La deuda externa de los países en desarrollo tocó los 9,4 billones de dólares en 2025. Un récord. Y el Banco Mundial avisa de que el mayor salto anual desde la pandemia llega con una factura más cara para los acreedores europeos. Entre ellos, la banca española.
Un récord de 9,4 billones que se paga cada vez más caro
El dato procede del Informe anual sobre la deuda internacional del organismo con sede en Washington. La deuda externa de los países de renta baja y media —lo que deben Gobiernos, bancos centrales y empresas a acreedores de fuera— creció un 5,5% en un solo ejercicio, el mayor incremento desde 2021, el año en que el mundo aún pagaba la factura de la COVID.
Y aquí está la clave: no es solo que deban más, es que lo pagan mucho más caro. Los países en desarrollo más pobres abonaron de media un 8,2% por los nuevos compromisos con acreedores privados, la tasa más alta desde 1989. Por los bonos nuevos, un 9,4%.
El informe también mide por dónde entra el dinero. El endeudamiento con acreedores privados y la emisión de bonos de entidades públicas crecieron casi un 35%, hasta 251.000 millones de dólares, el nivel más alto en cinco años. Entre los países elegibles para la Asociación Internacional de Fomento —el brazo del Banco Mundial que presta en condiciones concesionales— la deuda externa subió un 8,1%, hasta 1,3 billones.
Por qué la banca española aparece en el mapa del riesgo soberano
La banca española figura entre las más expuestas. No es casualidad. BBVA obtiene en México una parte decisiva de su beneficio y Santander tiene en Brasil su principal mercado. A ellos se suman CaixaBank y Sabadell, con carteras menores en América Latina. Cuando un Estado deja de pagar o renegocia, el golpe llega por dos vías: los bonos soberanos en cartera y el capital de las filiales locales.
Pagar un 8,2% por el dinero nuevo no es un problema contable: es desarrollo que se queda por el camino.
Traducido al balance, eso significa más riesgo soberano, más provisiones y menos crédito. El riesgo soberano —la probabilidad de que un Estado no pueda atender su deuda— no aparece de golpe. Llega por la cartera de bonos, por el encarecimiento de la financiación y por el tipo de cambio: la deuda se emite en dólares, pero los ingresos fiscales suelen estar en moneda local. Ese desajuste convierte una subida de tipos en una crisis.
En el Banco Mundial lo resumen con prudencia. Haishan Fu, su responsable de estadística, señala que ‘están pidiendo más préstamos, pagando más y, en muchos casos, destinando menos recursos al desarrollo a largo plazo’. Y añade que gestionar la deuda con responsabilidad significa dar a todos, incluidas las generaciones futuras, la oportunidad de prosperar.
El precedente de 1989 y lo que conviene vigilar ahora
Conviene retroceder un momento. La última vez que los países pobres pagaron tipos tan altos fue en 1989, el año en que arrancó el plan Brady para cerrar la crisis de la deuda latinoamericana, la década perdida que se abrió con la moratoria de México en 1982. Entonces el alivio llegó por condonaciones y canjes. Hoy el grueso del dinero nuevo procede de bonistas privados, más rápidos para entrar y para salir.
Para España la lectura es doble. La financiera es la visible: tres décadas construyendo franquicias en la región han dejado a los bancos españoles con una de las mayores exposiciones a América Latina de la banca europea. La comercial pesa igual: miles de empresas tienen filiales, contratos o clientes en esas economías. Un ajuste fiscal prolongado se traduce en menos obra pública y más impagos.
¿Estamos ante una crisis? No necesariamente. El propio informe reconoce que el acceso a la financiación internacional ha mejorado. Pero mejorar el acceso no es abaratar el precio. El problema se concentra en el tramo más pobre, los países elegibles para la AIF, que se financian a precios de mercado con rentas de país frágil. Ahí conviene mirar los próximos vencimientos.
El informe constata además que la captación de fondos en los mercados de bonos continuó en lo que va de 2026, y deja abierta la pregunta de si esas condiciones son sostenibles. Esa pregunta, antes o después, aterriza en los consejos de administración de Madrid y Barcelona.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: El Banco Mundial certifica que la deuda externa de los países en desarrollo alcanzó un récord de 9,4 billones de dólares en 2025, con tipos que no se veían desde 1989.
- Datos importantes: El salto anual fue del 5,5% y el endeudamiento privado y las emisiones públicas crecieron casi un 35%, hasta 251.000 millones. Los países elegibles para la AIF deben 1,3 billones.
- Resumen: La banca española, con BBVA y Santander a la cabeza, afronta un repunte del riesgo soberano en sus principales mercados latinoamericanos.

