América Latina aspira a ser potencia de centros de datos: la oportunidad para Telefónica y Cellnex

Telefónica y Cellnex, con décadas de experiencia en la región, buscan capitalizar el auge de la inteligencia artificial. El gran obstáculo no es la energía, sino la falta de técnicos cualificados.

El presidente argentino Javier Milei presume de energía abundante, minerales y climas fríos para atraer los centros de datos de América Latina. No es el único que se ha lanzado a esa carrera, y España tiene mucho que ganar en ella.

Qué se juega la región con el auge de los centros de datos

La idea no es nueva, pero ha dejado de sonar a fantasía. La inteligencia artificial ha disparado la demanda de centros de datos, esas naves repletas de servidores que sostienen cada consulta a un modelo de lenguaje. La región quiere una porción de ese negocio porque promete empleo cualificado, divisas e infraestructura duradera.

El argumento que más se repite lo puso sobre la mesa Milei: energía abundante, minerales raros, capital humano formado, territorio inmenso y climas fríos. Traducido: un centro de datos necesita refrigeración barata y suministro eléctrico estable, y el sur del continente ofrece ambas cosas a la vez.

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Brasil, México y Chile figuran entre los mercados que más proyectos concentran, aunque la lista cambia cada trimestre. Lo que no cambia es el cuello de botella: la electricidad y el agua para refrigerar compiten con el consumo doméstico, y los vecinos empiezan a mirar con lupa cada nueva nave.

Y aquí está la clave que casi nadie subraya. El auge solo se sostiene si los países invierten en educación y en formación de trabajadores, según advierte el análisis que ha reabierto el debate. Sin técnicos capaces de montar y mantener esas instalaciones, el edificio se queda vacío.

La oportunidad que Telefónica y Cellnex ven en América Latina

Aquí entran las empresas españolas. Telefónica lleva décadas operando en Brasil, México o Argentina, y conoce el terreno mejor que casi ningún competidor. Cellnex, uno de los mayores operadores europeos de infraestructuras de telecomunicaciones, también mira con interés los activos digitales de la región.

La experiencia acumulada en América Latina es la gran baza española, pero el talento y la estabilidad regulatoria deciden la meta.

El negocio no consiste solo en levantar edificios. Consiste en vender conectividad, refrigeración, seguridad y energía a los grandes clientes globales, un paquete donde las telecos españolas ya tienen piezas colocadas. De la torre al servidor hay menos distancia de la que parece.

Las dos compañías comparten algo valioso: hablan el idioma, entienden a los reguladores locales y saben negociar con los gobiernos de turno. Eso rebaja el riesgo de aterrizar en un mercado nuevo, un factor que las firmas estadounidenses y asiáticas suelen subestimar. Cuentan, además, con la red pública de apoyo a la internacionalización que canaliza ICEX.

¿Basta con eso para ganar la partida? No, pero ayuda. Las telecos españolas no llegan a construir desde cero: llegan a conectar su red, su clientela y su experiencia con la nueva demanda de cómputo.

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Lo que enseña el precedente español en la región

Conviene recordar que España ya protagonizó una expansión parecida. Cuando América Latina privatizó sus telecomunicaciones en los años noventa, Telefónica compró operadores en Brasil, Argentina o Perú y se convirtió en un gigante regional. Aquel movimiento le dio escala y millones de clientes, pero también le enseñó que los vientos políticos giran: las congelaciones de tarifas y las devaluaciones pasaron factura más de una vez.

La advertencia más citada la firmó Repsol cuando Argentina expropió YPF en 2012. El episodio recordó a cualquier empresa española que en la región el marco regulatorio puede moverse de un día para otro.

Por eso el negocio de los centros de datos se parece menos a una carrera de velocidad y más a una de fondo. Quien construya hoy la infraestructura y forme mañana a los técnicos se quedará con la próxima década; quien busque rentabilidad exprés probablemente se marche antes. Lo que está en juego para España es una posición estable en el mercado digital que viene: no solo torres y cables, sino toda la capa de datos.

Las próximas decisiones que conviene seguir son dos: cómo reparten los países sus incentivos fiscales y energéticos, y cómo resuelven el cuello de botella del talento. Ahí se decidirá si América Latina se convierte de verdad en potencia de centros de datos o si el titular se queda en promesa.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: El auge de la inteligencia artificial ha disparado la demanda de centros de datos y América Latina puja por atraer la inversión, con Argentina como uno de sus abanderados.
  • Datos importantes: Milei defiende que su país reúne energía abundante, minerales, territorio y climas fríos. El sector exige además formación técnica: sin trabajadores cualificados, el negocio no arranca.
  • Resumen: Telefónica y Cellnex parten con ventaja por su experiencia regional, pero el riesgo regulatorio y la falta de talento marcan el ritmo de una oportunidad decisiva para España.