El menú para la vuelta al cole que es barato, fácil y salva los almuerzos en septiembre

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Un pollo entero en el horno: la cena que rinde tres veces

roasted chicken on brown wooden chopping board

Un pollo entero cuesta en el supermercado en torno a 3,25-3,50 euros el kilo, frente a los seis o siete que se pagan por la pechuga fileteada, la opción que más se vende pese a ser la más cara. Esa diferencia es el precio del despiece industrial y del envasado, un extra invisible que se evita eligiendo la pieza completa: un ave de unos dos kilos sale por menos de ocho euros y da de comer a una familia de cuatro. Y no hace falta ser un experto carnicero, porque la idea es justo no despiezarla. Con diez minutos de preparación —sal, pimienta, un hilo de aceite y alguna hierba— y una cocción de unos 90 minutos a 180 grados, el horno hace el trabajo sin que nadie esté pendiente de la sartén. Eso es oro en septiembre, cuando la vuelta al cole dispara el gasto y las tardes se llenan de deberes, extraescolares y agotamiento: una cena completa que se monta sola y no requiere encender fuego a última hora.

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La verdadera gracia del asado está en lo que ocurre después de esa primera cena, porque una pieza bien planificada rinde tres comidas a lo largo de la semana. La noche del horno se disfruta el pollo con patatas y verduras; al día siguiente, la carne desmenuzada se convierte en croquetas, tacos, canelones o una ensalada templada que resuelven otra cena en menos de veinte minutos; y con la carcasa y los huesos, hervidos con cebolla, zanahoria y apio, se consigue un caldo casero que da lugar a una sopa con fideos, la tercera entrega. La carne cocida aguanta de tres a cuatro días en la nevera en un recipiente hermético y varios meses en el congelador si se guarda desmenuzada en raciones, de modo que se puede asar el día en que se tenga un rato libre y rescatar las porciones cuando más aprieta la semana. No es una ocurrencia de autor: hasta chefs como Dani García recurren a esas sobras para croquetas, sopa de picadillo o una ensalada César, confirmando que la cena que rinde tres veces es también la que menos cuesta por plato.