Cuatro encapuchados asaltan a plena luz una joyería en Torrelodones y huyen por la A-6

El robo se produjo a pesar del despliegue de 2.300 agentes por la visita del Papa. La Guardia Civil investiga si es la misma banda que actuó en La Vaguada y Madrid Sur.

Cuatro encapuchados armados con subfusiles asaltaron ayer la joyería José Luis del centro comercial Espacio Torrelodones. La huida, en un Peugeot 308 blanco hacia la A-6, se produjo a las 11:20 de la mañana a pesar del despliegue policial por la visita del Papa.

Los testigos oyeron lo que parecían disparos, aunque luego se descartaron impactos, como en el atraco de La Vaguada. Tres asaltantes se dedicaron a reventar vitrinas y llenar bolsas con relojes pulseras y anillos mientras el cuarto, con un subfusil, apuntaba a los clientes y empleados que se refugiaban en las tiendas del centro.

Consiguieron huir en en un Peugeot 308 blanco con matrícula de Majadahonda, que podría ser alquilado o llevar placas robadas. La Guardia Civil cree que al menos una o dos personas permanecían fuera como apoyo. El coche tomó la A-6 en dirección salida.

Publicidad

Fuentes de la investigación apuntan a que los asaltantes tenían acento latino y tez morena, aunque la mayoría de los aluniceros activos en la región son autóctonos y residen en el sur de Madrid o en La Sagra toledana. De momento, se descarta que este grupo sea el mismo que el año pasado protagonizó el sonado alunizaje en Parquesur (Leganés), donde un coche llegó a entrar en la propia tienda.

El quinto atraco a una joyería en tres semanas: el rastro de la banda del oro

Con este asalto, Madrid acumula cinco robos violentos a joyerías en solo tres semanas. La serie comenzó en Torrejón de Ardoz, donde una mujer se hizo pasar por clienta para franquear la entrada a sus compinches, y continuó en Madrid Sur, La Latina y La Vaguada. El botín del atraco de Torrejón se estima en medio millón de euros.

La Policía Nacional y la Guardia Civil trabajan con la hipótesis de que una banda de aluniceros reconvertidos está detrás de los golpes más sonados, incluidos los de La Vaguada y Madrid Sur. La presencia de una mujer en el caso de Torrejón, idéntica al patrón de Torrelodones según los testigos, refuerza esa línea de investigación.

La quinta joyería asaltada en tres semanas confirma que la banda actúa con total impunidad, incluso bajo un dispositivo de seguridad que debería haber sido disuasorio.

Por qué la visita del Papa no frenó el asalto: el blindaje que falló en Torrelodones

Más de 2.300 agentes de la Guardia Civil estaban desplegados desde el 6 de junio para garantizar la seguridad durante la visita papal. Sin embargo, ese refuerzo no alcanzó a municipios como Torrelodones, que cuenta con un puesto ordinario y solo 50 efectivos. La distancia de apenas 30 kilómetros desde la Puerta del Sol no fue suficiente para disuadir a los atracadores.

El propio delegado del Gobierno admitió en reuniones previas que el operativo se concentraría en la capital y en los actos programados. Los 23.000 vecinos de Torrelodones se quedaron, de facto, con la plantilla habitual. En este contexto, el atraco a plena luz del día evidencia los límites de una planificación que dejó desprotegidos los puntos ciegos del área metropolitana.

banda del oro

Lo que estos robos dicen sobre la inseguridad en los centros comerciales de Madrid

El goteo de atracos no es nuevo, pero la escalada de violencia sí marca un punto de inflexión. Hace un año, el alunizaje de Parquesur asombró por lo aparatoso; ahora, los encapuchados disparan (o simulan hacerlo) y apuntan con subfusiles a los clientes. Hemos pasado del robo con fuerza al ataque armado en horario comercial.

Publicidad

Las grandes superficies se han convertido en un objetivo recurrente porque ofrecen botines altos y una huida rápida hacia vías de gran capacidad como la A-6. La banda del oro explota esa geometría. Y aunque todos los robos se han saldado sin heridos, la sensación de inseguridad crece entre comerciantes y vecinos.

En esta redacción analizamos la situación: la concentración de efectivos en eventos mediáticos deja al descubierto la protección cotidiana de ciudades pequeñas. Mientras no se refuerce la presencia policial en los municipios del cinturón metropolitano, cada nuevo atraco será una cuestión de tiempo.