Baleares ya tiene sus cartas para el 29N: el PP repite con Marí Bosó, el PSIB con Armengol y Vox aparta a Jorge Campos.
Las candidaturas al Congreso se han cerrado sin sobresaltos en la derecha y con un relevo áspero en el ecosoberanismo. Más que una renovación de liderazgos, las listas son una radiografía de quién decide en cada partido. La comunidad reparte ocho escaños en el Congreso, un botín escaso que convierte cada nombre en un mensaje hacia dentro y hacia fuera.
Del diputado ibicenco a la profesora desconocida: las listas, una por una
En el PP no hubo debate. José Vicente Marí Bosó, diputado por Ibiza y hombre de confianza de Alberto Núñez Feijóo, repite como cabeza de cartel. Le acompaña Antonia Roca, actual vicepresidenta del Consell de Mallorca (la institución de gobierno insular de Mallorca, el equivalente a una diputación provincial en el archipiélago). Siempre fue la primera opción de la dirección popular, y su sintonía con Génova abre la puerta a responsabilidades mayores si los populares alcanzan la Moncloa.
El examen real será para Marga Prohens. La presidenta del Govern de les Illes Balears ha construido buena parte de su discurso en la confrontación con Pedro Sánchez: inmigración, financiación, inversiones. Con Feijóo en el Gobierno central, tendría que arrancar a su propio partido las soluciones que hoy reclama a un adversario. La reivindicación territorial dejaría de ser argumento de oposición para convertirse en prueba de influencia.
Vox protagoniza el movimiento más llamativo. Jorge Campos, diputado y uno de los rostros históricos de la formación en las islas, desaparece de la papeleta. En su lugar entra Maribel Cerezo, doctora en Ciencia y Tecnología y profesora poco conocida en el archipiélago, flanqueada por Antonio Salvá y Melina Merki. La decisión va contra las preferencias expresadas desde la organización balear.
Cambia el perfil público; no necesariamente la orientación del partido. La elección de Cerezo deja a la vista el peso de Santiago Abascal en la selección de candidatos, por encima de las quinielas locales. Campos, por su parte, ya ha anunciado su intención de regresar a la política autonómica después de las tensiones internas que han marcado los últimos meses de la formación en las islas.
En Baleares las listas no se deciden en Palma: se confirman en Madrid, y ese es el primer aviso de cómo puede ser la campaña del 29N.
En el PSIB no hay relevo. Francina Armengol vuelve a encabezar la candidatura, acompañada por Marc Pons y Milena Herrera. Ocho años al frente del Govern y su etapa en la presidencia del Congreso no han erosionado su centralidad en el socialismo balear. El partido prepara una campaña de resistencia frente al PP y a Vox, con la vista puesta en movilizar al electorado progresista.
La dificultad es de manual. Los socialistas gobiernan en Madrid y ejercen la oposición en en Palma. Armengol tendrá que defender el balance de Sánchez y, al mismo tiempo, presentarse como alternativa a Prohens en un asunto donde esa doble posición resulta incómoda. La crisis de la vivienda es el terreno más resbaladizo para el PSIB, porque la política estatal y la autonómica se cruzan en cada desahucio y en cada recibo del alquiler.
Ara Més busca un nuevo equilibrio. La coalición que reúne a MÉS per Mallorca, MÉS per Menorca y Ara Eivissa (las marcas insulares del nacionalismo de izquierdas) concurrirá con Sumar y Esquerra Unida bajo la fórmula Ara Més-Front Ampli. Carme Gomila será la cara nueva tras la renuncia de Vicenç Vidal, que ha decidido no repetir para facilitar el acuerdo entre islas.
El gesto tiene coste. Vidal consiguió representación en 2023, un logro que no ha bastado para asegurar su continuidad. Gomila hereda una alianza heterogénea, con sensibilidades distintas en cada isla, y el reto de defender una voz balear propia en una circunscripción que reparte esos ocho escaños. La fragmentación de la izquierda puede pesar en el reparto final.
Podemos queda fuera del acuerdo. La formación concurrirá con candidatura propia, liderada por Lucía Muñoz, líder del partido en Baleares y concejal en el ayuntamiento de Palma. Las negociaciones fallidas evidenciaron las divisiones de la izquierda alternativa, que llega al 29N con dos ofertas compitiendo por un electorado muy parecido.
Vivienda, autogobierno y el riesgo de que la campaña se la lleven Madrid

Las listas se cierran en una Baleares de prosperidad turística y crecientes dificultades para vivir de un salario. La vivienda, la desigualdad patrimonial y la presión demográfica atraviesan una campaña que amenaza con quedar absorbida por la disputa estatal. El PP apuesta por incentivos fiscales y más oferta residencial; el PSOE, por la intervención pública; Vox da prioridad a la inmigración; Ara Més reclama límites al crecimiento turístico.
También se discute el autogobierno, y ahí las diferencias son de fondo. Prohens pide más recursos y más capacidad de decisión; Vox cuestiona el actual Estado autonómico; Armengol lo defiende; Gomila reivindica una representación territorial propia. Cuatro candidaturas, dos grandes bloques y una pregunta abierta: qué margen real tendrán los diputados baleares cuando las necesidades de las islas choquen con las prioridades de sus partidos en Madrid.
El Pulso Territorial
El mapa político balear llega al 29N con dos de las cuatro candidaturas repitiendo cabeza de lista, un dato que habla menos de renovación que de consolidación de los aparatos. Prohens gobierna en el archipiélago y Feijóo aspira a La Moncloa; Armengol preside el Congreso y ejerce la oposición en casa. Esa arquitectura de poderes cruzados no se da con la misma intensidad en otras comunidades autónomas, y explica por qué estas listas se leen como un pulso entre Palma y Madrid más que como un simple trámite electoral.
Hay un precedente inmediato en 2023, cuando el soberanismo logró escaño con Vidal y descubrió que el escaño no garantiza la permanencia. Ahora el equilibrio insular ha pesado más que el diputado. En paralelo, la organización balear de Vox pierde a su referente sin que la decisión se haya cocinado en las islas, una señal sobre dónde se resuelven las cosas cuando toca confeccionar una papeleta.
Por delante quedan la proclamación formal de candidaturas ante la Junta Electoral y una campaña que arrancará con la vivienda como telón de fondo. El 29N decidirá el reparto de ocho escaños y, sobre todo, si Baleares consigue colocar sus problemas en el centro del debate o si la discusión vuelve a resolverse en clave estatal. Ahí está el riesgo real: que las islas queden, una vez más, en el margen.
Ficha Autonómica
- El caso: Los partidos de Baleares cierran sus candidaturas al Congreso para el 29N con disciplina en la derecha, confianza renovada en Armengol y relevo en el ecosoberanismo.
- Datos importantes: Baleares reparte ocho escaños. Marí Bosó (PP) va con Antonia Roca; Armengol (PSIB) con Marc Pons y Milena Herrera; Cerezo (Vox) sustituye a Jorge Campos; Gomila (Ara Més-Front Ampli) releva a Vicenç Vidal.
- Resumen: Las listas están cerradas y pendientes de proclamación formal. La campaña afronta el cruce entre vivienda, autogobierno y la disputa estatal que puede absorber el debate isleño.

