4Chozos, fuentes y muros de piedra seca: el patrimonio rural que se cruza por el camino
El granito es aquí la materia prima y también el argumento. Los suelos de la sierra del Ortigo son poco profundos y ácidos, y la erosión ha dejado a flor de piel los bolos del berrocal, una cantera a cielo abierto que explica que el recorrido aparezca salpicado de paredes levantadas sin argamasa: cercas de fincas, corralones para el ganado y calzos de camino que se sostienen solo por el encaje de las piedras. La técnica —las piezas mayores en la base, las pequeñas arriba y las «calzas» que inmovilizan el conjunto, según describen los alarifes que todavía la practican en Extremadura— fue inscrita por la Unesco en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial el 28 de noviembre de 2018, junto a siete países europeos, y ampliada en 2024 a otros cinco. Extremadura figura entre las comunidades donde esta técnica constructiva tradicional acabó por definir el paisaje agrario, y esa huella es la que se pisa en el tramo.
Los chozos y los puntos de agua ponen la escala humana. En Extremadura conviven los chozos vegetales, los de muro de piedra con cubierta de ramaje —los llamados «de horma»— y los levantados íntegramente en piedra y cerrados con falsa cúpula por aproximación de hiladas: planta circular, en torno a cinco metros de diámetro, lumbre en el centro y camas arrimadas al muro. El Museo Etnográfico de Don Benito guarda uno construido in situ por uno de los últimos pastores que aprendieron a fabricarlos y vivieron en ellos. El agua ordena el resto: el Pozo Sordo, antigua cisterna al inicio del camino de las Cruces, y el puente de arquería sobre el Guadámez forman parte del mismo sistema de fuentes, abrevaderos y cisternas que hizo posible pastorear y sembrar en una sierra donde la cascada de Santa Natalia solo baja con fuerza tras las lluvias. El interés del tramo no está en un monumento, sino en la densidad de estas obras humildes: los estudios sobre piedra seca en la región advierten de que muchas cercas y chozos están en ruina y abandono, y de que quedan muy pocos profesionales capaces de rehacerlos.

