Encuesta Sigma Dos: Illa se despeña y Aliança Catalana se dispara 10 puntos en Cataluña

El PSC pierde 9 escaños y Aliança Catalana escala 20 puntos, imposibilitando cualquier mayoría de gobierno. Ni el tripartito de izquierdas ni la sociovergencia alcanzan los 68 diputados necesarios en el Parlament.

La última encuesta de Sigma Dos para El Mundo desata un seísmo político en Catalunya. El PSC de Salvador Illa se desploma y pierde hasta nueve escaños respecto a 2024, mientras Aliança Catalana, el partido liderado por Sílvia Orriols, escala veinte diputados y se convierte en la tercera fuerza del Parlament. El resultado es una cámara ingobernable: ninguna combinación alcanza la mayoría absoluta de 68 escaños.

El sondeo, realizado el pasado 26 de mayo, en pleno escándalo por las investigaciones judiciales que cercan al Gobierno central y por la corrupción socialista, castiga con crudeza al president Illa. Según los datos, los socialistas obtendrían entre 33 y 35 escaños, muy lejos de los 42 que lograron en mayo de 2024. La sangría deja al tripartito de izquierdas (PSC, ERC y los Comunes) con apenas 62 diputados, seis por debajo de la mayoría. Ni siquiera sumando a la CUP —que se mueve en una horquilla de tres a cinco escaños— se alcanzaría el mínimo exigido: se quedarían en 67, a uno del Govern.

La derecha y el independentismo tampoco tienen salida. Junts, bajo el paraguas de Carles Puigdemont, cae de 35 a entre 20 y 24 escaños, un batacazo sin paliativos. ERC, con Oriol Junqueras al frente, se estanca en 19-21, sin recuperar terreno. El bloque independentista suma 72 diputados, pero solo si se incluye a Aliança Catalana. Ahí está el drama: ni ERC la CUP están dispuestas a romper el cordón sanitario impuesto a Orriols por su discurso xenófobo. Sin Aliança, los secesionistas se quedan en 50, insuficientes.

Publicidad

La alternativa de una sociovergencia —PSC más Junts— también naufraga. Apenas llegaría a 59 escaños. El Parlament, por tanto, se asoma a un escenario de ingobernabilidad que hace inevitable la repetición electoral, salvo que alguien ceda en líneas rojas que hoy parecen inamovibles.

El gran beneficiado es Aliança Catalana. Orriols no solo fagocita al 24% de antiguos votantes de Junts, sino que también pesca en caladeros ajenos: el 10% de Vox, el 11% de ERC y casi el 8% del PP. Hasta un 5% de votantes socialistas migrarían a sus filas. Con entre 19 y 22 escaños, la alcaldesa de Ripoll se codea con ERC por el tercer puesto y amenaza con superar a Puigdemont.

El trasvase de votos también beneficia a Vox y PP, que empatan en una horquilla idéntica de 13 a 15 escaños. La derecha constitucionalista suma fuerzas, pero la verdadera protagonista es la formación ultraindependentista, que rompe todos los moldes.

Catalunya se adentra en un bloqueo institucional sin precedentes: todos los bloques se miran con recelo y los vetos cruzados hacen imposible cualquier mayoría.

Aliança Catalana: el ascenso imparable de Orriols

El crecimiento de Aliança Catalana tiene una explicación casi matemática: absorbe el voto desencantado de Junts y, al mismo tiempo, atrae a sectores de la derecha y del soberanismo de izquierda. Los datos de Sigma Dos muestran que más de la cuarta parte de los antiguos votantes convergents se han ido con Orriols, y que la formación también convence a un 10% de quienes apoyaron a Vox y a un 11% de los republicanos. Incluso un 5% de quienes votaron PSC en 2024 se marchan a la órbita de Ripoll, un síntoma de que el descontento con Illa no es solo de un perfil ideológico concreto. El PP catalán, mientras, intenta contener la hemorragia endureciendo su discurso migratorio y señalando al «islamismo» como amenaza, según la ponencia política que desveló este diario.

El desafío del cordón sanitario

El verdadero dilema es político. El cordón sanitario que ERC, la CUP y los Comunes impusieron a Aliança Catalana al inicio de la legislatura sigue en pie, pero la aritmética lo convierte en el principal obstáculo para cualquier mayoría estable. Si los partidos independentistas mantienen el veto, el independentismo queda sin opciones de gobernar y tampoco hay margen para una alianza transversal. La ingobernabilidad se cronifica y la presión sobre estas formaciones crecerá cada día que pase sin Presupuestos o sin relevo en el Palau.

La encuesta, sin embargo, trae un dato curioso: Illa sigue siendo el preferido para presidir la Generalitat, con más del 21% de apoyo, frente al 15% que respalda a Orriols, ya segunda en esa clasificación. El president resiste en valoración personal mientras su partido se hunde lastrado por los escándalos socialistas y la crisis de Rodalies o la huelga educativa. El pacto presupuestario aprobado en mayo ha sido un alivio temporal, pero no frena la sangría de votos. La lectura es cruda: Illa tiene mejor cartel que su proyecto político, y eso, en elecciones parlamentarias, es un salvavidas demasiado fino.

Publicidad

La próxima cita en el Parlament —la sesión de control al Govern prevista para julio— pondrá a prueba la capacidad de Illa para recomponer la imagen de un ejecutivo que ya no suma. Mientras, Aliança Catalana seguirá esperando su momento. El reloj institucional corre y la fragmentación no da tregua.