La guerra con Irán dispara el precio de la energía: 38.000 millones de coste y la factura española

El organismo contable del Congreso de Estados Unidos cifra en 38.000 millones el coste de la contienda y prevé un repunte de la inflación en 2027. España, importadora neta de energía, notaría el rebote en los precios del petróleo y del gas.

La guerra con Irán ha disparado el precio de la energía con 38.000 millones de dólares ya gastados. Para España, importadora neta de crudo y gas, el dato no es una cifra lejana: cada repunte del barril se cuela en la factura de los hogares y en los costes de las empresas.

El organismo contable no partidista del Congreso estadounidense ha contabilizado el gasto hasta el 1 de agosto y calcula que la contienda añadirá 3.000 millones de dólares más al mes. Traducido al bolsillo europeo: el precio de la energía se mantiene bajo tensión y la inflación puede ganar otra décima en los primeros compases de 2027.

Lo que dice el informe de la Oficina Presupuestaria del Congreso

La mayor parte del coste no está en despliegues militares, sino en el rápido agotamiento de las municiones. La Oficina Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos estima que reponer las reservas podría llevar cinco años, y fuentes citadas por la agencia Reuters apuntan que Washington ha utilizado prácticamente todos sus misiles de precisión de largo alcance.

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El cálculo de 38.000 millones se aproxima a los 37.500 millones que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, comunicó en una audiencia del Senado el 21 de julio. La cifra no incluye los ataques recientes contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz ni los costes de endeudamiento asociados a la financiación de la guerra.

Por qué la factura española siente cada bache del petróleo

España no importa directamente un barril de petróleo iraní, pero compra energía en mercados globales donde manda el equilibrio entre oferta y demanda. Si el crudo sube, la gasolina, el gasóleo y parte del precio mayorista de la electricidad lo notan casi de inmediato. Las empresas logísticas, la industria y el transporte de mercancías son los primeros eslabones en encarecer sus costes.

El canal es directo y no hace falta un boicot formal para sentirlo. La tensión en el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte relevante del suministro mundial de crudo, añade una prima de riesgo a cada operación marítima: un sobrecoste que refleja el temor a que la ruta se cierre o se convierta en objetivo. Esa prima se traduce después en los contratos de aprovisionamiento que negocian las compañías energéticas españolas.

El gasto de 38.000 millones se financia con munición y deuda, y la reposición de arsenales podría llevar cinco años.

El informe también anticipa un repunte de la inflación estadounidense de medio punto durante el primer trimestre de 2027. Aunque la economía española no importa dólares de forma directa, los precios de la energía viajan en euros y se forman en los mismos mercados internacionales.

La resaca de una guerra financiada con munición y deuda

Este episodio recuerda a otras crisis energéticas en las que España encajó el golpe sin estar en el mapa del conflicto: la invasión de Ucrania en 2022, por ejemplo, disparó la factura gasista de la industria europea y forzó respuestas de emergencia en Bruselas. El patrón se repite: el choque se produce lejos, pero el recibo se paga en cada hogar y en cada fábrica.

La diferencia ahora es que el gasto militar estadounidense se financia con deuda y con un desgaste de arsenales que puede prolongar la presión sobre los precios durante años. Si la reposición de municiones exige cinco años, como calcula el organismo contable, el petróleo podría incorporar de forma estructural una prima que antes era coyuntural.

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Conviene seguir, por tanto, los próximos informes de la Oficina Presupuestaria del Congreso y las señales del mercado de futuros del crudo. Para España, la variable clave no es la contabilidad de Washington, sino cuánto de ese coste se traslada al barril y a la bombona de gas que llega a los hogares.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: La guerra de Estados Unidos contra Irán ha costado 38.000 millones de dólares hasta el 1 de agosto y amenaza con mantener la energía cara durante meses.
  • Datos importantes: 38.000 millones de dólares de gasto, 3.000 millones más al mes y cinco años estimados para reponer los arsenales.
  • Resumen: España, importadora neta de energía, puede ver cómo el conflicto se traslada a los precios del crudo y a la factura de hogares y empresas.