El Aeropuerto de Almería estrena su primer vuelo directo con Bucarest: 70.000 plazas anuales

Wizz Air programa tres vuelos semanales los lunes, miércoles y viernes durante los doce meses del año. La Diputación, Almería y Roquetas de Mar financian con 500.000 euros una campaña para captar viajeros rumanos en temporada baja.

Wizz Air estrena el vuelo directo entre Almería y Bucarest con 70.000 plazas anuales y tres frecuencias semanales.

Tres frecuencias semanales todo el año para romper la estacionalidad

El Aeropuerto de Almería estrenó el lunes 26 de octubre su primera conexión regular con Rumanía, una ruta que no se limita a la temporada alta y que estará operativa los doce meses del año. Wizz Air programa tres frecuencias semanales —lunes, miércoles y viernes— con un Airbus A321neo de 239 pasajeros por vuelo.

El trayecto entre Bucarest y la capital almeriense se cubre en un tiempo estimado de entre tres horas y media y cuatro horas, en función de las condiciones meteorológicas. La cifra que maneja la institución provincial es la que ordena toda la operación: 70.000 plazas anuales, una capacidad que convierte esta conexión en la apuesta internacional más ambiciosa del aeródromo en los últimos años.

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La puesta en marcha es fruto de una alianza estratégica entre la Diputación de Almería y los ayuntamientos de Almería y Roquetas de Mar. Su presidente, José Antonio García Alcaina, lo resumió así: «Por primera vez se abre nuestra tierra y el destino ‘Costa de Almería‘ a un mercado internacional emergente como es Rumanía». Añadió que la iniciativa permite «luchar contra la desestacionalización y seguir impulsando el turismo» en la provincia.

Sobre el terreno, la alcaldesa de Almería, María del Mar Vázquez, puso el foco en dónde se decide un viaje: «en los aeropuertos, en las plataformas de reserva, en los soportes digitales de las compañías». En la misma línea, la concejala de Turismo de Roquetas de Mar, Amalia López Yélamos, defendió que el crecimiento turístico «debe ir ligado necesariamente a una mejora de las conexiones».

Medio millón de euros y una alianza a tres bandas para captar al viajero rumano

La ruta llega acompañada de una campaña de promoción turística con un presupuesto de 500.000 euros. La Diputación de Almería aporta 200.000 euros y cada uno de los dos ayuntamientos, 150.000. La institución provincial ha tramitado la licitación y el adjudicatario deberá responder ante una comisión de seguimiento con dos representantes por administración.

El objetivo declarado es doble: combatir la estacionalidad y atraer viajeros de mercados emergentes con vínculo demográfico. El cónsul general de Rumanía en España, Ion Mihai Stirbu, subrayó que Almería y Roquetas de Mar concentran la comunidad rumana «más numerosa e integrada de Andalucía», un factor que la Diputación considera determinante para sostener la demanda durante todo el año.

Setenta mil plazas anuales no son solo turistas: son camas ocupadas en invierno, turnos de trabajo en tierra y comercios que abren en enero.

Los perfiles que llegan desde Rumanía responden, según la información facilitada, a ocio, clima, turismo familiar y escapadas urbanas. Ese abanico encaja con un destino de costa que busca visitantes más allá de julio y agosto y que aspira a fidelizar al viajero con una conexión estable, no con una operativa de temporada.

El aeropuerto suma así una ruta que no depende de touroperadores estacionales. La clave estará en la ocupación real de los vuelos de invierno, el termómetro que de verdad mide si una conexión se consolida o se queda en anuncio. Los datos mensuales de llegadas internacionales que publica el INE permitirán comprobarlo con cifras en la mano.

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La Lectura Andaluza

Andalucía lleva años librando la misma batalla: romper la curva de la estacionalidad. La comunidad recibe visitantes concentrados en pocas semanas y después contempla cómo hoteles, restaurantes y pequeñas empresas reducen plantilla o bajan la persiana entre noviembre y marzo. Que una aerolínea programe tres frecuencias semanales durante los doce meses en Almería, y no solo en verano, es una pieza más de ese puzle que la política turística autonómica sitúa entre sus prioridades desde hace años. Aquí se juega dinero público con una hipótesis concreta: que el mercado rumano responda fuera de temporada.

Para el lector de a pie, el impacto se mide en empleo y en actividad. Cada vuelo que aterriza con 239 pasajeros mueve recepción de hotel, transporte, restauración y comercio en Almería y en Roquetas de Mar, dos municipios que viven del turismo y que afrontan el invierno con plantillas más ajustadas. La conexión beneficia además a la comunidad rumana asentada en la provincia, la más numerosa de Andalucía: viajar a casa deja de ser un recorrido con escala en Madrid o Barcelona. Ese detalle, que no aparece en las estadísticas, explica por qué la ruta tiene demanda asegurada en ambos sentidos.

La proyección depende ahora de dos factores. El primero, la ocupación real de los vuelos de lunes, miércoles y viernes durante los primeros meses de temporada baja. El segundo, que la campaña de promoción llegue a los canales donde el viajero rumano decide: buscadores, agencias y plataformas de reserva. Si el experimento funciona, el paso siguiente es ampliar frecuencias o sumar destinos del Este. Si no, el aeropuerto habrá ganado igualmente una ruta histórica: la primera conexión regular con Rumanía de toda su trayectoria. Andalucía vuelve a demostrar que su turismo no entiende de fronteras cuando hay presupuesto y estrategia detrás.