Levanta la mano quien ha mordido una tarta de zanahoria y ha sentido que se le desmoronaba en arena seca. A mí me ha pasado más veces de las que admitiría. La tarta de zanahoria tiene esa mala fama injusta, porque cuando sale jugosa y esponjosa es uno de los postres más reconfortantes que existen. Hoy te voy a contar cómo la Thermomix hace casi todo el trabajo para que consigas un bizcocho que brilla de húmedo —sin pasarse ni un gramo de humedad— y una crema de queso con caramelo que se derrite literalmente en la boca.
El secreto del éxito
- Cocer la zanahoria con mantequilla y especias: en lugar de añadirla cruda, la pochamos con mantequilla, canela, jengibre y ralladura. Así concentramos su dulzor y le damos una textura sedosa que evita los grumos resecos.
- Batido largo de los huevos con la mariposa: doce minutos a velocidad 4 con el accesorio mariposa introducen el aire justo para una miga tierna pero con cuerpo, sin necesidad de añadir gasificantes extra.
- Caramelo casero con nata caliente y queso crema: hecho en sartén a fuego medio, la nata templada detiene la cocción justo cuando el azúcar adquiere un tono dorado intenso, y el queso crema le aporta una suavidad que ningún caramelo de bote iguala.
Ingredientes
- 400 g de zanahoria
- 140 g de nueces troceadas
- 70 g de azúcar moreno
- Ralladura de 1 naranja
- 120 g de mantequilla
- 1 cucharadita de canela en polvo
- 1 trocito de jengibre fresco (o 1 cucharadita de jengibre en polvo)
- 4 huevos
- 100 g de azúcar blanco
- 140 ml de aceite de girasol
- Zumo de 1 naranja
- 2 cucharaditas de esencia de vainilla
- 240 g de harina de trigo
- 1 sobre de levadura en polvo
- 1 pizca de sal
- Para la crema de queso: 300 g de crema de queso, 150 g de mantequilla blanda, 150 g de azúcar glass, 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Para la salsa de caramelo: 150 g de azúcar, 50 g de agua, 150 ml de nata, 50 g de crema de queso
Prepara primero la crema de queso, porque necesita reposar mientras horneas el bizcocho. En el vaso limpio, pulveriza el azúcar glass 45 segundos a velocidad 7. Añade la crema de queso y la vainilla, mezcla 40 segundos a velocidad 3,5; luego incorpora la mantequilla blanda y programa otros 40 segundos a velocidad 3,5. Retira la crema, resérvala en frío y lava el vaso.
Ahora vamos con el bizcocho. Lava las zanahorias, trocéalas y tritúralas 30 segundos a velocidad 8. Saca la pulpa y, sin limpiar el vaso, echa la mantequilla con el azúcar moreno y cocina 10 minutos a temperatura varoma, velocidad 2. Incorpora la zanahoria, la canela, el jengibre y la ralladura, y programa 10 minutos más a temperatura varoma, velocidad 1,5; en el último momento añade las nueces y da 2 minutos extra para que se integren. Deja templar esta mezcla mientras lavas otra vez el vaso.
Coloca la mariposa, agrega los huevos y el azúcar blanco, y bate 6 minutos a 37º, velocidad 4; luego retira la temperatura y bate otros 6 minutos a velocidad 4. La mezcla tiene que triplicar su volumen y formar una cinta densa. Engrasa un molde de unos 18 cm y precalienta el horno a 200º con calor arriba y abajo.
Sin quitar la mariposa, añade el aceite, el zumo de naranja, la esencia de vainilla, la harina, la levadura y la sal. Mezcla 4 segundos a velocidad 4 justo para integrar; no te pases o perderás el aire. Vierte en el molde, alisa y hornea unos 50 minutos. Si la superficie se dora demasiado, cúbrela con papel de aluminio a mitad de cocción.
La Thermomix convierte la zanahoria cocinada en una pasta untuosa que envuelve cada miga, eliminando el riesgo de sequedad que arruina esta tarta.
Mientras se enfría el bizcocho, prepara el caramelo. En una sartén antiadherente pon el azúcar y el agua a fuego medio. Remueve de vez en cuando hasta que adquiera un dorado intenso (vigila, pasa de perfecto a quemado en segundos). Calienta la nata —no hace falta que hierva— y agrégala con cuidado. Remueve hasta que se disuelva y, fuera del fuego, añade la crema de queso batiendo para que quede una salsa lisa y espesa.
Parte el bizcocho frío por la mitad. Rellena con la mitad de la crema de queso, tapa y cubre la superficie con el resto. Vierte la salsa de caramelo por encima dejando que caiga por los bordes.
Variaciones y maridaje
Esta tarta pide un vino generoso: un Pedro Ximénez o un Oporto joven, servidos frescos, realzan el caramelo sin empalagar. Si prefieres algo sin alcohol, un té negro especiado con canela también funciona. Para una versión sin gluten, sustituye la harina de trigo por una mezcla comercial panificable sin gluten (o 210 g de harina de arroz integral más 30 g de almidón de maíz y una pizca de goma xantana). El resultado será algo más compacto, pero igual de sabroso. Si te falta tiempo, el caramelo de bote de buena calidad te saca del apuro, aunque perderás la textura sedosa que aporta el queso. El bizcocho sin rellenar aguanta 3 días a temperatura ambiente envuelto en film; una vez relleno, mejor en nevera hasta 4 días. También puedes congelar el bizcocho solo hasta 2 meses y montarlo el día que lo necesites.
