EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los usuarios del Metro de Barcelona (L1, L3, L4, L5 y L9 Sud), a los viajeros de la R4 de Rodalies y a los conductores que entran a la ciudad por la Ronda de Dalt o el túnel de Badal.
- ¿Cuándo ocurre? Este martes, 29 de septiembre, desde primera hora, con actualizaciones constantes del servicio a lo largo de la jornada.
- ¿Qué cambia hoy? Estaciones cerradas, andenes sin parada, el túnel de Badal cortado en sentido Llobregat y la R4 sin circulación entre Vilafranca del Penedès y L’Hospitalet. Comprobar la línea antes de salir y aplazar el viaje si se puede.
Las inundaciones paralizan el Metro de Barcelona este martes: estaciones clausuradas en la L1, la L3 y la L4, andenes anegados en pleno centro y dos de las principales entradas a la ciudad cortadas. Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) encadena avisos de última hora y, en superficie, el agua se lleva por delante la Ronda de Dalt en sentido Llobregat y el túnel de Badal.
A diferencia de otros temporales que se quedan en aviso, este ha entrado directo en la operativa. Cuando el agua alcanza andenes y vestíbulos, el protocolo es siempre el mismo: cerrar accesos, levantar el paso de trenes en los tramos afectados y recuperar servicio por partes, línea a línea y estación a estación.
Qué líneas del Metro están afectadas y en qué tramos
La situación más delicada se concentra en la L3. La estación de Mundet ha quedado fuera de servicio y los convoyes pasan de largo sin abrir puertas, mientras que Canyelles está clausurada en su totalidad por la acumulación de agua en las instalaciones.
En la L1 las incidencias se reparten entre dos paradas muy transitadas. En Rambla Just Oliveras el andén sentido Fondo queda inutilizado por embolsamientos de agua. En Arc de Triomf pasa lo mismo: cerrado el andén sentido Fondo y sin parada para los trenes.
La L4 opera solo entre La Pau y Verdaguer, con el trayecto hacia Trinitat Nova suspendido. El acceso de la estación de Girona por la calle Girona está clausurado, así que quien necesite esa parada debe entrar obligatoriamente por la boca de la calle Consell de Cent.
El agua golpea también la L5, con servicio limitado entre Hospital Clínic y Vall d’Hebron después de paralizarse el tramo Cornellà Centre–Hospital Clínic. Y la L9 Sud, la arteria que conecta con el aeropuerto, aparece partida en dos: los trenes circulan entre Aeroport T1 y Mas Blau, de un lado, y entre Parc Nou y Collblanc, del otro, sin servicio entre Mas Blau y Parc Nou.
Cuando el subsuelo de Barcelona se satura, el cierre deja de ser un incidente puntual y se convierte en la única forma de seguir moviendo la ciudad.
La red de superficie tampoco escapa. La línea 112 de autobús urbano queda interrumpida a su paso por el carrer de Cànoves, lo que anula siete paradas de su itinerario de golpe.
La Ronda de Dalt, el túnel de Badal y la R4 de Rodalies

Fuera del suburbano, el temporal corta accesos clave. La Ronda de Dalt está cortada en sentido Llobregat y el túnel de Badal no permite el paso, dos puntos que absorben buena parte del tráfico de entrada desde el Baix Llobregat y L’Hospitalet. Los conductores que lleguen por ahí tendrán que buscar alternativa por vía urbana, con el añadido de que la propia red de superficie arrastra incidencias.
En ferrocarril, la R4 de Rodalies está cortada entre Vilafranca del Penedès y L’Hospitalet por una avería. A eso se suma una jornada complicada en todo el sistema: la alerta roja por lluvias torrenciales mantiene el AVE paralizado en Catalunya y los trenes de Rodalies con servicio limitado en el entorno de Barcelona.
Protecció Civil ha lanzado un ES-Alert a los móviles del Baix Llobregat con un mensaje tan directo como el que sigue: ‘No salga al exterior’.
Por qué el Metro vuelve a inundarse cuando aprieta la lluvia
No es la primera vez ni será la última. Cada episodio de precipitación extrema repite el mismo guion en el centro de Barcelona: agua en los andenes, tornos cerrados y trenes que pasan sin parar. Lo que cambia con los años no es el protocolo, sino la frecuencia con la que hay que activarlo.
El drenaje del suburbano comparte red con el alcantarillado urbano, un diseño que aguanta bien la lluvia de un día normal y se atraganta cuando el cielo descarga en pocos minutos lo que suele caer en semanas. En ese escenario, la prioridad de TMB no es mantener el servicio, sino evitar que haya viajeros en zonas con agua. El estado de cada línea se actualiza en la web oficial de TMB, que va marcando las estaciones que recuperan actividad.
Para quien tenga que moverse hoy, la lectura es sencilla: mirar la línea antes de salir de casa, evitar los transbordos en el Eixample si no son imprescindibles y dar por descontado más tiempo de viaje. Quien quiera entender la dimensión de la red afectada tiene contexto en la entrada de Wikipedia del Metro de Barcelona.
La incidencia evoluciona por horas. TMB va devolviendo servicio de forma progresiva conforme baja el agua y el operativo revisa instalaciones, aunque la mayoría de las líneas afectadas sigue con restricciones. Rodalies trabaja para recuperar la R4 una vez resuelta la avería. Hasta entonces, el mejor plan del día sigue siendo no coger el Metro si hay alternativa.

