El Celta de Vigo cierra el ejercicio con 7,7 millones de pérdidas pese a batir su récord de facturación

El club vigués eleva su facturación a 106,2 millones, un 43,7% más, y recorta el desvío previsto en tres millones. El coste de la plantilla sube de 54 a 61 millones y la única deuda financiera sigue siendo la contraída con CVC.

El Celta cierra el ejercicio con 7,7 millones de pérdidas, tres menos de lo previsto, pese a facturar 106,2 millones, récord histórico.

Unas cuentas récord con 7,7 millones de pérdidas

Las cuentas que el Celta de Vigo presentará a sus accionistas el 20 de octubre, en la sede del club, llegan con un desvío de 7,7 millones, tres por debajo de lo calculado hace apenas un mes. El ajuste final ha servido para limitar la pérdida dentro de lo presentable: solo 4,9 millones contabilizados en traspasos, de los que 1,5 proceden de plusvalías de operaciones pasadas, como las de Anastasios Douvikas o Orbelín Pineda.

El alivio llegó del otro lado del balance. La participación europea, con unos 17 millones de ingresos —unos 12 descontando gastos, entre ellos 40.000 euros por partido en casa solo en seguridad—, empuja los ingresos un 43,7% y eleva la facturación a 106,2 millones, la primera vez que el club supera los 100. Todas las partidas crecen por encima del 15% y, al margen de Europa, destaca el 32% de subida en abonados, achacado a las nuevas fórmulas de asistencia a Balaídos, el Hospitality, y a los carnets celtistas.

Publicidad

El gasto en plantilla deportiva subió un 13%, de 54 a 61 millones, con las subidas salariales pactadas y las primas: las del primer equipo por la clasificación europea y las del filial por el ascenso a Segunda. Ya no figuran, en cambio, las indemnizaciones por despido de cursos anteriores, ni la de Rafa Benítez ni la del exdirector ejecutivo José Gainzarain.

Hay un apartado que se dispara: las sanciones por cánticos en el estadio. La cantidad pasa de 93.000 a 298.000 euros, con destino a las arcas de la Federación Española de Fútbol. No hay financiación bancaria: el club mantiene una tesorería de 12,2 millones y su única deuda financiera es la contraída con el fondo CVC de LaLiga.

Para la temporada en curso, el presupuesto asciende a 107 millones, condicionado por las previsiones del control económico de la patronal. Está construido con el escenario de no superar la fase de liga europea: llegar a octavos o a cuartos permitiría cubrir buena parte de la venta de jugadores, que ahora se eleva solo a 18,2 millones. El objetivo declarado es una ganancia mínima de 740.000 euros, no por vocación de beneficio, sino para paliar pérdidas anteriores.

El Celta ingresa como nunca y pierde como casi siempre: la paradoja contable de un club que crece más rápido fuera del campo que dentro.

No es un accidente aislado. Los números rojos se han repetido en cinco de los seis últimos cursos, con una desviación acumulada cercana a los 47 millones de euros. El negocio toca techo en varias líneas: tiendas y abonados tienen recorrido limitado, y el músculo depende de dos fuentes volátiles, Europa y el mercado.

Un modelo sujeto al calendario europeo y al mercado de fichajes

Celta cuentas anuales

Ese es el nudo. Galicia observa cada temporada cómo uno de sus grandes escaparates, el fútbol profesional, juega su equilibrio en función de un sorteo de agosto. Y Vigo sostiene buena parte de ese relato.

Cuando la Consellería do Mar negocia en Bruselas cada cuota pesquera o los astilleros de Ferrol esperan carga de trabajo, la economía gallega se juega el año en decisiones que se toman fuera. El Celta acaba de certificar el mismo patrón.

Publicidad

Queda una incógnita de calendario. El club no prevé, sobre el papel, superar la fase de liga europea y, sin ese salto, el presupuesto queda muy justo. La junta del 20 de octubre medirá hasta dónde aprieta el fair play financiero y cuánto margen queda para seguir vendiendo patrimonio deportivo sin resentir al equipo.

El Laboratorio Gallego

Lo que ocurre en Balaídos trasciende el césped: repite un patrón reconocible en toda Galicia. La Xunta de Galicia, el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela, está en manos del PPdeG con mayoría absoluta desde 2009. Cada otoño, sus cuentas se discuten con el mismo vocabulario que las del club: techo de ingresos, dependencia de ciclos ajenos y margen para compensar déficits heredados.

Enfrente, el BNG ejerce como primera fuerza de la oposición y el PSdeG completa un Parlamento de Galicia de 75 deputados donde la contención presupuestaria se ha convertido en el terreno de disputa habitual. La dimensión nacional del caso vigués es idéntica: el control económico de LaLiga premia la contención y castiga la falta de ventas.

Galicia funciona así como escaparate recurrente de gestión para el conjunto del país, aunque el método, con las cifras en la mano, sea sobre todo prudencia contable. Y deja una contradicción sin resolver: el club presume de tesorería y de no depender de la banca mientras acumula 47 millones de desviación en seis años. La proyección es inmediata. El 20 de octubre, los accionistas votan las cuentas, y a partir de ahí el equilibrio dependerá de la fase de liga europea y del mercado de invierno. Si el equipo no da el salto, la próxima temporada empezará con el mismo problema.

Ficha del Caso

  • El caso: El Celta de Vigo somete a sus accionistas el 20 de octubre unas cuentas con 7,7 millones de pérdidas pese a firmar el mejor ejercicio de facturación de su historia.
  • Datos importantes: 106,2 millones de facturación (+43,7%); gasto de plantilla de 54 a 61 millones (+13%); presupuesto de 107 millones para la temporada en curso y ganancia prevista de 740.000 euros.
  • Resumen: Cinco ejercicios en rojo de los últimos seis y 47 millones de desviación acumulada en un modelo que depende de Europa y de vender jugadores.