7 pueblos de Madrid perfectos para una escapada en septiembre sin salir de la Comunidad

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Buitrago del Lozoya: murallas, Picasso y un baño de río

Vista aérea panorámica de Buitrago del Lozoya, que muestra su arquitectura medieval y su exuberante paisaje.

A una hora escasa de la capital por la A-1, Buitrago del Lozoya presume de algo que ningún otro municipio de la Comunidad puede contar: su recinto amurallado, de origen musulmán y levantado entre los siglos IX y XI, se conserva íntegro, con más de 800 metros de perímetro que abrazan el casco histórico siguiendo el meandro del río Lozoya, convertido en foso natural. Declarado Monumento Nacional en 1931 y Conjunto Histórico-Artístico en 1993, el conjunto esconde el castillo de los Mendoza, gótico-mudéjar del siglo XV y de siete torres, la iglesia de Santa María del Castillo y una sorpresa inesperada: el Museo Picasso-Colección Eugenio Arias, que reúne unas 60 obras que el artista regaló a su barbero y amigo durante el exilio francés y que hoy se exponen gratis en la villa natal de Arias. Historia viva, arte y arquitectura en un mismo paseo.

Septiembre es, además, el mes idóneo para estirar el verano en el agua: a dos kilómetros del centro, el área recreativa de Riosequillo alberga la que está considerada la piscina natural más grande de España, con 4.500 metros cuadrados de lámina de agua alimentada por el embalse y aforo para unas 2.300 personas. La temporada se despide a primeros de mes, así que toca darse prisa: entre semana la entrada cuesta 9 euros y el ambiente, con césped, merenderos y zona infantil, resulta mucho más tranquilo que en julio. Quien prefiera el río abierto puede sumarse a una ruta en piragua que ofrece otra perspectiva de la muralla desde el agua. Y si la visita cae el primer fin de semana, el recinto amurallado se llena de bufones, acróbatas y puestos de artesanía durante la feria medieval, que convierte la villa en un escenario de cuento para cerrar la jornada con el mejor plan de la Sierra Norte.