La plaza del Rastrillo, ese rincón de Malasaña donde las terrazas y las tiendas de segunda mano se codean con el asfalto más tórrido de la capital, luce desde esta semana 76 árboles nuevos, toldos, duchas de vapor de agua a demanda y un diseño pensado para rebajar la temperatura. La reforma, finalizada con una inversión de 2,3 millones de euros, transforma los 4.170 metros cuadrados de un espacio que en 2022 fue señalado como el más caluroso de Madrid por el estudio ‘Urban Heat Snapshot’.
La intervención, además de la plaza, se ha extendido a las calles aledañas: Espíritu Santo, Tesoro, San Andrés y Marqués de Santa Ana, todas con plataforma única renovada. En total, los 76 árboles y más de 340 arbustos buscan crear un microclima donde antes solo había hormigón, y las duchas pulverizadoras, activables con un botón, ofrecen un alivio instantáneo.
La vicealcaldesa, Inma Sanz, reconoció durante la visita que aún es «pronto» para medir el descenso real de la temperatura, pero confía en que con el tiempo se note una bajada considerable. «Hemos pasado de una ‘sartén’ a un refugio que combina sombra y agua», explicó.
El ‘efecto isla’ que la condenó en 2022
El estudio ‘Urban Heat Snapshot’, publicado en 2022, colocó a la plaza del Rastrillo en el mapa por una razón nada envidiable: registró la mayor diferencia de temperatura con respecto a las zonas verdes circundantes en todo Madrid. La isla de calor urbana, exacerbada por la falta de vegetación y la alta densidad edificatoria de Malasaña, convertía este punto en un horno los días de verano. De hecho, el Ayuntamiento decidió intervenir tras aquellos datos, que mostraban picos de hasta 10 grados por encima de la media del distrito.
Duchas de vapor, mesas de picnic y una fuente de cuatro metros
La reforma no se ha limitado a plantar árboles. Se ha creado una gran zona estancial rodeada de vegetación, se ha trasladado y mejorado el área infantil (ahora protegida por toldos), y se ha instalado una fuente ornamental circular de cuatro metros de diámetro. Las duchas de vapor de agua a demanda, situadas en varios puntos, permiten a cualquiera refrescarse pulsando un botón, una solución que ya se ha probado en otras ciudades europeas pero que apenas se veía en Madrid.
El mobiliario incluye mesas de picnic, nueva iluminación LED y un pavimento más claro que refleja menos calor. Se ha renovado el sistema de iluminación, con farolas de bajo consumo, y se han instalado varios bancos de diseño continuo para fomentar el descanso.
De la ‘sartén’ urbana a un refugio que combina sombra, agua y vegetación: así quiere el Ayuntamiento combatir la isla de calor en Malasaña.
La incógnita de los grados: ¿logrará bajar la temperatura de verdad?
A pesar de la inversión millonaria, la eficacia de estas medidas para reducir varios grados la sensación térmica aún está por demostrar. La vicealcaldesa evitó dar cifras concretas y se limitó a confiar en los efectos a medio plazo. La sombra de los árboles tardará años en ser plena, y el vapor de agua, aunque refresca al contacto, no modifica la temperatura ambiente. En otras ciudades, como Barcelona, proyectos similares han mostrado reducciones de entre 2 y 4 grados en zonas de sombra, pero la configuración de la plaza, rodeada de edificios de varias alturas, limita la circulación del aire.
Además, el mantenimiento de las zonas verdes y del sistema de vapor será clave: si no se riega lo suficiente o se estropean las boquillas, el efecto se diluye. Según ha podido saber Merca2.es, el Ayuntamiento no ha fijado un calendario de mediciones detallado, aunque fuentes municipales apuntan a que se realizarán muestreos periódicos este verano.
Con todo, la reforma es un paso adelante en un barrio que demanda más espacios habitables. La plaza del Rastrillo se suma a las 42 remodelaciones de plazas que el área de Obras ha completado desde 2019, y se unirá a las que están en marcha: Jacinto Benavente, América Española, Chamberí, Carabanchel, y próximamente en Barajas y Oporto. Otro ejemplo de un casco histórico que muda la piel, aunque la prueba de fuego llegará cuando el termómetro vuelva a rozar los 30 grados.

