EE.UU. inutiliza un séptimo petrolero en el Golfo de Omán que violaba el bloqueo naval a Irán

Es el séptimo buque inutilizado desde que se inició el bloqueo naval el 13 de abril. El petrolero con bandera de Palaos y tripulación india ignoró las advertencias de las fuerzas de Estados Unidos en la zona.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Un caza F/A-18 Super Hornet del USS Abraham Lincoln ha inutilizado con un disparo de precisión al petrolero Marivex, con bandera de Palaos, que ignoró las advertencias y violaba el bloqueo naval a Irán en el Golfo de Omán.
  • ¿Quién está detrás? El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ha confirmado que la operación es la séptima de este tipo desde abril, todas contra buques que intentan burlar el cerco naval.
  • ¿Qué impacto tiene? La acción refuerza el bloqueo unilateral de Washington, eleva la tensión en una ruta clave del petróleo y pone en alerta a las unidades de la Operación Aspides de la UE, en la que España participa con fragatas desplegadas a pocas millas.

Un F/A-18 Super Hornet del portaaviones USS Abraham Lincoln inutilizó en la jornada de ayer al petrolero Marivex en el Golfo de Omán con un solo disparo de munición de precisión. El buque, con bandera de Palaos y sin carga, ignoró las instrucciones de las fuerzas estadounidenses y se dirigía hacia un puerto iraní cuando fue alcanzado en los espacios de ingeniería y gobierno. Es el séptimo petrolero que Estados Unidos deja fuera de combate desde que el Pentágono impuso un bloqueo naval a Irán el pasado 13 de abril, una operación sin precedentes en la región.

Un solo disparo a la sala de máquinas

Según el comunicado difundido anoche por el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), el Marivex transitaba aguas internacionales del Golfo de Omán cuando su tripulación hizo caso omiso a los avisos de las fuerzas navales presentes en la zona. Un F/A-18 Super Hornet asignado al grupo de ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln —desplegado en la región desde el inicio del bloqueo— fue el encargado de ejecutar la interdicción.

El caza disparó una munición de precisión contra los espacios de ingeniería y gobierno del petrolero, inutilizándolo sin causar bajas entre los tripulantes, según ha podido saber esta redacción. “Marivex ya no navega hacia Irán”, sentenció el comunicado oficial. El buque, de bandera de Palaos, viajaba sin carga, lo que sugiere que pretendía recoger petróleo iraní o suministrar productos sancionados.

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Siete petroleros inutilizados en menos de dos meses

Golfo de Omán

Desde que el Departamento de Defensa activó el bloqueo naval el 13 de abril, las fuerzas estadounidenses han interceptado a más de un centenar de buques en torno a las aguas que rodean Irán. De ellos, la mayoría de los más de cien buques interceptados ha sido redirigidos sin incidentes tras cumplir las instrucciones. Además, 42 barcos con ayuda humanitaria han recibido autorización de paso sin contratiempos. La excepción han sido siete petroleros —entre ellos el Marivex— que ignoraron las advertencias y fueron inutilizados mediante fuerza letal controlada.

El bloqueo naval, activado sin un mandato explícito del Consejo de Seguridad de la ONU, forma parte de la estrategia de “máxima presión” de la administración Trump para asfixiar económicamente a Teherán. En la práctica, supone una cuarentena marítima que prohíbe la exportación de crudo iraní y la entrada de productos que puedan contribuir al programa nuclear o de misiles del régimen de los ayatolás. Esta operación ha elevado la temperatura en una de las rutas más transitadas del comercio energético mundial: el estrecho de Ormuz y el Golfo de Omán, por donde circula cerca del 20% del crudo mundial.

El Golfo de Omán se ha convertido en el tablero donde Washington está redibujando las reglas del juego naval.

El comandante de CENTCOM ha confirmado que, pese a los incidentes, la disuasión funciona: más de cien buques han obedecido las órdenes de alejarse. Sin embargo, cada acción de fuerza aumenta el riesgo de una respuesta iraní. De hecho, las fuerzas navales irregulares de los Guardianes de la Revolución patrullan la zona con lanchas rápidas y misiles antibuque, y no se descarta un ataque asimétrico contra los activos estadounidenses. Las fragatas españolas que integran la Operación Aspides de la Unión Europea —desplegadas en el Índico y el mar Rojo— mantienen un seguimiento discreto de la situación mientras protegen la libertad de navegación.

Equilibrio de Poder

La situación recuerda inevitablemente a la Guerra de los Petroleros de la década de 1980, cuando la Armada estadounidense escoltó y atacó buques en el Golfo durante el conflicto Irán-Irak. Entonces, como ahora, Washington justificó sus acciones como defensa de la libertad de navegación. Sin embargo, el contexto actual es más complejo: Moscú ha advertido que no tolerará lo que califica de “bloqueo ilegal” y Pekín, principal comprador de crudo iraní, ha insinuado que podría ofrecer cobertura naval a sus petroleros.

Para España, las implicaciones son tangibles. Dos fragatas de la Armada, integradas en la misión Aspides, navegan a escasas millas del escenario de los hechos, dentro del dispositivo naval multinacional. Cualquier escalada afectaría directamente a la seguridad de nuestras unidades. Además, un conflicto en el Golfo de Omán dispararía los precios del petróleo y del gas natural licuado, con un impacto inmediato en los surtidores españoles y en la ya tensionada economía familiar.

El riesgo inmediato es doble: por un lado, Irán podría optar por una respuesta asimétrica, empleando sus fuerzas proxy en Bahréin o Irak contra intereses occidentales; por otro, un accidente —como el derribo de un dron o un intercambio de fuego entre lanchas iraníes y buques estadounidenses— podría desencadenar una crisis más amplia en la que los socios europeos se vieran arrastrados. La próxima ventana crítica se abrirá en julio, cuando está previsto que el portaaviones Abraham Lincoln finalice su despliegue y el Pentágono evalúe la renovación de la misión. Hasta entonces, el Golfo de Omán seguirá siendo un tablero caliente.

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