Ataques Rusia Ucrania: Moscú golpea de madrugada Kiev y Zaporiyia y reivindica un centro de Nova Poshta

El Ministerio de Defensa ruso asegura haber destruido un centro logístico de Nova Poshta con armas de precisión. Ucrania confirma un ataque con un misil balístico en Kiev y reporta seis muertos en Zaporiyia.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Rusia atacó esta madrugada Kiev y Zaporiyia con armas de precisión y reivindicó un centro logístico de Nova Poshta y la acería de Zaporiyia.
  • ¿Quién está detrás? El Ministerio de Defensa ruso asume la autoría; Ucrania confirma el impacto con un misil balístico en Kiev y una operación combinada en Zaporiyia que dejó seis muertos.
  • ¿Qué impacto tiene? Seis civiles muertos en Zaporiyia y un herido en Kiev; Ucrania respondió con una oleada de 396 drones sobre territorio ruso que provocó incendios en almacenes y una víctima mortal.

En la madrugada del martes, las fuerzas rusas lanzaron una nueva oleada de ataques con armas de precisión contra objetivos en Kiev y la ciudad de Zaporiyia, según ha informado el Ministerio de Defensa ruso. Las autoridades ucranianas han confirmado el impacto y reportan al menos seis muertos y más de medio centenar de heridos.

El parte ruso: un centro de Nova Poshta y la acería de Zaporiyia

El Ministerio de Defensa de Rusia asegura que los bombardeos de esta madrugada se realizaron con armas de precisión de base terrestre contra objetivos que Moscú vincula al complejo industrial-militar ucraniano. El primer blanco fue, según el parte militar, la terminal automatizada de Nova Poshta en Kiev, un complejo logístico que el Kremlin describe como almacén y centro de distribución de bienes de doble uso, entre ellos componentes para drones de largo y medio alcance, sistemas robóticos y equipos de guerra electrónica.

En la misma zona, las tropas rusas habrían alcanzado el centro de transporte y logística Kiev-3, un recinto de unos 50.000 metros cuadrados donde, siempre según la versión rusa, se almacenaban hasta 15.000 drones de ataque FPV —algunos equipados con cámaras térmicas—, estaciones de control en tierra y componentes asociados. Ninguna de estas afirmaciones ha podido ser verificada de forma independiente.

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El segundo objetivo reivindicado está en la ciudad de Zaporiyia: la planta siderúrgica Zaporozhstal, un productor líder de acero laminado plano que se emplea para fabricar blindajes corporales y reforzar fortificaciones y vehículos. El Ministerio de Defensa ruso añade que la factoría también participaba en la instalación de pantallas antedrón sobre vehículos pesados.

La respuesta de Kiev: un misil balístico en la capital y seis muertos en Zaporiyia

El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania ha confirmado que un misil balístico impactó de madrugada en el distrito Shevchenkovsky de Kiev. El ataque hirió a una persona y provocó un incendio en un almacén, que fue extinguido posteriormente. Las autoridades locales no han detallado el contenido del depósito ni si guardaba relación con la terminal de Nova Poshta mencionada por Moscú.

Mucho más cruento fue el balance en Zaporiyia. La administración regional informó de un ataque combinado con cohetes y bombas aéreas guiadas sobre el centro de la ciudad que dañó varias instalaciones no residenciales y edificios de viviendas. El gobernador regional ha elevado a seis los muertos y a 52 los heridos, en lo que supone uno de los episodios más letales de las últimas semanas en esa provincia.

Moscú y Kiev han convertido los ataques de largo alcance en una rutina diaria, con drones y misiles que golpean a cientos de kilómetros del frente.

Mientras tanto, Ucrania replicó con otra andanada masiva de drones sobre territorio ruso. El Ministerio de Defensa ruso cifró en 396 los UAV ucranianos interceptados durante la noche y la madrugada en 15 regiones del país. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, detalló que 237 de esos aparatos se dirigían hacia la región capitalina: la mayoría fueron neutralizados a larga distancia, pero 13 de ellos fueron derribados en aproximaciones más cercanas.

En la región de Voronezh, el gobernador Aleksandr Gusev informó de incendios en dos almacenes de una «gran empresa» que no identificó. Los restos de un dron mataron a un hombre de 49 años. El gigante del comercio electrónico Wildberries confirmó poco después que los fuegos afectaron a sus instalaciones y que se realizó una evacuación, aunque aseguró que la mercancía «no se vio mayoritariamente afectada».

Hace meses que Ucrania castiga infraestructuras críticas y zonas residenciales rusas con enjambres de drones, mientras Moscú replica golpeando instalaciones de la industria de defensa ucraniana. Rusia insiste en que no ataca a civiles, pero los partes diarios de los dos bandos acumulan víctimas entre la población.

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Equilibrio de Poder

La guerra de desgaste que combaten Rusia y Ucrania se libra ya sin líneas de frente claras. Los ataques de esta madrugada — con armas de precisión rusas contra puntos logísticos y siderúrgicos, y la respuesta ucraniana con cientos de drones ligeros — muestran un conflicto en el que ambos contendientes llevan cada noche la guerra al interior del adversario. La reivindicación rusa de haber destruido un centro de clasificación de Nova Poshta y una acería estratégica es coherente con la doctrina de bombardeo de la infraestructura dual, pero al mismo tiempo Kiev denuncia que el misil balístico que cayó en el distrito de Shevchenkovsky impactó en un polígono civil.

Para España y la OTAN, este 11 de agosto de 2026 el conflicto conserva toda su capacidad perturbadora. Aunque la proyección militar directa de España en el teatro ucraniano se limita al apoyo material y al adiestramiento, el goteo de ataques cruzados sobre ciudades mantiene la presión sobre la arquitectura de seguridad europea y sobre los precios de la energía justo cuando Moncloa ultima sus compromisos de gasto en defensa con Bruselas. La vulnerabilidad de infraestructuras logísticas como la de Nova Poshta —un actor clave en la distribución ucraniana— recuerda que en esta guerra las cadenas de suministro son un objetivo legítimo para Moscú, y que cualquier escalada que afecte al transporte de cereal o de componentes industriales golpeará los mercados globales.

La dinámica de réplicas nocturnas —396 drones ucranianos contra 15 regiones rusas, 237 de ellos apuntando a Moscú— sugiere que la campaña de desgaste mutuo no tiene fecha de caducidad. El reciente repunte de bajas civiles en Zaporiyia (seis muertos y 52 heridos) y el hombre fallecido en Voronezh por los restos de un dron ilustran que la población civil sigue pagando el precio más alto, pese a las declaraciones de ambos bandos. La OTAN sigue de cerca el riesgo de que un error de cálculo o un impacto sobre un convoy de ayuda militar accidental convierta esta escalada en un choque directo con la Alianza, un escenario que nadie en Bruselas ni en Washington desea pero que cada noche se roza.

El próximo gran hito en el horizonte será la cumbre del Consejo Europeo de otoño, donde los Veintisiete deberán decidir si mantienen el actual ritmo de envío de munición y sistemas antiaéreos o si, por el contrario, abren un debate sobre un alto el fuego que Moscú sigue condicionando al reconocimiento de sus conquistas territoriales. Hasta entonces, una cosa parece clara: Ucrania no va a dejar de atacar la retaguardia rusa y Rusia no va a dejar de golpear la suya.