El hotel SLS del Port Fòrum, inaugurado en abril de 2025, no levanta cabeza. Tres directores generales en un año, más de 50 despidos y la cancelación de su evento estrella de verano dibujan un panorama de crisis que desmiente el relato de éxito que intenta proyectar la compañía.
Ubicado junto al barrio de La Mina y la incineradora Tersa, el establecimiento de Ennismore —con el fondo ASG Iberia como propietario— aspiraba a convertirse en un referente del lujo en Barcelona. Pero la realidad ha sido muy distinta.
Rotación de directivos y oleada de despidos
Ignacio Rodríguez fue el primer director general, encargado de la inauguración. Apenas cinco meses después, en septiembre de 2025, fue apartado. Le sustituyó Àngels Puigpey, su mano derecha. Pero esta tampoco ha logrado calmar las aguas: este mismo mayo, apenas ocho meses más tarde, el hotel ha fichado a Cristina Imaz, procedente de The Hoxton, como tercera directora general en poco más de un año.
Las fuentes sindicales consultadas por Crónica Global —y confirmadas por otras fuentes conocedoras de la situación— vinculan la salida de Rodríguez con una oleada de más de 50 despidos que provocó un conato de rebelión laboral. Los trabajadores denunciaron irregularidades en el pago de horas extraordinarias y una gestión que describen como caótica.
La dirección del hotel, en cambio, asegura que aquellos despidos respondían a la estacionalidad propia del sector. Tras el verano, se redujo la plantilla para el invierno, y ahora, de cara al verano, están contratando y ampliando el equipo. Sin embargo, fuentes del sector turístico barcelonés señalan que ese argumento no convence: «En un hotel de lujo que acaba de abrir, una rotación así de traumática no es normal», indica un directivo con experiencia en la zona.
Cancelación del gran evento de inauguración veraniega
El hotel había organizado una macrofiesta para 400 personas que iba a marcar el pistoletazo de salida de la temporada estival. Pero el evento ha sido cancelado, y el SLS no ha ofrecido explicación pública. Otras fuentes del sector confirman que la reforma tardía del rooftop y del spa ha sido la causa directa, dejando a cientos de invitados con las agendas alteradas.
El rooftop, pieza central de la oferta de ocio, iba a ser operado por la firma Entre Cielos. Pero Meliá le arrebató el operador y lo ha instalado en el Torre Melina, un hotel con una ubicación mucho más atractiva. Ahora el SLS asegura que el espacio acogerá Cósmico, un club de piscina y restaurante con vistas de 360 grados. La apertura está prevista para el 2 de junio, tras una reforma integral.
El lujo que no encaja y la presión del fondo
El hotel SLS defiende sus cifras: cerró abril y mayo con una ocupación superior al 80%, por encima de las previsiones. Pero las fuentes del sector matizan que los ingresos complementarios —restauración, eventos, spa, están muy por debajo de lo esperado. Atraer a los barceloneses a una zona tan denostada, a escasos metros de la incineradora y frente a La Mina, es una tarea titánica. Y el modelo de negocio del lujo depende, en gran medida, de esos ingresos extra.
El fondo ASG Iberia, propietario del inmueble, necesita rentabilizar una inversión monumental. Las mismas fuentes indican que el fondo «aprieta con fuerza» y no está dispuesto a tener la paciencia que requiere un proyecto de estas características. La rotación acelerada de directivos, la conflictividad laboral, la pérdida de un socio clave y la cancelación del evento de inauguración son, para los expertos consultados, síntomas de una gestión que no ha sabido traducir el lujo en un modelo de negocio sólido.
El fondo ASG aprieta con fuerza para obtener rentabilidad, y en el sector creen que no está dispuesto a tener la paciencia necesaria con un proyecto tan complejo.
El caso del SLS Sant Adrià recuerda a otros intentos fallidos de plantar hoteles de lujo en entornos degradados, pero también plantea interrogantes sobre la burbuja del turismo de lujo en Barcelona. La oferta se ha multiplicado, y no todos los proyectos pueden sostener tarifas premium si la experiencia no acompaña.
Por ahora, la nueva directora, Cristina Imaz, tendrá que lidiar con una plantilla desconfiada, la apertura del rooftop Cósmico y la necesidad de recuperar la credibilidad ante un sector que ya ha emitido su veredicto. El tiempo dirá si el SLS del Port Fòrum logra enderezar el rumbo o se convierte en otro capítulo de la historia del lujo malogrado en la costa barcelonesa.

