El empleo de Estados Unidos crea 165.000 puestos en octubre y el paro baja al 4,1%, muy por encima de las previsiones

La tasa de paro cae una décima hasta el 4,1% tras un informe que duplica las previsiones y llega dos días después de que el Partido Demócrata recuperara el Congreso. La Reserva Federal decide en diciembre si sube los tipos.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Oficina de Estadísticas Laborales ha publicado este viernes que la economía estadounidense creó 165.000 empleos no agrícolas en octubre, frente a los 65.000 que esperaba el consenso, y que la tasa de paro bajó una décima hasta el 4,1%.
  • ¿Quién está detrás? El dato sale del Departamento de Trabajo dos días después de que el Partido Demócrata recuperara la Cámara y el Senado, y a menos de un mes de la reunión de diciembre del FOMC, el comité de la Reserva Federal que fija los tipos de interés.
  • ¿Qué impacto tiene? Refuerza el argumento económico de Donald Trump en plena resaca electoral y complica la decisión de tipos: el mercado descuenta una subida en diciembre, que encarecería la financiación de la deuda española y presionaría el euro a la baja.

El empleo de Estados Unidos creó 165.000 puestos en octubre, frente a los 65.000 previstos, y el paro bajó al 4,1%.

Por qué el consenso se quedó corto en 100.000 empleos

El informe lo ha publicado este viernes la Oficina de Estadísticas Laborales (la BLS, la agencia estadística del Departamento de Trabajo) y la desviación es de las que se recuerdan: más del doble de lo que anticipaban los analistas. El mercado laboral americano sigue contratando cuando casi nadie lo daba por hecho. La tasa de paro perdió una décima y se instaló en el 4,1%, un nivel que en términos históricos sigue siendo bajo.

Nadie lo esperaba.

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Dan North, economista sénior de Allianz Trade para América, explicó a la prensa americana que el informe ‘muestra mejora’ y que ‘es coherente con otras muchas medidas, sobre todo con las solicitudes semanales de subsidio por desempleo, que siguen siendo muy bajas’. La media de tres meses, añadió, se mueve al alza. Traducción: ni la inflación ni la guerra de Irán han roto todavía el mercado de trabajo.

Hay una grieta, y North la señaló sin rodeos: los salarios crecen por debajo de la inflación. Quien tiene trabajo también ha perdido poder de compra. Ese detalle no aparece en el titular del 4,1%, pero explica por qué la percepción ciudadana sobre la economía americana sigue siendo tan negativa como en los meses en que el paro era más alto.

Un buen dato de empleo no abarata la cesta de la compra: la inflación se come la mejora salarial antes de que el votante llegue a notarla.

A eso se suma la energía. El encarecimiento de la gasolina, provocado por la guerra de Irán y por los cortes intermitentes de petroleros en el estrecho de Ormuz, ha empujado al alza la inflación general y ha contaminado la lectura que el votante hace de su propia situación. El informe de empleo mide nóminas; el votante mide la cesta de la compra.

Un 4,1% que llega dos días tarde

El calendario político ha querido que el mejor informe de empleo del año aterrice el mismo viernes de la semana en que se han conocido los resultados electorales. El martes, los votantes devolvieron al Partido Demócrata el control de la Cámara de Representantes y del Senado, una corrección de rumbo que las encuestas a pie de urna vinculan sobre todo al coste de la vida. La economía fue el primer problema para el votante, y la inflación, el primero dentro de la economía.

Dos días de diferencia.

La resaca es incómoda para la Casa Blanca. Trump afronta sus dos últimos años con ambas cámaras en contra, lo que en la práctica le cierra la vía legislativa y le deja el decreto presidencial, el reglamento federal y la política exterior como herramientas. Un dato como el de este viernes le sirve para sostener que la economía funciona; no le sirve para recuperar el Congreso. La estadística no vota.

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informe de empleo octubre

La Lógica de Washington

La lógica que se impone ahora en Washington es la de la Reserva Federal. Con el paro en el 4,1% y la inflación todavía contaminada por la energía, el FOMC (el comité que fija los tipos de interés) tiene menos margen para recortarlos y más argumentos para subirlos. En su reunión de la semana pasada optó por no moverlos; el mercado descuenta ya un alza en la cita de diciembre. El precedente americano es el de Paul Volcker entre 1979 y 1982: cuando la inflación se incrusta, el banco central acepta enfriar la economía aunque el coste político lo pague otro.

Para España, el cruce de variables es incómodo y a la vez aprovechable. Estados Unidos es el primer socio comercial español fuera de la Unión Europea, con exportaciones en torno a los 18.000 millones de euros anuales y una base industrial muy sensible al ciclo americano: farmacéutica, maquinaria, automoción, aceite de oliva, y vino. Si la demanda americana aguanta, las empresas españolas lo notan antes que nadie.

Las compañías con intereses directos son las de siempre. Santander y BBVA tienen en Estados Unidos una de sus principales fuentes de beneficio; Iberdrola, Ferrovial y ACS operan en infraestructuras y energía; Inditex y Meliá viven del consumo discrecional. En el otro plato de la balanza, un dólar fuerte frente al euro abarata el viaje del turista americano a Madrid, Barcelona y las islas, que es la primera industria del país.

El coste de la financiación es la vía más directa. Cada décima que sube la referencia americana se traslada, con retraso y de forma imperfecta, a las condiciones con que el Tesoro español coloca su deuda y a a los tipos de las hipotecas que firman las familias. Una Fed que sube mientras el BCE se queda quieto empuja el euro a la baja, lo que alivia a los exportadores y encarece las importaciones energéticas. El mercado ya lo ha descontado.

La proyección es fácil de fechar. La próxima cita es la reunión del FOMC de diciembre; antes llegarán dos informes de empleo más, el de noviembre y el de diciembre, que pueden confirmar la tendencia o romperla. El riesgo real es otro: que la inflación energética se enquiste, la Fed suba, la economía se enfríe y el 4,1% quede como el último buen titular antes de un aterrizaje forzoso. Nadie lo descarta del todo. El mercado laboral americano lleva dos años desmintiendo a los pesimistas; no siempre lo hará.

Ficha del Caso

  • El caso: El informe de octubre de la oficina estadística del Departamento de Trabajo bate todas las previsiones y deja la tasa de paro en el 4,1%, justo después de que los votantes entregaran el Congreso al Partido Demócrata.
  • Datos clave: 165.000 empleos creados frente a los 65.000 esperados; paro del 4,1%, una décima menos; inflación presionada por la energía y por la guerra de Irán; próxima reunión del FOMC en diciembre, con el mercado descontando una subida de tipos.
  • Para España: un mercado laboral americano sólido sostiene la demanda de exportaciones españolas y del turismo, pero una Fed que sube tipos encarece la financiación de la deuda y de las hipotecas y debilita el euro frente al dólar.
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