9Disponibilidad estacional: cuándo llega cada crema y cuánto tiempo permanece
Mercadona separa dos niveles: lo que está todo el año y lo que aparece y desaparece según el calendario del campo. En el surtido estable convive la crema de verduras de Hacendado en brick de 500 ml por 1,00 €, elaborada con hortalizas de perfil otoño-invierno (zanahoria, cebolla, patata, judía verde, espinaca, calabacín, puerro y calabaza) y que no entiende de estaciones. La rotación se concentra en la nevera de platos preparados, donde el bol de 350 g manda y el sabor cambia con el termómetro: la crema de calabaza y zanahoria, a 1,70 €, se asocia a la llegada del frío y al otoño, mientras que la de alcachofa —también 1,70 € por 350 ml, con un 16% de carxofa— se anunciaba justo para las semanas de calor, con la primavera como telón de fondo. El patrón se repite: producto de temporada, precio contenido y una ventana de disponibilidad que obliga a estar atento al lineal.
Lidl juega una carta parecida, pero con el acento puesto en las ediciones limitadas. La compañía usa la calabaza como termómetro estacional y lo ha dejado por escrito: su crema de verduras asadas, con calabaza de origen español, se presenta como producto en temporada durante septiembre, octubre y noviembre, y fue el entrante de un menú navideño que la cadena valoró en 14 € por persona. Es un buen ejemplo de cómo programa sus cremas: entran unos meses, coincidiendo con la recolección, y después dejan paso a otras. La línea Chef Select cubre el resto con referencias frescas como la crema de calabaza y zanahoria o la de calabacín, que conviven con los productos de carácter sezonier que la enseña introduce periódicamente en tienda. Para el comprador la consecuencia es clara: si una crema concreta desaparece del lineal, lo más probable es que su temporada haya terminado, no que haya un problema de stock.

