El Palacio de Ferias y Congresos de Málaga ultima su mayor ampliación: 60.000 metros cuadrados más para grandes eventos.
No se trata solo de ganar metros. El proyecto cambia de filosofía: la pieza central será una sala multiusos de al menos 12.000 metros cuadrados, pensada para cambiar de piel según lo que ocurra entre sus paredes. Congresos con miles de asistentes, conciertos de gran formato o ferias sectoriales que hoy se quedan cortas de espacio cabrán bajo un mismo techo.
La edificabilidad máxima se fija en 60.000 metros cuadrados techados, que se sumarán al recinto actual. El nuevo edificio se concibe como una «continuación funcional, espacial y arquitectónica» del existente, sobre la parcela que hoy ocupan los aparcamientos, y aspira a mantener la singularidad del Palacio actual con una imagen contemporánea.
En planta baja se reservan nuevos espacios de exposición y una gran sala congresual para 2.600 personas, además de zonas de restauración, logística y protocolo. La primera planta acogerá salas de conferencias para 1.400 asistentes vinculadas a la sala principal, junto a oficinas y espacios administrativos. Bajo tierra, dos plantas de aparcamiento con capacidad aproximada para 2.000 plazas.
Del estudio de detalle a la obra: doce meses para redactar el proyecto
El calendario administrativo ya está en marcha. La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Málaga aprobó en agosto el estudio de detalle que ordena urbanísticamente la actuación y permite extender el recinto en más de 37.300 metros cuadrados de superficie. El 11 de agosto llegó el anuncio público de ese primer paso.
A mediados de septiembre llegó el segundo movimiento: el Consistorio aprobó solicitar a la Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Turismo, una subvención para financiar la redacción del proyecto básico y de ejecución. La documentación municipal cifra esa ayuda en 590.000 euros, dentro de un documento cuyo coste total supera los cuatro millones. La concejala de Urbanismo, Carmen Casero, lo describió como un trámite «necesario» para poder ejecutar la ampliación.
Málaga no compite ya por ser la ciudad del sol, sino por llenar sus hoteles un martes de noviembre con un congreso médico.
Sumar metros no es el único reto. La intervención persigue un conjunto unitario que mantenga la singularidad del Palacio actual y le dé una imagen renovada y acorde con las nuevas demandas de la ciudad. La propuesta incorpora, además, criterios de mejora del espacio público y de la calidad ambiental del entorno, un aspecto nada menor en una zona que verá crecer su volumen edificado.
Málaga aprieta en el turismo de congresos con cifras récord
Los números acompañan a las obras. El recinto ferial de la capital sumó más de 163.000 asistentes en el primer semestre del año, un 21% más que un año antes, y dejó un impacto económico superior a los 165 millones de euros. Eventos como el E-Mobility de marzo o el Hyrox de abril actuaron como motores, y a ellos se suman el encuentro Greencities, celebrado hace unos días, o la segunda edición de la San Diego Comic-Con, prevista para las próximas semanas.

Con la ampliación, el Ayuntamiento de Málaga quiere responder a la demanda del sector MICE —turismo de reuniones, incentivos, congresos y eventos— y ganar competitividad frente a otras plazas europeas. El objetivo declarado es aumentar la actividad económica, captar eventos de mayor calibre y reforzar la proyección metropolitana de la capital.
La Lectura Andaluza
El turismo de congresos es la pata menos estacional del negocio turístico, y eso, en una comunidad que vive del sector servicios, vale tanto como los metros cuadrados. Un congreso de 2.600 delegados llena hoteles de martes a jueves, cuando la ocupación flojea, y arrastra gasto en restauración, transporte y comercio. La colaboración entre el Ayuntamiento de Málaga y la Junta de Andalucía se enmarca en esa estrategia compartida de desestacionalizar y elevar el gasto medio por visitante. El propio recinto reconoce que se queda corto para el tipo de eventos que la ciudad ya atrae.
Para el ciudadano de a pie el asunto tiene traducción directa: empleo en hostelería y servicios, más actividad para los negocios del entorno y una infraestructura que evita desplazarse fuera de la provincia para asistir a una feria o a un congreso profesional. También hay letra pequeña que conviene vigilar. Las 2.000 plazas subterráneas tratarán de reponer las que se pierdan durante las obras, un detalle nada menor en una Málaga donde aparcar ya es complicado.
Los plazos marcan el compás. El Ayuntamiento se ha dado doce meses para tener sobre la mesa el proyecto básico y de ejecución: el horizonte apunta al otoño de 2027 y, a partir de ahí, a la licitación de las obras. Entre medias, el Parlamento de Andalucía debatirá los presupuestos autonómicos y la Consejería de Turismo tendrá que resolver la subvención solicitada. Si el calendario se cumple, Málaga dará el salto definitivo: de ciudad que organiza eventos a ciudad diseñada para acogerlos.

