La migraña es mucho más que un simple dolor de cabeza, de hecho, quien la sufre sabe que puede aparecer en cualquier momento y alterar por completo su rutina, su concentración y hasta su estado de ánimo. En España, cerca de cinco millones de personas conviven con esta enfermedad neurológica que, según la Asociación Española de Migraña y Cefalea (AEMICE), se ha convertido en una de las principales causas de discapacidad. Su impacto es tan grande que no solo afecta la salud física, sino también la vida laboral, social y emocional de quienes la padecen.
Lo más preocupante es que la migraña sigue siendo una patología infradiagnosticada. De hecho, pueden pasar hasta seis años antes de que un paciente reciba un diagnóstico certero, según explica el doctor Jaime Rodríguez Vico, neurólogo y coordinador de la Unidad de Cefaleas del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. En el podcast ‘Salud con Perspectiva’ de Organon, el especialista aborda con claridad las razones por las que esta enfermedad pasa tantas veces desapercibida, y cómo su estigma en el entorno laboral continúa siendo un obstáculo para miles de personas.
1Cada migraña es diferente, así que aquí te explicamos cómo hacer un diagnóstico
Uno de los principales problemas al hablar de la migraña es su complejidad. No existe una única forma de padecerla. “Cada migraña es diferente y cada paciente cambia a lo largo de su vida”, señala el doctor Rodríguez Vico, subrayando que no siempre se trata del típico dolor de cabeza con náuseas y vómitos. Hay casos en los que los síntomas son mucho más sutiles, como alteraciones visuales, fatiga intensa, sensibilidad al ruido o incluso dificultades para hablar o concentrarse. Todo ello hace que, en muchas ocasiones, la migraña pase desapercibida o se confunda con otras dolencias.
Esta falta de precisión diagnóstica provoca frustración en quienes la sufren. Muchos pacientes peregrinan durante años por consultas médicas antes de encontrar un tratamiento adecuado. El neurólogo insiste en que la clave está en escuchar al paciente y entender que cada migraña tiene su propio patrón. “No hay dos iguales”, repite, destacando la necesidad de personalizar el abordaje y de evitar caer en estereotipos que invisibilizan la verdadera dimensión de esta enfermedad.

