Extremadura, Castilla y León y Andalucía celebrarán elecciones entre diciembre de 2025 y junio de 2026, y en La Moncloa se asume que esos comicios marcarán el pulso político del próximo año. No solo medirán la fortaleza territorial del PP y PSOE, sino también la correlación de fuerzas dentro del espacio a la izquierda de los socialistas, hoy fracturado entre Sumar y Podemos.
El calendario está prácticamente cerrado. Extremadura votará el 21 de diciembre de 2025; Castilla y León lo hará en torno a marzo de 2026; y Andalucía podría celebrar los comicios a comienzos del verano. Y en los entornos de Podemos y Sumar se vive una situación muy distinta: la pugna interna por el liderazgo del espacio progresista amenaza con restar fuerza al bloque en su conjunto.
LABORATORIO ANDALUZ
Andalucía será, una vez más, el gran escenario político de la izquierda. Tras la ruptura de la confluencia Por Andalucía, Podemos ha decidido no integrarse en esa marca y concurrirá por su cuenta. Izquierda Unida, molesta con el yolandismo tras haberse quedado fuera del Parlamento Europeo y decidida a reafirmar su autonomía, trabaja para reactivar su estructura territorial, la más potente del país dentro del espacio alternativo al PSOE.
Todo apunta a que el cabeza de lista de Por Andalucía será Ernesto Alba, líder del PCE andaluz, en un intento por reforzar la identidad clásica de IU frente a la estrategia estatal de Sumar. En paralelo, Podemos confía en el parlamentario y guardia civil Juan Antonio Delegado, referente de la organización en la comunidad, para mantener la presencia parlamentaria.
Los morados creen que el tirón personal de Delgado y la marca propia pueden servir para sobrevivir en el Parlamento andaluz, aun sabiendo que la división del voto podría hacer inviable cualquier avance del bloque progresista.

Las encuestas conocidas por ambas formaciones confirman el dilema: Sumar aventaja ligeramente a Podemos a nivel estatal, pero si Compromís decide ir en solitario y los morados logran mantener sus bastiones, el sorpasso podría ser posible, aunque sea a la baja, y sin que ello ayude a frenar una eventual mayoría de PP y Vox.
VALLADOLID
En Castilla y León, el escenario se presenta aún más incierto. Podemos no contará esta vez con Pablo Fernández, su histórico líder regional, que dejará las Cortes tras más de una década. Sin embargo, el partido intentará conservar su único escaño por Valladolid, consciente de que ese territorio se ha convertido en un símbolo de resistencia. Izquierda Unida, por su parte, acudirá con candidaturas junto a Sumar, pero con escasas expectativas.
En Zamora, donde gobierna el veterano Paco Guarido, el peso del alcalde es eminentemente localista y su figura no garantiza arrastre autonómico. La división, por tanto, podría traducirse en un empate a cero escaños entre las distintas marcas de la izquierda alternativa.
EL OASIS EXTREMEÑO
En contraste con las tensiones andaluzas y castellanas, Extremadura se ha convertido en el ejemplo interno que Podemos exhibe con orgullo. Allí, la candidatura de la morada Irene de Miguel ha logrado recomponer la vieja alianza de Unidas por Extremadura, integrando sin fisuras a Izquierda Unida y a sectores independientes.
«Es la fórmula que demuestra que la unidad es posible si se hace desde el respeto y no desde arriba», repiten en la dirección de Ione Belarra, que considera el caso extremeño como referente estatal.
Sumar, sin estructura orgánica consolidada en la región, ha quedado fuera de la ecuación. Su intento de mantener una marca propia ha fracasado ante la falta de cuadros y la desconfianza de las organizaciones locales.
La foto general preocupa al PSOE y a Moncloa, que temen que la división del espacio a la izquierda acabe beneficiando al PP y a Vox. Los socialistas trabajan en clave territorial y evitan involucrarse en los conflictos entre Sumar y Podemos, pero reconocen que una parte del electorado progresista se siente huérfana y podría optar por la abstención si ambos espacios no se reconcilian.
A un año de las primeras urnas, Andalucía y Valladolid se perfilan como los grandes termómetros de ese pulso interno.
