La tasa de paro en España sube al 10,18% aunque el país acaba de firmar otro récord de ocupados: 22.729.600 personas con empleo. El verano creó 73.600 puestos de trabajo, el avance más flojo para ese periodo desde 2019, y a la vez sumó 95.900 desempleados más. Traducido: hay más gente trabajando que nunca y, también, más gente buscando trabajo sin encontrarlo.
Qué dicen los datos: récord de ocupados y 2,59 millones de parados
Las cifras las publica el Instituto Nacional de Estadística en su Encuesta de Población Activa del tercer trimestre. La ocupación marca máximo histórico, 22.729.600 trabajadores, tras sumar 73.600 en el trimestre. Pero conviene fijarse en el matiz: es el avance de verano más moderado desde 2019. El mercado laboral sigue creciendo; lo hace a otro ritmo.
El paro se movió en dirección contraria. Subió en 95.900 personas hasta 2.591.200 desempleados y la tasa escaló 31 centésimas hasta el 10,18%. Es el mayor incremento estival desde el estallido de la pandemia, según la propia estadística. Y devuelve el indicador por encima de una barrera psicológica que costó mucho dejar atrás.
La clave está en la población activa. Hay 169.500 personas más en edad de trabajar buscando empleo, hasta un récord de 25.443.800, y la tasa de actividad repunta al 59,52%. Muchos de esos nuevos activos —jóvenes que terminan sus estudios, extranjeros que se incorporan al mercado— engordan la lista del paro aunque el empleo también crezca.
Por sectores, el desempleo subió en todos los bloques: servicios (54.800 más), agricultura (18.000), industria (14.300) y construcción (4.900), más 16.300 personas que buscan su primer trabajo. La ocupación, en cambio, se sostuvo gracias a los servicios, con 235.600 ocupados más, mientras cedía en agricultura (–58.300), industria (–54.400) y construcción (–49.300).
Y aquí aparece el dato que más debe mirarse: el empleo público creció en 89.900 personas y el privado se redujo en 16.300. En el último año, los asalariados con contrato indefinido aumentaron en 519.200 hasta 16.651.400, y la temporalidad bajó al 15,37%, cuatro décimas menos que doce meses antes. El trabajo a tiempo completo sumó 244.400 personas; el parcial perdió 170.800.
España tiene hoy 22,7 millones de ocupados y 2,59 millones de parados: los dos récords conviven en la misma encuesta.
Qué se juega España con esta brecha entre empleo y paro
Para las empresas, el mensaje es agridulce. Contratan, sí, y el empleo encadena 25 trimestres consecutivos de crecimiento, como subrayó el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo. Pero el motor privado perdió ocupados en el trimestre mientras el sector público ganaba casi 90.000. Una foto incómoda para quienes sostienen que el empleo que vertebra la estructura productiva es el privado.
El ministro puso el acento en otra lectura: la tasa de paro es la más baja para un tercer trimestre desde 2007, hay 465.500 ocupados más que hace un año y el desempleo se redujo en 21.900 en doce meses. Destacó además el tirón de las actividades profesionales, científicas y financieras, con la investigación creciendo por encima del 20%. Son datos ciertos. Y no cancelan el otro: una de cada diez personas que quieren trabajar no encuentra empleo.
Los hogares con todos sus miembros ocupados alcanzan 12.226.100, 188.500 más que hace un año, mientras los que tienen a todos sus activos en paro bajan a 786.100. Es la traducción doméstica de la recuperación: menos casas con todos en el paro, más con todos trabajando. Aun así, 786.100 hogares sin un solo sueldo dentro sigue siendo una cifra que ningún país europeo debería dar por normal.
El precedente que explica por qué el 10% no es una buena noticia
Retrocedamos. En 2013, la Encuesta de Población Activa —la EPA, la estadística que mide cada trimestre ocupados y parados— llegó a superar el 26% de paro con más de seis millones de desempleados. En 2007, antes del estallido de la burbuja, ese mismo indicador rondaba el 8%. Salir del agujero ha costado una década, dos reformas laborales y una pandemia. Que la tasa vuelva a cruzar el 10% no es una catástrofe. Es un aviso.
Hay un segundo precedente, más reciente y más útil para las empresas. Tras la reforma laboral de 2021-2022, España convirtió buena parte del empleo temporal en fijo: hoy hay 519.200 indefinidos más que hace un año. Ese colchón explica por qué, con el paro subiendo, el consumo y la afiliación aguantan mejor que en ciclos anteriores. La contrapartida es que, con el crecimiento moderándose, cada décima de paro se agarra más de lo que parece.
El próximo dato llegará a finales de enero, con la EPA del cuarto trimestre, y entonces se sabrá si el verano fue un bache estacional o el principio de algo más serio. Lo que toca vigilar es la ocupación privada, la industria y la construcción, los tres flancos que este trimestre cedieron terreno. España puede presumir de récord de ocupados. También debe explicar por qué hay 95.900 personas más en el paro.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: La EPA del tercer trimestre deja un nuevo máximo de ocupados en España y, al mismo tiempo, un repunte del desempleo que devuelve la tasa de paro por encima del 10%.
- Datos importantes: 22.729.600 ocupados (+73.600), 2.591.200 parados (+95.900), tasa del 10,18% (+31 centésimas) y 25.443.800 activos, récord histórico. El empleo privado cayó en 16.300 personas y el público subió en 89.900.
- Resumen: El récord de ocupación no tapa la brecha del paro ni la pérdida de empleo privado, dos frentes que condicionan la imagen económica y la competitividad de España.

