médico. La pelea, retransmitida en el programa State of the Union, dejó al descubierto la nueva política sanitaria del presidente Donald Trump: una guerra abierta contra la ortodoxia científica que ya reverbera en los consejos de administración de la industria farmacéutica a ambos lados del Atlántico.

El detonante fue una reunión del gabinete el viernes anterior, en la que Trump presionó a Kennedy para que investigara un posible vínculo entre ciertas vacunas y el autismo. Bash esgrimió más de 40 estudios con 5,6 millones de personas que, según ella, descartan esa relación. Kennedy, sin embargo, respondió con un dato incómodo: el Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias —el máximo árbitro en seguridad vacunal— sostiene que ninguna de las ocho vacunas administradas en los primeros seis meses de vida ha sido estudiada adecuadamente en relación con el autismo. Además, señaló que dos trabajos sobre la vacuna DTP y uno sobre la hepatitis B sí sugieren un posible vínculo. ‘¿Cree que su trabajo es acabar con la reticencia a las vacunas o decir la verdad al pueblo estadounidense?’, espetó el secretario a la presentadora, que visiblemente frustrada, acabaría admitiendo que ve su labor como ‘decir la verdad’.

El debate: Kennedy planta cara a la narrativa de las vacunas

La bronca tuvo un momento clave cuando Kennedy comparó a Bash con un loro que repite lo que le han contado. Citó el caso de Anthony Fauci, el epidemiólogo que ejerció de gurú durante la pandemia, para argumentar que los expertos pueden mentir. ‘Fauci mintió sobre las mascarillas, sobre la distancia social, sobre la inmunidad natural y sobre el origen del COVID’, afirmó. Y añadió: ‘Ustedes castigaban a la gente por no confiar en los expertos. Ahora vuelven a sacar a los expertos para hablar de algo sobre lo que no tienen ni idea’.

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La secuencia es puro reflejo de la presidencia Trump: coloca la desconfianza hacia las élites en el centro de la conversación. No es la primera vez que Kennedy, abogado ambientalista reconvertido en azote del complejo médico-industrial, utiliza su nuevo púlpito para desafiar el consenso científico. Pero sí es la más visible y la que más ha irritado a la prensa tradicional. La CNN defendió a su periodista por ‘hacer preguntas duras y sustanciales’, mientras que el entorno de Kennedy dejó correr el mensaje de que la entrevista demostraba precisamente la necesidad de un escrutinio feroz.

La agenda Make America Healthy Again y el temblor en las farmacéuticas

Más allá del circo televisivo, lo que está en juego es la agenda Make America Healthy Again (MAHA), uno de los pilares del segundo mandato de Trump. El movimiento, que aboga por una alimentación sin ultraprocesados y por una revisión profunda de las políticas de vacunación, ha puesto a la industria farmacéutica global en estado de alerta. Las grandes farmacéuticas europeas, que obtienen una parte sustancial de sus ingresos en el mercado estadounidense, temen que la erosión de la confianza en las vacunas lastre las ventas de sus productos más rentables.

Para España, el sudoku no es menor. Las exportaciones de productos farmacéuticos españoles a Estados Unidos superaron los 2.500 millones de euros en 2025, según datos del ICEX, y representan uno de los capítulos más dinámicos de la balanza comercial bilateral. Compañías como Grifols, con una fuerte presencia en el mercado de hemoderivados, o la biotecnológica Hipra, que desarrolla vacunas veterinarias y aspira a ampliar su catálogo humano, dependen de un ecosistema regulatorio predecible. Si la Casa Blanca impone nuevas exigencias de seguridad vacunal o ralentiza las aprobaciones de la FDA, las empresas españolas podrían encontrarse con barreras de entrada no previstas.

La Lógica de Washington

En Washington, pocas decisiones son fruto del azar. La apuesta de Trump por un secretario de Salud que desconfía del statu quo médico responde a un cálculo electoral tan viejo como eficaz: movilizar al votante descontento con el poder federal. El escepticismo hacia las vacunas no es nuevo en el Partido Republicano; desde la primera administración Trump se instaló la idea de que la ‘libertad médica’ es una extensión de las libertades individuales. Kennedy, con su perfil de outsider y su apellido ilustre, encarna esa corriente mejor que nadie. Y el presidente, que viene de revalidar su mandato con un discurso anti-establishment, sabe que mantener viva esa llama le garantiza una base fiel.

Hay un paralelismo con la estrategia que el propio Trump utilizó durante la pandemia, cuando desafió a los epidemiólogos de la OMS y aceleró la Operación Warp Speed para las vacunas, pero también sembró dudas sobre su obligatoriedad. La Lógica de Washington es en realidad la lógica del trumpismo: concentrar poder ejecutivo para erosionar la credibilidad de las instituciones que tradicionalmente han dictado la política sanitaria, desde los CDC hasta la FDA. El objetivo no es otro que sustituir ese poder por un criterio más político y, de paso, culpar a las élites científicas de los males del país.

El escepticismo hacia las vacunas no es un capricho: es la expresión de una desconfianza profunda en las élites que define la era Trump.

Para España y la UE, el desafío es doble. Por un lado, deben preservar un marco de confianza mutua con el regulador estadounidense, porque cualquier divergencia en los estándares de aprobación podría fragmentar el mercado transatlántico de medicamentos y vacunas. Por otro, les preocupa que el ruido generado por figuras como Kennedy alimente movimientos antivacunas en Europa, debilitando las coberturas de inmunización y aumentando el gasto sanitario. Las próximas renovaciones de las autorizaciones de comercialización de vacunas infantiles en la FDA, previstas para el otoño, serán el primer termómetro real de hasta dónde está dispuesto a llegar este nuevo Washington sanitario.

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Ficha del Caso

  • El caso: El secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. se enfrentó a la CNN por su política de escepticismo vacunal, en plena controversia sobre un posible vínculo entre vacunas y autismo. La entrevista escaló en acusaciones mutuas y puso en evidencia la nueva estrategia sanitaria de Donald Trump.
  • Datos clave: Kennedy citó al Instituto de Medicina para señalar que ocho vacunas infantiles carecen de estudios completos sobre autismo; la CNN defendió a su presentadora por hacer preguntas ‘duras y sustanciales’. Las exportaciones farmacéuticas españolas a EE.UU. superan los 2.500 millones de euros anuales.
  • Para España: La incertidumbre regulatoria que genera la agenda MAHA podría afectar las ventas de la industria farmacéutica española en el mercado estadounidense y alentar narrativas antivacunas en Europa, elevando los riesgos para la salud pública y la cooperación transatlántica.