Sevilla pierde reservas hoteleras en cadena. El accidente ferroviario de Urda, en la provincia de Toledo, ha cortado la Alta Velocidad entre Andalucía y el resto de España y los hoteleros de la capital andaluza alertan ya del daño a la imagen de la ciudad.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Asociación de Hoteleros de Sevilla y Provincia ha registrado una “ola de cancelaciones” y modificaciones de reservas en cascada desde que se suspendió el corredor de Alta Velocidad con Madrid.
- ¿Dónde y quién? El impacto se concentra en Sevilla, con el Palacio de Congresos y el conjunto del sector hotelero en alerta; el tren no volverá a circular, según las previsiones conocidas, al menos hasta mediados de diciembre.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Miles de viajeros que pensaban pasar el puente de Todos los Santos en la ciudad buscan alternativas: vuelos, plazas de autobús y coches de alquiler están agotados en buena parte de las fechas.
La suspensión llega en víspera de dos grandes puentes festivos, el de Todos los Santos y el de la Constitución, y con el corredor cerrado al menos hasta mediados de diciembre. Miles de viajeros tendrán que buscarse medios alternativos o cancelar su traslado a Andalucía, y la factura final todavía es difícil de calcular para las empresas andaluzas.
Una cascada de cancelaciones sobre una ocupación del 84%
La patronal hotelera advierte de que las cancelaciones y modificaciones de reservas avanzan “en cascada”, una tendencia que “previsiblemente irá en aumento debido a la suspensión de reuniones corporativas y eventos institucionales”. Antes del accidente, la ocupación media para las tres noches del puente era del 84%. Ese colchón se está deshaciendo en tiempo real.
Los números explican la dimensión del golpe. La ruta Sevilla-Madrid opera de forma ordinaria con 47 trenes diarios y mueve una media de 10.000 viajeros al día. El volumen de llegada en un solo sentido oscila entre 4.750 y 6.000 pasajeros, y entre el 60% y el 70% de quienes llegan desde Madrid en Alta Velocidad se queda a pernoctar en la ciudad. No es tráfico de paso: es cliente de hotel, de restaurante y de comercio.
Muchos de esos viajeros buscan a la desesperada medios alternativos para llegar a Sevilla. Otros muchos optarán por la cancelación, porque los vuelos, las plazas en autobuses y los coches de alquiler se han agotado en poco tiempo pese al refuerzo de las operadoras. La pérdida de un volumen importante de visitantes que tenían planificado el viaje “es ya inevitable”, reconocen los hoteleros.
La ruta Madrid-Sevilla mueve 47 trenes y 10.000 viajeros cada día: cada jornada sin AVE es una factura que el turismo andaluz no puede recuperar.
A eso se suma la agenda de la ciudad. El Salón del Motor se celebra estos días hasta el 2 de noviembre y es el segundo evento con más impacto económico para el Palacio de Congresos de Sevilla, sólo por detrás del Salón del Caballo. El Sicab, previsto del 17 al 22 de noviembre, genera un impacto de más de 40 millones de euros y unos 200.000 visitantes.
Dos citas en el calendario y una factura todavía sin calcular

El presidente de la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES), Miguel Rus, prevé que las consecuencias económicas serán “importantes” por la desconexión ferroviaria de Andalucía y apunta al “daño a la imagen de la alta velocidad, que fue orgullo de España y clave para el desarrollo turístico y económico de Sevilla”. Para empresarios y profesionales, lo peor es “la incertidumbre”. “Restituir esa confianza va a costar mucho tiempo y presupuestos”, afirma.
No es la primera vez que el corredor se resiente. En el primer trimestre de 2026, tras el accidente ferroviario de Adamuz, el trayecto registró un descenso del 25% de pasajeros. Entonces el mayor impacto por el cierre se lo llevó la provincia de Málaga: las obras se complicaron con el derrumbe de un talud en Álora y los empresarios de la Costa del Sol calcularon una factura por encima de los 1.300 millones de euros en tres meses. Los hoteles de la costa redujeron su ocupación hasta un 30% en las primeras semanas y el llamado turista de corbata cayó un 15%.
La Lectura Andaluza
El AVE Madrid-Sevilla, inaugurado en 1992, fue el primer corredor de alta velocidad de España y durante tres décadas ha sostenido buena parte del turismo urbano y de congresos de la capital andaluza. Por eso el problema no es sólo el puente: es estructural. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha exigido una revisión integral del trazado ferroviario y ha advertido de que el AVE que une Madrid con Andalucía “ha dejado de ser un medio de transporte seguro”. Es una petición institucional dirigida al Gobierno central, y llega mientras el sector turístico andaluz reclama certidumbre para planificar la temporada, tal y como recoge la información publicada por la Junta de Andalucía en materia de política turística.
La proximidad del daño se mide en cosas concretas. Un fin de semana perdido son camareros con turnos recortados, taxistas con menos carreras, comercios del centro con menos caja y un recinto de congresos que compite por los mismos eventos que otras capitales europeas. La proyección pasa por dos fechas: la reanudación del corredor, prevista —si se cumplen los plazos— para mediados de diciembre, y el Sicab de noviembre, primera prueba de fuego para comprobar si el visitante de fin de semana y de congresos vuelve a confiar en el tren. Andalucía ha construido buena parte de su liderazgo turístico sobre raíles; recuperar la confianza en ellos es, hoy, la inversión más rentable que tiene sobre la mesa, y los datos del sector seguirán midiéndolo cada mes en el INE.

