El 92% del medio rural pide frenar las fotovoltaicas en suelo agrícola: qué revela el estudio de la UPM

La investigación de la Universidad Politécnica de Madrid revela un rechazo casi unánime a la ocupación de tierras de cultivo por paneles solares. El estudio apunta a la necesidad de una normativa que diferencie el suelo agrario del marginal.

Un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha revelado que el 92% de los habitantes del medio rural español exige una regulación específica que proteja los suelos agrícolas frente a la avalancha de plantas solares fotovoltaicas. El informe, hecho público esta misma semana, es el más completo realizado hasta la fecha sobre las consecuencias sociales y territoriales de estas instalaciones en los pueblos del país, y sus datos reflejan un malestar que el campo lleva años expresando en tractoradas y concentraciones.

La investigación, titulada Efectos sociales, económicos y territoriales de las plantas solares fotovoltaicas en el medio rural en España, se ha elaborado a partir de encuestas a una muestra representativa de residentes en municipios de menos de 5.000 habitantes. El dato del 92% de rechazo a la ocupación de tierras de cultivo sin una normativa que delimite qué superficies son aptas para las renovables se ha convertido ya en la cifra de cabecera del debate energético en el territorio.

Las cifras del estudio: una oposición casi unánime

Los resultados del estudio de la UPM muestran que, con independencia de la edad, el sexo o la actividad económica, la práctica totalidad de los encuestados percibe las plantas fotovoltaicas como una amenaza para el futuro de la agricultura. El 92% reclama una regulación específica que blinde los suelos agrarios, mientras que un porcentaje algo menor —en torno al 85%— está a favor de que se priorice la instalación en terrenos marginales o ya degradados antes de ocupar parcelas en producción.

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Además, seis de cada diez encuestados señalan que los beneficios económicos anunciados por las empresas promotoras —pagos por alquiler, empleo local o mejora de infraestructuras— apenas se traducen en mejoras reales para la comarca. La UPM subraya en sus conclusiones que la falta de una planificación territorial de las renovables genera una comprensible desconfianza en el medio rural.

El conflicto latente: energía renovable contra suelo agrícola

La expansión descontrolada de las plantas solares sobre tierras de cultivo es una de las tensiones más visibles del campo español en los últimos años. Comunidades como Aragón, Castilla-La Mancha o Andalucía han vivido una auténtica eclosión de macroparques, con decenas de miles de hectáreas reconvertidas en campos de paneles. El estudio de la UPM recoge este malestar y lo traslada a datos: el 78% de los encuestados cree que las fotovoltaicas aceleran la pérdida de población porque desplazan a la actividad agraria y no generan un tejido social permanente.

“No es un rechazo a la energía limpia, sino a la manera en que se está imponiendo”, se lee en una de las conclusiones del informe. La mayoría de los entrevistados distingue entre la necesaria transición ecológica y la especulación con el suelo rústico, y reclama que sea la administración la que establezca un orden claro de prelación: primero las cubiertas de naves y los suelos sin valor agronómico, después los que no estén en producción.

El 92% no habla de un capricho localista: es la radiografía de una España vaciada que ve cómo el último recurso que le quedaba, la tierra, se le escapa.

El impacto territorial de una regulación que no llega

Las consecuencias de no actuar sobre este conflicto son ya visibles en muchas comarcas de interior. La sustitución de cultivos por paneles reduce la base productiva de los pueblos, encarece el acceso a la tierra para los jóvenes agricultores y, a menudo, captura el valor añadido de la energía en centros financieros lejos del territorio. La UPM advierte de que, si no se establece una zonificación clara, el riesgo de despoblación se agravará en las provincias que más están sufriendo el vaciamiento.

No es la primera vez que se pide una normativa estatal que proteja el suelo agrario. Varias comunidades autónomas han aprobado moratorias o restricciones al avance de las renovables en sus territorios, pero sin una ley marco que armonice criterios, la presión del sector energético puede desbordar cualquier medida local.

El estudio de la UPM será presentado próximamente en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), donde el equipo investigador confía en que sirva para abrir un debate sosegado sobre qué modelo de despliegue renovable quiere el país. Mientras tanto, el campo sigue hablando claro: el 92% no es solo un dato, es un clamor.

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Claves del Mundo Rural

  • 📌 Lo que debes saber: El 92% de los habitantes rurales pide proteger el suelo agrícola frente a las fotovoltaicas, según un estudio de la UPM.
  • 👥 A quién afecta: A los pequeños municipios y a los agricultores que ven cómo las tierras de cultivo se convierten en parques solares.
  • ⏭️ Qué consecuencias puede traer: La ausencia de regulación acelerará la despoblación y la pérdida de la base agraria en las comarcas de interior.